Vistas de página en total

jueves, 31 de diciembre de 2009

Victoria Chaya Miranda escribe guiones, aunque en éste caso se ocupa con varios amigos de los efectos perniciosos de la cocaína en Argentina y Chile

La cocaína es un alcaloide que se extrae de una planta, la coca, del que se deriva la comúnmente llamada cocaína, el crack y la pasta base. La primera es un polvo blanco soluble al agua, apto para inyectarse o consumirse vía nasal. El crack es un producto que se fuma y surge en el proceso final de la eliminación de todas las impurezas presentes en el clorhidrato de cocaína. La pasta base, más conocida como paco, es la más impura de todas ya que contiene los residuos del proceso de elaboración; “…se la extrae del arbusto de coca a través de un proceso de maceración y mezcla con solventes como parafina, bencina y ácido sulfúrico…". Las características de este tipo de sustancias son variadas, ya que dependen de la cantidad de alcaloide que contengan las hojas utilizadas.

Una definición más compleja permite conocer que “…en su composición entra la cocaína base, ecgonina, benzoolecgonina, tropacocaína, cinamoilcocaína, sulfato y carbonatos. Tiene reacción alcalina o básica al tornasol. La PBC es muy fácil de obtener a partir de la molienda de hojas de coca y es un producto intermedio en la producción de clorhidrato de cocaína. Para llegar a este, se requieren otros pasos en los que intervienen el permanganato de potasio, acetona, etc. en grandes cantidades y laboratorios más complejos. Su punto de volatilización es bajo y por eso es posible fumarla, a diferencia del clorhidrato. Se fuma mezclada con tabaco, marihuana o pura en pipas manufacturadas con casi cualquier material a las que se les coloca en el fondo tabaco quemado que tiene la función de encender y mantener el calor para la volatilización del polvo…”
[6].

Según información de la Fundación Buenos Aires Sida, los efectos del consumo de esta sustancia son: “…En la etapa de euforia: disminución de inhibiciones, sensación de placer, éxtasis, disminución del hambre, del sueño. Fatiga. Aumento de la presión sanguínea, de la temperatura corporal y del ritmo respiratorio. Luego viene sensación de angustia, depresión, tristeza, indiferencia sexual, apatía. La persona comenzará a consumir ininterrumpidamente cuando aún tiene dosis en su sangre, para evitar estos efectos. Comienza una etapa de psicosis y alucinaciones. También puede producir: pérdida de peso, palidez, taquicardia, insomnio, náuseas, vómitos, sequedad en la boca, hipertensión, dolor de cabeza, mareos. Es una sustancia muy adictiva porque el bienestar que provoca es muy breve, lo que se acompaña inmediatamente con una sensación de angustia, y evitarla es el motivo para seguir consumiendo…”

De los resultados obtenidos en una investigación llevada a cabo en Chile y presentados en la revista “SCIELO Chile”, podemos agregar otros efectos tales como: “…ideas paranoides, alucinaciones visuales, auditivas y cenestésicas, estado de intranquilidad psíquica progresivo…”; además “…que existe un efecto euforizante durante los primeros meses de uso al comienzo de cada sesión de consumo, efecto que desaparece casi por completo con el consumo crónico…”. Para estos investigadores, el problema mayor del consumo crónico, es el cambio de conducta y la pérdida de normativas sociales, llegando a perder las conductas de autocuidado más básicas tales como higiene, alimentación, etc. Aparece, de este modo, lo que se denomina síndrome sociopático.

Tal como lo desarrollan algunos autores consultados, las diferentes formas de preparación de estos derivados, la modalidad y las vías de consumo, implicarán mayor o menor riesgo en el mismo.

1 comentario:

Victoria Chaya Miranda dijo...

Muchas gracias por nombrar este trabajo realizado... Es muy importante para todas las culturas, tener información, generar conciencia y aprender a distinguir cada dia más, las herramientas manipuladoras de este sistema que no nos deja elegir,pensar y educarnos..En este caso un arma letal: las drogas...Un placer leer su blog.