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lunes, 4 de junio de 2007

Política de Estado contra el narcotráfico

N. del Ed. Aunque La Nación de Buenos Aires no lo menciona, la proximidad de Bolivia y el incremento de la producción de cocaína influyen en el narcotráfico en Argentina, es indudable que el problema tiene inmediata consecuencia en el consumo con datos irrefutables, para que se haya lanzado un alerta del más grande diario de habla hispana, en su editorial número uno de la fecha:


El tráfico y el consumo de drogas están creciendo de un modo alarmante en la Argentina como consecuencia de un conjunto de factores que deben ser decididamente enfrentados. Hace ya varios años que el territorio nacional ha dejado de ser un lugar de tránsito para convertirse en un considerable centro de comercialización y consumo, con toda la trama de delitos, marginación y violencia que ello implica. La expansión del narcotráfico en villas de emergencia y en otras zonas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense no sólo conlleva un problema sanitario y social para aquellos que han caído en las garras de la drogadicción, sino que ha agravado significativamente los problemas de inseguridad que actualmente sufre buena parte de la sociedad. Hay drogas en 4 de cada 10 accidentes, en el 75 por ciento de las acciones violentas y en el 35 por ciento de las detenciones policiales. En los últimos cinco años, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), el consumo de cocaína en escolares creció un 120 por ciento y el de pasta base más de un 200 por ciento, siendo la proporción mucho mayor en la población juvenil que está fuera del sistema educativo. Esto delata la insuficiencia de los planes de prevención y las limitaciones para contener y proteger a los jóvenes de los riesgos y consecuencias de la adicción a las drogas. La situación se agrava por la existencia, cada vez mayor, de "cocinas" utilizadas para la producción de cocaína. El consumo de drogas no sólo se expande y hace que las edades de sus consumidores sean cada vez más bajas, sino que, en este último tiempo, pone al descubierto una dolorosa y preocupante realidad: los encargados de vender droga en la calle son menores cada vez más chicos. Esto se advierte en la comercialización en los barrios o en la puerta de los colegios. Además, en la cadena de distribución de la droga, el último eslabón es casi siempre un menor de edad, lo cual no responde a la casualidad, sino a que los grandes proveedores buscan que sean menores para que puedan salir rápidamente de la comisaría y así volver a la venta callejera de droga. En los últimos días tomó estado público la confrontación que mantienen el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el titular de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), José Ramón Granero, para determinar quién controla un organismo clave en la lucha contra el narcotráfico: el Registro Nacional de Precursores Químicos (Renpre). Ese organismo fue creado en el ámbito de la Sedronar en 2005 por la ley 26.045 y tiene por objetivo ejercer el control de la tenencia, utilización, producción, fabricación, extracción, preparación, transporte, almacenamiento, comercialización, exportación, importación, distribución o cualquier tipo de transacción con sustancias o productos químicos autorizados, y que por sus características o componentes puedan servir de base o ser utilizados en la elaboración de estupefacientes. Desde su creación, la cantidad de sujetos inscriptos en ese organismo aumentó un 280 por ciento. Se sextuplicaron los controles sobre las empresas y personas físicas en todo el país y se instrumentaron métodos de control previos al otorgamiento de las autorizaciones como posteriores a ese trámite. Además de haber obtenido, año tras año, la recertificación de los sistemas de gestión de calidad, se actualizaron los sistemas informáticos de base de datos, búsqueda y cotejo de movimiento de sustancias, y se implementó un sistema de carga de informes trimestrales por parte de las empresas registradas. Resulta preocupante advertir los múltiples problemas que existen para combatir eficazmente al narcotráfico como son, por ejemplo, la escasez presupuestaria, la falta de una capacitación y equipamiento adecuado de las fuerzas de seguridad, la existencia de dudosas decisiones judiciales, la desidia, la ineficiencia, la complacencia y hasta complicidad de algunos integrantes de las filas policiales. El aumento en el tráfico y consumo de estupefacientes denota vulnerabilidades que deben ser superadas por acciones decididas desde el Estado que permitan revertir la dramática realidad, para lo cual será necesario unificar estrategias y esfuerzos, ya que el poderoso enemigo que se enfrenta saca provecho de todas las debilidades que se le presentan. Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/914303

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