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domingo, 18 de enero de 2009

no he podido encontrar una interpretación más cabal del papel que la geopolítica denominada S.XXI asigna a Bolivia que ésta de Centa Reck. (el editor)

Hillary jala del ovillo

Desde el inicio de su gobierno, Evo Morales viene haciendo desplante tras desplante a los EEUU de Norteamérica. Son tres años que esta situación ha ido "in crescendo" en vez de aplacar los ánimos adversos hacia el país del Norte.
En realidad no ha habido ninguna denuncia que haya hecho el Ejecutivo actual en la que éste no hubiera acusado al gobierno Norteamericano, en la persona de su embajador, de supuesta complicidad en golpes de Estado, de solventar conflictos con la oposición, de espiar, de conspirar, etc, etc.
El gobierno de los EEUU parece haber pensado en un inicio que estos ataques eran parte de un ejercicio populista con el que algunos mandatarios que ejercen acciones de corte caudillista suelen alimentar a las masas con consignas anti imperialistas y con toda esa diatriba antiyankee que ha estado dando vueltas como un cliché en la izquierda populista.
La embajada de los EEUU en Bolivia se dispuso a tomarse su tiempo y a jugar el juego del gato que acepta el papel de ratón, de tal manera que el embajador Goldberg era apuntado con el dedo acusador y luego aceptaba las excusas y hacía las pases con un apretón de manos con el canciller Choquehuanca, recibiendo otro golpe ni bien trasponía las puertas del Palacio de Gobierno.
Esta tensión terminó rompiendo el hilo de resistencia cuando el 11 de septiembre de 2008 en pleno conflicto desatado con los departamentos autonomistas de la Media Luna, el mismo presidente Evo Morales pidió la expulsión del embajador Goldberg, acusándolo de conspirar y de cumplir el papel de instigador en las protestas violentas que la sociedad civil realizó contra su Gobierno.
Por supuesto que esto no fue fruto del azar, ni un raptus impulsivo del mandatario boliviano, sino que fue más bien la ocasión propicia para dar luz verde a una acción que Evo Morales estaba destinado a realizar en su calidad de presidente de uno de los países más pobres y vapuleados de Sudamérica, obedeciendo a los planes y proyectos conjuntos que había consolidado con Irán, Libia, Rusia y Venezuela por supuesto. En esta ocasión, de forma sorpresiva y en un acto público en La Paz, Morales declaró a Goldberg persona non grata tras acusarlo de "encabezar la división de Bolivia", encomendando a su canciller, David Choquehuanca, que pida formalmente al diplomático que vuelva a Estados Unidos "urgentemente".
Este es el motivo por el que no nos sorprende el anunció que hiciera recientemente Hillary Clinton, en su papel de nueva Secretaria de Estado, quien ha revelado que el gobierno de Obama tiene un plan para Evo Morales y Chávez, prometiendo que su país ejercerá acciones diplomáticas directas y enérgicas para contrarrestar a los mandatarios de Venezuela y Bolivia que ha identificado como que “siembran el terror” en sus países.
Tanto dio el agua al cántaro…, diríamos, pero en realidad esto es lo que los mandatarios de Venezuela y Bolivia esperaban que suceda, o estaban decididos a que suceda porque esto es lo que sus aliados quieren que ocurra y están preparando a nuestros países para que ocurra, con un marco constitucional renovado para que aguante y amortigue una política exterior que considere un avance el que tropas venezolanas y porqué no incluso de otros aliados y bolivianas se fundan en una sóla en supuesta defensa de la soberanía de la República Bolivariana, consolidada por convenios y porqué no por sendos referéndums realizados con este fin.
De aquí para adelante Bolivia y Venezuela seguirán acudiendo a las urnas hasta el cansancio por este y otros temas afines. Por el momento Bolivia da el paso de buscar consolidar a Evo Morales y su política comunitaria-bolivariana vía constitución mientras Chávez consiguió la enmienda para prorrogar su mandato y va por otro referéndum.
Los EEUU de Norteamérica están jugando la única carta que les queda dentro de este alineamiento que apuesta a un cambio de hegemonía en el mundo y en el que Bolivia y Venezuela son los señuelos, son los anzuelos, son los patios traseros destinados a reventar un estallido de conflictos para tratar de cercar a la potencia mundial.
Bolivia y Venezuela son la pólvora en el dormitorio. La bomba en el garaje, de esta guerra que no tiene cuartel y a la que Hillary a nombre de los EEUU que no puede seguir negando que la mecha está encendida, ha comenzado a jalar del enredado y peligroso ovillo.

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