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viernes, 16 de diciembre de 2011

Jaime Liendo retrotrae la historia de la hoja de coca, sus usos durante el incario y la colonia y el pedido de Evo "para repeler" el narcotráfico. No sabe acaso que la primera ayuda es dejar de producir la hoja? al contrario la aumenta

Históricamente el problema de la coca, más propiamente su consumo mediante la masticación se remonta a los primeros años de la conquista española de la geografía que abarcaba al imperio de los incas, donde se conocía desde tiempos inmemoriales las propiedades de la hoja de coca cuyo uso estaba prohibido al consumo del pueblo, siendo solamente autorizado a la nobleza incaica y al sacerdocio en ceremonias completamente reglamentadas y en fechas bien definidas.

También su uso estaba autorizado a los practicantes de la medicina llamados kallahuayas que la empleaban en la curación de enfermos. Hasta hoy día se conocen a los médicos incaicos que aplican la hoja de coca para curar y aliviar diferentes dolencias mediante preparados diversos cuyo ingrediente principal es justamente la hoja de coca. En el imperio incaico, la masticación o acullico de la coca estaba absolutamente prohibido bajo penas muy severas, pues únicamente tenían ese privilegio los sacerdotes y la nobleza en ceremonias bien precisadas; mas cuando llegaron los conquistadores establecieron el acullico en horarios señalados para los mitayos (esclavos para trabajar las minas y los campos) en su jornadas de duro trabajo, ya que el consumo de la coca mediante la masticación les mitigaba el hambre, la sed y el cansancio. Posteriormente, desde la independencia, la costumbre inculcada por los conquistadores, continuó y se hizo una necesidad en el mundo indígena principalmente, hasta que las nacientes mafias de narcotraficantes extranjeros llegaron a Bolivia para enseñar a los campesinos de los Yungas y el Chapare, zonas aptas para la producción de la coca, la fabricación artesanal de la “pasta básica” con alto contenido de cocaína; para ello adelantaron dinero en dólares americanos a los agrarios quienes ilusionados con este nuevo “negocio”, proliferaron junto a otros individuos dispuestos a enriquecerse rápidamente. 

Lo dicho brevemente fue el comienzo de un boom económico en las zonas cocaleras que incrementó el cultivo de la coca, de doce mil hectáreas autorizadas a más de treinta mil actuales, convirtiendo a Bolivia en el tercer productor internacional de droga cocaína, ya que de las factorías artesanales se pasó rápidamente a la producción industrial que hoy por hoy se establecen en los lugares más increíbles del territorio nacional, por lo cual debido al inmenso poder económico de los narcotraficantes han rebasado a la capacidad del Gobierno para luchar contra las mafias nacionales y extranjeras dedicadas a la producción y comercio de la droga cocaína.

Lo realmente triste de esta situación es que el consumo de cocaína se ha incrustado en el comercio local induciendo cada día a más bolivianos de toda condición al consumo de la droga que en Bolivia está al alcance incluso de las clases populares y por ello la juventud boliviana ha entrado en los mismos vicios delincuenciales que en los países ricos que son los mayores consumidores de la cocaína que produce un índice de delincuencia que jamás se había visto en Bolivia, pues los periódicos están llenos de horrorosos crímenes producto de los adictos a la droga que por conseguirla delinquen cometiendo increíbles actos delincuenciales. En la reciente Cumbre Plurinacional del MAS, el Presidente ha reconocido la incapacidad de los estamentos nacionales encargados de la lucha contra el narcotráfico y ha pedido a la comunidad internacional una ayuda en tecnología moderna y provisión de elementos sofisticados para actualizar a las fuerzas antinarcóticos bolivianos a fin de erradicar de la nación boliviana los males de la droga que ya han rebasado el control especialmente en el consumo de cocaína de la propia juventud boliviana. 

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