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domingo, 20 de enero de 2013

Julieta Montaño acérrima defensora de las mujeres en la llajta, se pregunta Qué es lo que festejamos? cuando se refiere a la algarabía masista, y la parafernalia mediática por el reingreso a la Convención de Viena, cuando en la práctica nada ha cambiado y seguimos como antes.

El 16 de enero Cochabamba fue escenario de una multiduninaria manifestación de productores, comercializadores y consumidores de coca. Como ya es habitual cuando llegan los habitantes del trópico, se obstruyó la Av. Blanco Galindo para escuchar los discursos de autoridades estatales quienes no sólo informaron sobre los resultados de las gestiones realizadas ante la ONU para que sea aceptada la reserva en la Convención de Viena sobre Estupefacientes, sino que al calor de los aplausos y vítores de los/as asistentes, mostraron resultados que están muy lejos de ser logrados y sólo existen en su imaginación y sus deseos.

Por muy grato que resulte para los oídos de los/as asistentes a la concentración, lo dicho por las autoridades, desde una mirada técnica y no política puede ser interpretada como una ofensa a la inteligencia y un aprovechamiento del desconocimiento de normas y procedimientos de la población. Empecemos por conocer lo que dicen respecto a la coca el Convenio contra Estupefacientes de 1961 y las modificaciones incorporadas en 1971 y 1988 y sus efectos para el pueblo boliviano (no sólo los/as cocaleros/as y consumidores de hojas de coca) para luego tomar decisiones informadas.

La Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 y el protocolo de 1972 colocó al arbusto y las hojas de coca en la lista de Estupefacientes, comprometiendo al Estado, entre otras, a prohibir el masticado de las hojas de coca en el plazo de 25 años, compromiso que no cumplió el país por la persistencia de prácticas culturales en una parte de la población o porque el acullico se exacerbó en los últimos años móviles políticos y el snobismo de sectores medios de la sociedad.

Sin embargo, el año 1988 en la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas en su art. 14 inc. 2 a tiempo de comprometer a los estados a combatir el cultivo ilícito de plantas que contengan estupefacientes como la coca, señala que: “Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente” de donde se concluye que el masticado no estuvo prohibido.

Por lo anotado, la denuncia y posterior admisión significó únicamente salir tirando la puerta y volver por la otra recibiendo algunos golpes (15 Estados) y la ganancia final no es otra que encorchetar un párrafo que ya fue superado el año 1988. Por lo demás, la Convención tan satanizada continúa intacta para todos los países. Los/as bolivianos/as podemos acullicar dentro nuestro territorio como siempre lo hicimos, pero no legalmente en otros países.  

Entonces ¿Qué fue lo que festejamos?

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