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domingo, 12 de julio de 2009

le reprocha a Evo el diario Los Tiempos su aparente preocupación por el narco en Honduras y el desinterés por lo que pasa adentro.Cocaína y vino


Resulta sugerente, por decir lo menos, que el Presidente de Bolivia esté tan preocupado por la presencia de narcotráficantes en Honduras, llegando, incluso, a responsabilizarlos por la crisis política que vive ese país centroamericano, cuando en su patio interno, es decir en territorio nacional, las mafias hacen de las suyas.

“Tengo alguna información, no confirmada, de que los poderosos del narcotráfico están metidos en el golpe de Estado en Honduras”, ha dicho ayer Evo Morales, esta vez reconociendo que no tiene prueba alguna de lo que denuncia. Tampoco da a conocer la fuente que le proporciona los datos, pero se supone que son los servicios de inteligencia estatales.

Bien harían éstos en preocuparse primero de lo que ocurre en Bolivia, donde la fabricación y el tráfico de cocaína están rebasando los controles policiales, antes de meter las narices en otros lugares. Así evitarían bochornos que están colocando nuevamente a Bolivia en el mapa de los grandes productores de droga, estigmatizando como narcotraficantes a todos los bolivianos y poniendo en riesgo las relaciones comerciales con el resto del mundo.

Sin ir muy lejos, el viernes pasado, fuerzas de seguridad de Bulgaria y la DEA interceptaron 714 litros de cocaína boliviana, escondidos en 1.020 botellas de vino, depositadas en el contenedor de un carguero atracado en un puerto búlgaro. La droga incautada equivale a 100 kilos de cocaína pura, con un valor, en Europa, de 100 mil euros por kilo.

Operaciones de esta naturaleza y magnitud confirman que son mafias o cárteles internacionales los que están funcionando en Bolivia y no sólo “clanes familiares” nativos, como se empecinan en sostener las autoridades nacionales, pese a la evidencia de los hechos.

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