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sábado, 5 de marzo de 2011

Los Tiempos le pide la palabra al Gobierno destacando que el victimismo no ayuda sino propuestas de lucha para evitar que la delincuencia provoque más estragos


En los últimos días, las noticias sobre la lucha contra el narcotráfico han sacudido, una vez más, al país. A los tradicionales informes anuales emitidos por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y del Departamento de Estado de Estados Unidos, se ha sumado el arresto (previo seguimiento de sus ilícitas actividades en Chile por la Policía de esa nación y, según el vicepresidente del Estado, probablemente a pedido de Estados Unidos) de una banda de policías aparentemente dirigida por un general responsable, a su vez, del aparato de Inteligencia de la lucha contra el narcotráfico del Ministerio de Gobierno.
Es decir, se ha presentado un escenario altamente complicado para el Gobierno, que ha reaccionado como lo han hecho, en general, todas las administraciones anteriores en este delicado problema y ante situaciones semejantes: reivindicar superlativamente lo que se hace en contra del narcotráfico, y calificar los informes de la JIFE y el Departamento de Estado de errados e interesados. La novedad, en esta oportunidad, es achacar a la DEA (la agencia estadounidense de lucha contra el narcotráfico) de actuar en venganza por su expulsión del país.
Es decir, más de lo mismo con la agravante de lanzar un discurso innecesariamente agresivo y de despecho infantilmente ideologizado. De esa manera, el Gobierno está perdiendo una nueva oportunidad para plantear sin complejos algo que es evidente: la lucha contra el narcotráfico en el planeta está perdida, y mantener insensatamente los criterios que han prevalecido en los últimos 20 años sólo beneficia a las bandas de delincuentes y perjudica a las naciones.
Se debe anotar que ahora sí es posible hacer este planteamiento. Son muchas las voces –plurales políticamente– de reconocidas personalidades en el planeta que han denunciado el rotundo fracaso de la forma en la que hasta ahora, bajo la batuta de Estados Unidos, se ha combatido al tráfico de drogas. Es más, se mantienen situaciones de violencia extrema como las que se han presentado y se presentan en la región, en Colombia y México –probablemente los casos más extremos–, y en Brasil, en nuestro país e incluso en Argentina, que se creía ajena a estos problemas. Nada ha podido paralizar a quienes están detrás de este negocio y cada vez que se logra desarticular una banda, de inmediato aparecen otras. Además, van adquiriendo tal poder que se animan a enfrentar al Estado casi en igualdad de condiciones.
En este contexto, ni los informes burocráticos de la JIFE ni los del Departamento de Estado aportan nada a esta tarea. A lo más que llegan es a tratar de justificar una burocracia cada vez más grande e inoperante que se va justificando a sí misma con este tema mientras el problema persiste y se esfuman miles de millones de dólares.
De ahí que, dejando un discurso justificativo, victimista e innecesariamente agresivo, están abiertas las puertas para proponer al mundo, de la mano de las personalidades que se han pronunciado claramente sobre el tema, una nueva forma de encarar esta lucha si queremos evitar que la delincuencia proveniente del narcotráfico siga haciendo estragos a nuestras sociedades.
El Gobierno tiene la palabra...

viernes, 4 de marzo de 2011

Los Tiempos se refiere a los informes de NNUU y de los EEUU sobre la droga en Bolivia y el fracaso que acusa en la última gestión

Como si el sofocón que al Gobierno de Evo Morales le dio la noticia sobre la detención en Panamá de quien hasta hace no mucho tiempo participaba en la lucha contra las drogas no fuera suficiente, durante las últimas horas se han sumado, casi simultáneamente, dos motivos más para la preocupación de quienes temen que el asunto del narcotráfico se convierta en el problema más complicado para el oficialismo durante los próximos tiempos.
Nos referimos a la más reciente versión del informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) que fue presentado en Viena, por una parte, y al Reporte sobre la Estrategia de Control de Narcóticos 2011 del Departamento de Estado, por otra. Ambos documentos, como ocurre todos los años, hacen una evaluación del estado de la lucha contra las drogas en cada uno de los países miembros de la comunidad internacional y coinciden al señalar a Bolivia entre los que más pobres resultados obtuvieron.
En el caso del informe de la JIFE, la crítica más severa se refiere a que durante los últimos cuatro años se habría mantenido una tendencia creciente a la expansión de los cultivos de hoja de coca. Indica también que “en los últimos años ha aumentado la capacidad de los traficantes del_Estado Plurinacional de Bolivia y el Perú para fabricar cocaína”. Lamenta, por otra parte, que Bolivia no cumpla plenamente con los tratados internacionales al permitir el masticado de la hoja de coca.
El Reporte sobre la Estrategia de Control de Narcóticos 2011 del Departamento de Estado, por su parte, es igual o más severo aún. Señala a Bolivia, con Birmania y Venezuela, entre los países que encabezan la lista de los que han “fallado ostensiblemente” en sus obligaciones internacionales para la lucha antinarcóticos.
Como se puede apreciar, no hay nada nuevo en ambos informes pues no hacen más que repetir verdades por demás conocidas y reconocidas desde hace muchas décadas. Que Bolivia es, con Perú y Colombia, uno de los principales productores de hoja de coca, y que ocupa un lugar importante en la cadena de la producción y comercialización de la droga no implica ninguna novedad.
Tampoco se puede afirmar –como que ninguno de los documentos lo hace– que la situación haya variado sustancialmente en ninguno de los países evaluados ni en lo referido a las extensiones de plantaciones de coca ni en lo referido a la producción y comercialización de cocaína. Si hay variaciones en uno u otro sentido en relación a años anteriores, éstas se pueden explicar por factores ajenos a las políticas aplicadas en cada país más que a su relativo éxito o fracaso.
Hacer esas puntualizaciones es siempre importante pero mucho más cuando, como ocurre ahora, la tentación de mezclar el tema del narcotráfico con asuntos de política interna de los países involucrados es demasiado grande.
Bueno sería, por eso, que los previsibles análisis que sin duda proliferarán a raíz de los documentos que comentamos no pierdan de vista el contexto en el que ambos se publican, que no es otro que el fracaso de la lucha contra las drogas no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero, como vienen sosteniendo reconocidas personalidades de la región sin que hasta ahora sean debidamente escuchadas y se siga remando en contra de la corriente por prejuicios e intereses burocráticos.

miércoles, 2 de marzo de 2011

la imagen de Evo con una guirnalda de hojas de coca en forma de collar lo pinta como jefe emérito de los cocaleros bolivianos y otros


La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo de la ONU encargado de la lucha antidroga, ha hecho público hoy un informe que confirma la expansión de los cultivos de coca ilegales en Bolivia, que ya alcanzan las 30.900 hectáreas, totalizando un crecimiento del 22% desde la llegada al poder de Evo Morales. La JIFE señala que la cosecha potencial de hoja de coca se elevó hasta las 40.200 toneladas, la cantidad más alta producida en el país desde 1998. Al mismo tiempo, el organismo internacional aplaza la política oficial antidroga del gobierno boliviano, la denominada “Estrategia de Lucha contra el Narcotráfico y Revalorización de la Hoja de Coca 2007-2010”, por considerar que no cumple con los tratados internacionales. “El mecanismo actual de fiscalización y vigilancia de sustancias sometidas a fiscalización internacional no funciona de forma adecuada en Bolivia”, dice el informe, agregando que “La Junta observa con pesar que el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia no ha avanzado en la aplicación de las recomendaciones formuladas”. La JIFE exhorta a la administración de Evo Morales a que se “adopten políticas eficaces y redoble sus esfuerzos por eliminar el cultivo ilícito de arbusto de coca en su territorio y a que haga frente de manera decisiva a la fabricación y al tráfico ilícitos de cocaína”. En otro acápite, el organismo se refiere a Venezuela citando a la Organización Mundial de Aduanas y afirma que es uno de los principales puntos de partida de la cocaína hacia Europa. Este “jalón de orejas internacional” a los países del ALBA llega en el momento en que el régimen evista afronta una grave crisis por la detención del capo de la inteligencia antidrogas, general René Sanabria, por implicación en un caso de narcotráfico. Lo cierto es que en los últimos cinco años Bolivia ha hecho de la expansión de los cultivos de coca una suerte de política de Estado, bajo la coartada del “patrimonio cultural”, lo que sin duda ha tenido repercusiones en cuanto a la ampliación de la producción de cocaína. Pero el mundo comienza advertir que lo que se intentó vender como un “gobierno indígena” había sido en realidad un Estado Cocalero…

notishots@gmail.com

narcovínculos I fue el corto gobierno de Luis García Meza que cayó como un naipe justamente por ello. reconforta la reacción de los medios antinarcos


¿Narcovínculos II?

El Presidente ha amenazado con iniciar una política de mano dura contra las plantaciones de coca ilegales y el Ministro de Comunicaciones ha dicho que al Gobierno no le temblará la mano para destruir las mafias del narcotráfico. Ambas reacciones llegaron después de la detención en Panamá del general René Sanabria Oropeza, ex director de la FELCN designado por Evo Morales y quien estaba ejerciendo un alto cargo en los servicios de inteligencia del Ministerio de Gobierno. El funcionario fue hallado en poder de 60 kilos de cocaína.

Durante dos días la Cancillería boliviana estuvo haciendo grandes esfuerzos para repatriar al detenido y sólo después de que éste se encontraba a buen recaudo en Miami, Estados Unidos, a requerimiento de la justicia de aquel país, el ministro Sacha Llorentty informó al país sobre este escandaloso hecho, calificado por un senador oficialista como una “mala suerte” y como una actitud revanchista de la DEA, nada menos que por el zar antidrogas de Bolivia, Felipe Cáceres.

Sanabria se había convertido en un peso pesado del narcotráfico y ya había hecho varios envíos de droga al exterior. La DEA, expulsada del país el mismo año en el que él estuvo al mando de la FELCN estuvo siguiéndolo por varios meses y junto a él han caído otros miembros de la Policía Nacional e integrantes de un clan de traficantes con conexiones internacionales.

El Gobierno se molesta por ciertas alusiones que hacen pensar en un Estado Plurinacional totalmente perforado por el narcotráfico, pero es demasiado pretencioso esperar que la comunidad internacional piense algo distinto cuando las vinculaciones con las drogas tocan esferas tan altas del poder. Si el caso fuera negligencia o excesiva tolerancia y no complicidad, como lo apuntó aquella vez el candidato a presidente de Brasil, José Serra, el Gobierno ha tenido suficientes indicios sobre un evidente desbordamiento del narcotráfico en el país y todo el tiempo para actuar y ponerle freno. La misma DEA, cuando estaba por despedirse de Bolivia, entregó a las autoridades judiciales a los miembros del clan Terán, cuyos nexos con lo más alto del Palacio Quemado son por demás conocidos. Al poco tiempo y de forma misteriosa, estas personas quedaron en libertad. Luego vendrían otros escándalos como el “narcoamauta”, el “narcoalcalde”, las “narcocomunidades” y numerosos otros hechos que la vez pasada llevaron al presidente a exclamar sobre el inmenso poder que han cobrado los narcotraficantes.

Él mismo fue el hizo ciertos comentarios incriminatorios sobre sus compañeros cocaleros, cuando habló de los lujosos autos en los que acudían a las asambleas sindicales en el Chapare.

Hoy, el narcotráfico parece habérsele salido de las manos al Gobierno. Todos los días se producen tiroteos y ajustes de cuentas, los cargamentos de droga procedentes de Bolivia menudean en todos los continentes, la presencia de cárteles internacionales en el país es innegable al punto que un prestigioso diario argentino no duda en comparar a Santa Cruz con las ciudades colombianas donde las mafias
sembraron terror hace una década. El régimen de Evo Morales tiene muy poco margen para actuar y demostrar que es un verdadero enemigo del narcotráfico. El general Sanabria ha sido llevado a Estados Unidos, donde podría estar escribiéndose un nuevo capítulo de aquella tenebrosa historia boliviana llamada “narcovínculos”.El Gobierno ha tenido suficientes indicios sobre un evidente desbordamiento del narcotráfico en el país y todo el tiempo para actuar y ponerle freno.

martes, 1 de marzo de 2011

además de Los Tiempos también OPINION demanda en el mismo día una profunda investigación en torno a "los narcopolicías" por la dignidad de Bolivia!


Preocupa que bandas internacionales de narcotraficantes sean dirigidas por ex policías bolivianos antidroga.

El caso demanda profunda investigación.

El descubrimiento de una organización criminal de narcotráfico liderada por el ex jefe antidroga y ex empleado del Ministerio de Gobierno, general René Sanabria Oropeza, ha dejado en claro que la capacidad de penetración de las mafias de narcotraficantes ha ido demasiado lejos incluso en estructuras de poder. La organización de Sanabria Oropeza, de acuerdo a la información difundida desde Panamá, país en el que fue apresado para ser enviado a Miami, Estados Unidos, actuaba desde la Policía y una instancia de Gobierno, en el Centro de Inteligencia y Generación de Información (Cigein) del Ministerio de Gobierno. En noviembre del pasado año hicieron su primer embarco de 144 kilos de droga, cargamento que fue detectado y se inició un seguimiento en Panamá. Este caso es muy grave en la historia del narcotráfico boliviano, primero porque revela que la organización criminal, tiene nexos internacionales, que deben ser investigados para conocer de qué grupos se trata y para quiénes efectivamente trabajaba nada menos que el ex jefe de la policía antidroga de Bolivia. Un segundo aspecto es conocer las ramificaciones que tiene el grupo que dirigía el general René Sanabria Oropeza, porque las primeras investigaciones en el país dieron como resultado la detención del mayor Edwin Raúl Oña Moncada y del capitán Franz Fernando Siles Ríos, ambos parte del Cigein y del coronel Milton Sánchez Pantoja, ex jefe antidrogas en Chachabamba y últimamente autoridad del Regimiento policial 4 de la zona sur de La Paz. En esta red de narcotraficantes que enviaban droga a Estados Unidos, se tiene la presencia nada menos de ex jefes policiales y policías que tenían a su cargo precisamente la lucha contra el narcotráfico en el país, es decir las tareas de interdicción y represión contra el narcotráfico. Con el descubrimiento de la red internacional se ha puesto nuevamente en duda a la Policía en relación al cumplimiento de su labor de represión al delito, pero lo más grave es que el narcotráfico, como se ha dicho muchas veces, con todo su poder económico y de organización, ha penetrado incluso una oficina gubernamental, el Centro de Inteligencia y Generación de Información. Ante esta situación, desde luego, que las autoridades han anunciado investigación para dar con cada uno de los componentes de la mafia internacional y como se ha evidenciado, estaría conformada por policías incluso en ejercicio de sus funciones. Cabe ahora preguntarse, hasta dónde una investigación a partir de los hechos del escándalo que ha originado este caso, en medios oficiales y ciudadanos, puede ser concluyente en cortar de raíz el mal que estaría afectando cuadros de la Policía Nacional. No se puede soslayar tampoco a partir de la actuación de ex altas autoridades de la lucha contra el narcotráfico, la posibilidad de una reorganización total de esta fuerza y finalmente plantear también la interrogante si la penetración del narcotráfico internacional en segmentos de la Policía no se origina en la falta de presencia de la DEA norteamericana. Lo cierto es que el Gobierno nacional, a través de sus autoridades y niveles correspondientes, deben explicaciones y soluciones para detener lo que podría tener consecuencias insospechadas en al estructura nacional a partir del avance de bandas internacionales de narcotraficantes, que lamentablemente, logran participación en niveles policiales y sectores donde la información para la lucha contra este mal es decisiva.

vulnerable Bolivia ante el poder de las mafias. insoslayable problema que afrontar. L.T. refiriéndose a cárteles colombianos


El arresto en Panamá, el pasado jueves, de un general de la Policía boliviana que hasta hace no mucho era el máximo responsable de la lucha contras las drogas ha vuelto a poner en evidencia cuán vulnerable es nuestro país, como todos los del mundo actual, al poder de las mafias ligadas al negocio de las drogas y cuán equivocada resulta la tentación de soslayar el problema y sobreestimar las propias fuerzas para hacerle frente.

El caso ha adquirido ribetes de escándalo internacional por el lugar que el involucrado ocupaba en la institución encargada de luchar contra el narcotráfico en nuestro país, pero ese detalle no lo hace novedoso. Lejos de ello, durante los últimos tiempos han sido abundantes los indicios que permitían sospechar que nuestro país y sus instituciones son mucho más vulnerables al poder corruptor del narcotráfico de lo que se quiere creer.

Cabe recordar al respecto que hace algunos meses el presidente Evo Morales, ante la sucesión de casos escandalosos que salían a luz, se declaró asombrado y alarmado por la debilidad de su propio Gobierno y del Estado en general ante el poder del narcotráfico. Reconoció que su Gobierno fue “perforado” por las mafias del narcotráfico y que éstas tenían más influencia que dicho Gobierno sobre importantes instituciones estatales, entre las que mencionó la Policía, la Fiscalía y otras instancias judiciales.

Lamentablemente, tal reconocimiento, hecho ya hace casi un año, no llegó acompañado de un plan de acción proporcional a la magnitud del desafío. Por el contrario, lo que se impuso fue la tendencia a minimizar el problema aferrándose a una pésima combinación entre un discurso antiestadounidense, una supuesta eficiencia autóctona en la lucha contra las drogas y una franca e indisimulada condescendencia con miembros del entorno oficialista sorprendidos en actividades delictivas.

En nada contribuyó a evitar el constante agravamiento del problema la decisión de expulsar de nuestro país a la DEA (Drug Enforcement Administration) por su supuesta injerencia en asuntos de política interna, pues, a pesar del justificado descrédito que pesa sobre esa institución estadounidense, al prescindir de ella sin contar con una opción alternativa lo único que se logró fue poner a nuestro país en una situación más vulnerable que en la que siempre estuvo.

No se puede dejar de tomar en cuenta, además, que la principal base de sustento social, económico y político del Movimiento Al Socialismo y todo el proyecto político que encarna ha sido desde su origen, y sigue siendo, precisamente el que le dan las principales organizaciones de los productores de coca de nuestro país. Un vínculo que no es inocuo pues resulta muy difícil distinguir dónde empieza y dónde termina uno y otro eslabón de la cadena productiva que va de la producción de la hoja de coca a su transformación en cocaína.

Con esos antecedentes, no será nada fácil para el Gobierno, pero sobre todo para el Ministro del Interior, enfrentar esta embarazosa situación en la que, por acción u omisión, se ha puesto a sí mismo y ha puesto al país.

domingo, 27 de febrero de 2011

narcopolicías de todos los grados, general, coronel, mayor y capitán toda una banda pegada el Gobierno. tenemos derecho de pensar mal de todo ellos


Tras la detención en Panamá y su posterior envió a EEEU del general René Sanabria Oropeza, ex jefe de la lucha contra las drogas y actual director de un despacho del Ministerio de Gobierno, el “zar” antidrogas del país, Felipe Cáceres, admitió que el narcotráfico ha perforado la unidad de Inteligencia encargada de controlar a los investigadores que se infiltran en los carteles de droga para detectar su forma de operar. Sanabria era responsable de esa unidad denominada Centro de Inteligencia de Información (Cigerin).

En tanto, tres oficiales de la Policía han sido detenidos ayer y presentados por el ministro de Gobierno Sacha Llorenti. Ellos son el coronel Milton Sánchez Pantoja, el mayor Edwin Raúl Oña Moncada y el capitán Franz Fernando Siles Ríos, acusados de trabajar con Sanabria y tener vínculos con una red de narcotraficantes que enviaba cocaína a Estados Unidos. Al momento, se denunció que enviaron 140 kilos hacia el país del norte.

Cáceres dijo que existe una lista de 15 policías que están siendo investigados y Llorenti también anunció que realizan operativos y allanamientos para dar con otros involucrados.

Cáceres, viceministro de defensa social, encargado de la lucha contra el narcotráfico, responsabilizó a este operativo (detención de Sanabria) a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). “Porque la DEA en Bolivia está dolida porque hemos tenido la suficiente capacidad y voluntad política de expulsarlos, entonces que ha hecho… ésta era una unidad de élite de hacer inteligencia y contrainteligencia”, dijo Cáceres.

Explicó que “lastimosamente este grupo (que dirigía Sanabria) ha sido infiltrado, porque, ¿qué hace este grupo de inteligencia?, son policías que entran a las organizaciones de narcotraficantes, ése es el trabajo de inteligencia y seguramente uno de ellos ha hecho pasar uno, dos, tres… le ha gustado y al final seguramente ha llegado al comandante”.

Después informó que el general detenido “era un policía que llegó dos años a ser comandante de la Felcn, el 2007 y el 2008, fue general y se hizo cargo de este grupo. Debe haber mucha plata (…) pero en el tema del narcotráfico, toditos deben ir adentro, debemos tener esa fuerza y esa moral”, agregó. Agentes encubiertos Unas las funciones de la DEA norteamericana, antes de ser expulsada del país, era precisamente infiltrar a sus agentes en organizaciones de narcotraficantes para, una vez adentro, comprobar sus actividades ilícitas y llevarlos a la cárcel. También invertía grandes recursos económicos en pagar a informantes para obtener datos sobre las mafias que comercian con drogas.

"Este grupo liderado por René Sanabria Oropeza, habría enviado 144 kilos de droga hacia los Estados Unidos, a través del Puerto de Arica, pasando por Panamá, y transportaba la droga en un barco, explicó Llorenti, a tiempo de asegurar que el Gobierno no tendrá ningún escrúpulo en sancionar con la mayor rigurosidad sea quien fuere, sea el grado que tenga", sostuvo.

Canal de información

Consultado sí tuvieron algún contacto con la justicia estadounidense para ver el proceso judicial de Sanabria, Llorenti respondió que abrieron un canal de información y el lunes recibirán el primer reporte del caso; pero la información para la aprehensión "sobre el coronel Sánchez llegó por esta vía diplomática (de EEUU) e inmediatamente fue apresado el oficial previa corroboración del dato en la policía antinarcóticos sobre su participación en estos hechos (ilícitos)", declaró.

Organización internacional

La edición digital de Globovisión, citando como fuente a la Cancillería panameña, asegura que ex jefe antidrogas de país, general René Sanabria, detenido en Panamá y entregado a Estados Unidos, es miembro "significativo" de una organización internacional de narcotraficantes, informó el sábado la Cancillería panameña.

Sanabria fue detenido junto al también boliviano Marcelo Foronda hace días en Panamá por la policía de ese país y la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA).

Ambos eran considerados "miembros significativos y asociados de una organización internacional de narcotráfico violenta que tiene acceso a grandes sumas de capital derivadas del tráfico de cientos de kilogramos de cocaína", según una nota de la Cancillería panameña.

Según dicha Cancillería, información de inteligencia coloca a Sanabria y a Foronda en "posiciones de liderazgo" dentro de la organización a la que presuntamente pertenecen y ante el temor a que pudieran "intentar liberarlo" se decidió su entrega "simple y condicionada" a las autoridades estadounidenses.

Los arrestados, además, eran requeridos para ser juzgados por el Tribunal del Distrito Sur de La Florida, en Estados Unidos, por cargos de "conspiración" e "importación" de cocaína, según la nota.

Por esos cargos, Sanabria tenía una orden de arresto de ese juzgado del 16 de diciembre de 2010, según la Cancillería panameña.

"Fuentes diplomáticas (de Panamá) han informado que dos ciudadanos han sido detenidos en Panamá, vinculados en un caso de narcotráfico. No descartó que Bolivia vaya a solicitar a Estados Unidos la extradición del ex jefe antinarcóticos, pues -insistió- él y su banda cometieron delitos en Bolivia.

ANUNCIAN REDADAS CONTRA CÓMPLICES

El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, presentó ayer a tres jefes policiales vinculados a una red de narcotraficantes comandada por el general en retiro y ex jefe antidroga de Bolivia, René Sanabria, que fue aprehendido en una redada en Panamá.

Llorenti presentó a los medios de comunicación al coronel Milton Sánchez Pantoja, al mayor Edwin Raúl Oña Moncada y al capitán Franz Fernando Siles Ríos.

"La investigación que hemos iniciado inmediatamente apunta a que estos tres miembros de la Policía boliviana están involucrados en una red de narcotraficantes que operaba el envió de droga hacia los EEUU", explicó.

Sanabria y el civil Juan Foronda Acero cayeron en una redada antidroga en Panamá que desató una investigación en Bolivia, que derivó en la captura de varios policías, de los cuales Sánchez, Oña y Siles, son los principales sospechosos.

"Inmediatamente conocida la información, el Ministerio de Gobierno instruyó a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) la ejecución de varios operativos y producto de estos operativos se detuvo a estas personas, entre otras, y continuamos realizando allanamientos los cual nos darán como resultado seguramente la aprehensión de otros ciudadanos", remarcó Llorenti.

Explicó que la información preliminar estableció que ese grupo liderado por Sanabria habría enviado 144 kilos de cocaína a Estados Unidos a través del puerto chileno de Arica, que debía llegar a destino pasando por Panamá.

En esa dirección, dijo que el último viaje de Sanabria a Panamá tenía el objetivo de preparar los embarques de droga a Estados Unidos. El Ministro de Gobierno recordó la política y la decisión del Gobierno de duplicar los esfuerzos en la lucha antidroga y anunció las sanciones más duras contra los culpables.