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jueves, 8 de diciembre de 2011

la DEA afirmó que los carteles de México se están moviendo hacia Bolivia y Perú. el gobierno lo niega. el hecho es que se dan señales muy graves de esta criminal presencia (El Deber. SC)

Poco a poco, conforme aumenta la inseguridad en nuestras ciudades, llegan las noticias sobre la presencia de mafias de narcotraficantes que han elegido Bolivia como su centro de operaciones.
Las informaciones comenzaron dando cuenta de que 3.000 narcotraficantes colombianos se trasladaron a Bolivia en los últimos años, lo que se confirmó con la detención de algunos de ellos por la Felcn.
También surgieron noticias sobre la presencia de agentes de la organización criminal brasileña Comando Vermelho, igualmente confirmadas por la detención de algunos de ellos. Lo mismo ocurrió con las informaciones sobre la llegada de narcotraficantes mexicanos, representantes del Grupo Zeta y de grupos de peruanos pertenecientes a Sendero Luminoso.
Lo último se ha dado en días pasados. Tres ciudadanos rusos fueron capturados en el país, donde operan desde hace pocos años vinculados a actividades relacionadas con juegos de azar.
Todas estas informaciones, una por una, fueron motivo de desmentidos de parte del Gobierno, que descarta toda posibilidad de que los cárteles internacionales hayan ingresado a Bolivia.
Lo curioso es que mientras se desmienten estas informaciones, la inseguridad ciudadana se dispara en todas las ciudades del país, sobre todo en aquellas que están en la ruta de la salida de la droga hacia los principales mercados de consumo, como Brasil.
Santa Cruz de la Sierra es la ciudad donde más casos de violencia se han dado en las últimas semanas, como demostración fehaciente de que las mafias internacionales, todas ellas muy violentas, han llegado al país.
La captura de los rusos fue, precisamente, resultado de una investigación policial para dar con los responsables del asesinato, en forma de ajuste de cuentas, de un ciudadano que algún nexo tenía con ellos.
Pero no solamente se da la violencia en las actividades de exportación de droga, sino también en el tráfico interno, dentro de las ciudades del país, donde las organizaciones que trafican con cocaína se disputan los mercados de consumo.
También hay casos de violencia entre los productores de la materia prima de la droga, es decir de los cocaleros, que protagonizan enfrentamientos con los pueblos originarios que desean preservar sus tierras libres de la hoja de coca.
Los cocaleros de Yungas exigen que el Gobierno haga respetar la ley por la cual la única región de Bolivia autorizada a producir coca es la de ellos, pero los cocaleros de Chapare insisten en que no van a renunciar a cultivar la hoja.
Los cocaleros de Chapare protagonizaron hechos de violencia contra las fuerzas de erradicación. Uno de los casos más sonados fue el asesinato de los esposos Andrade en 2000, además de cuatro oficiales de la Policía, en un hecho que todavía no se ha investigado de manera suficiente. Hay testimonios sobre ese hecho que no fueron tomados en cuenta para hacer justicia a la fuerzas policiales del país.
Pero lo que hoy sacude a los bolivianos es la presencia de las mafias internacionales que han traído sus costumbres violentas ahora que están convencidas de que Bolivia se ha convertido en el país donde la actividad vinculada a las drogas tiene muchas posibilidades de realizarse.

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