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viernes, 16 de noviembre de 2012

Los Tiempos se refiere a la negativa "con pretextos varios" del Gobierno de presentar el informe sobre la hoja de coca que financió la UE y que dará luces por ej. sobre el número de coqueadores, masticadores de coca que realmente existen


Hace un par de días, en Bruselas, sede de la Unión Europea (UE), tuvo lugar el “Segundo Diálogo de Alto Nivel entre representantes del Estado Plurinacional de Bolivia y del Servicio Europeo de Acción Exterior”. La delegación boliviana, encabezada por el canciller David Choquehuanca y compuesta por varios viceministros, participó en el encuentro con una doble misión: hacer una evaluación sobre el estado de avance de los diversos proyectos que son ejecutados en nuestro país con financiamiento de la UE y reforzar la campaña diplomática en busca de apoyo para la reincorporación de Bolivia a la Convención de Estupefacientes de 1961.
Ambos asuntos tienen un importante elemento en común. Es que tanto la aprobación de la política gubernamental para mantener bajo control los cultivos de coca y su transformación en cocaína, como la aquiescencia de la comunidad internacional para la readmisión de Bolivia en la Convención de Viena, dependen de que se pueda demostrar que sí es posible distinguir entre la producción de coca y la elaboración de cocaína, que el Estado boliviano es capaz de administrar esa distinción y que si bien es innegable la relación entre coca y cocaína, es posible administrarla sin sufrir todos los efectos negativos que la producción y tráfico de drogas traen consigo.
Hasta ahora, y desde hace ya muchos años, la UE ha dado abundantes muestras de una predisposición muy favorable hacia nuestro país y sin que su condescendencia llegue a extremos que serían inadmisibles en el actual contexto internacional, ha contribuido mucho a la exploración y apertura de opciones alternativas a la ya tan desacreditada “guerra contra las drogas”.
Parte fundamental de esa política ha sido el apoyo que la UE brindó para la elaboración de un estudio sobre el estado actual de la producción y consumo de coca en Bolivia, por lo que resulta muy razonable que exija la publicación del informe correspondiente.
Ante tal demanda, y pese a lo importante que es el asunto, el Gobierno boliviano se niega sistemáticamente a difundir el informe requerido y lo hace recurriendo a los más diversos pretextos. Una y otra vez se ha comprometido a publicar el documento en fechas que han sido reiteradamente postergadas, lo que con razón está ya causando impaciencia de los funcionarios del Servicio Europeo de Acción Exterior que, pese a ello, no pierden la calma y perseveran en sus diplomáticas solicitudes. Aunque advierten, claro, que el tiempo se está agotando, pues quedan menos de 60 días antes de que se decida si Bolivia puede o no ser readmitida en la Convención de Viena.
Ante tal situación, la reacción gubernamental es desconcertante, por decir lo menos. No sólo porque insiste en justificar el ocultamiento del informe con argumentos que por lo reiterados han perdido credibilidad, sino porque llega al extremo de rehuir su propia responsabilidad atribuyéndola nada menos que a la Organización de Naciones Unidas, como lo hizo la Ministra de Comunicaciones el miércoles, generando aún más confusión, al punto que su colega de Gobierno tuvo que volver a explicar el estado de situación.
Como en muchos otros asuntos relacionados con la política exterior de nuestro país, no es fácil comprender esa actitud. Lo que confirma, una vez más, que los esfuerzos de la Cancillería y en el frente externo no están siendo debidamente acompañados por otras áreas del aparato gubernamental.

martes, 13 de noviembre de 2012

más importante que el akulliku pasa a segundo plano ante la importancia del Arco Iris y el Fin del No Tiempo que el Canciller promociona "con pasión" LTD


Opacadas por la mayor vistosidad que suelen tener sus afanes dirigidos a proclamar el próximo 21 de diciembre el fin del “No Tiempo”, de la era de la Coca Cola y el advenimiento de una nueva era para la humanidad que será abanderada por los “Guerreros del Arco Iris”, durante los últimos días han pasado poco menos que desapercibidas las intensas gestiones diplomáticas que ha hecho el canciller David Choquehuanca para lograr el apoyo internacional a la readmisión de Bolivia a la Convención de Estupefacientes de Viena de 1961.
Como se recordará, Bolivia interpuso hace algo más de un año una reserva para despenalizar el akulliku de la hoja de coca y ahora realiza una ardua campaña internacional para que se modifiquen los términos de ese acuerdo, de modo que nuestro país pueda seguir siendo parte del mismo aunque libre ya de la obligación de erradicar el consumo de coca.
La campaña boliviana es muy importante por razones obvias. De hecho, se trata de algo mucho más concreto y práctico que el estreno, por primera vez desde que se tiene memoria histórica, de fastuosas celebraciones para dar la bienvenida al solsticio de verano, un acontecimiento astronómico que nunca antes había merecido alguna atención en esta parte del mundo.
Lo de la convención de Viena, en cambio, sí merece más atención de la que recibe. Paradójicamente, es nada menos que la Cancillería la que parece haber establecido un orden de importancia según el que “los Guerreros del Arco Iris y el Fin del No Tiempo” son más importantes que el futuro del akulliku.

domingo, 11 de noviembre de 2012

medular texto de OPINION se refiere a la declaración de los obispos en dos temas el narcotráfico y la inseguridad ciudadana. han reclamado acciones abrumados por hechos noticiosos que rayan en lo inaudito.


La Iglesia católica en el marco de la Asamblea de Obispos que se ha reunido en esta ciudad, a través de su máximo prelado, el Cardenal Julio Terrazas, ha solicitado a las autoridades de Gobierno acciones de “servicio clarividente y oportuno” para poder frenar los hechos que atentan la dignidad, libertad y vida de los bolivianos como el narcotráfico y la inseguridad ciudadana.

El planteamiento de la Iglesia en realidad recoge la preocupación de toda la población que observa que las acciones del narcotráfico en el país se van expandiendo en Santa Cruz y otras poblaciones. Los prelados sostienen que el narcotráfico corroe el espíritu de la población boliviana y “hace estragos” en la juventud. En cuanto a la inseguridad ciudadana menciona la “propagación de hechos criminales” que no estarían siendo castigados de forma adecuada.

En realidad se trata de dos asuntos centrales que han sido abordados y difundidos en el mensaje del Cardenal Terrazas y que están en consonancia con la realidad que se presenta en el país y que al mismo tiempo forman parte de la preocupación de las autoridades gubernamentales. No se puede olvidar que en lo referente al narcotráfico altas autoridades de la lucha contra el narcotráfico han reconocido, hace algunas semanas, que existe presencia de grupos de narcotraficantes internacionales, aunque no de clanes dijeron, en el departamento de Santa Cruz. En un operativo realizado hace poco cayó preso el hijo de un conocido narcotraficante cabecilla de un grupo colombiano que está preso en la cárcel.

El descubrimiento de fábricas de elaboración de pasta base de cocaína en lugares geográficos tradicionales, pero que se expanden a otros sitios del altiplano y de los valles cochabambinos, es una prueba fehaciente del poder del narcotráfico que en muchas ocasiones compromete a poblaciones rurales, que por el poder del dinero, prestan una especie de protección.

Estamos frente a una situación que por el peligro que engloba para un futuro inmediato, merece acciones decididas mediante políticas gubernamentales, y quizá por ello, la Iglesia católica habla de acciones “clarividentes y oportunas”, dando a entender que hay que mirar el futuro inmediato antes de que el problema nos conduzca a una situación incontrolable, como ha ocurrido en países como Colombia, donde el circuito de la coca y cocaína demanda inmensos esfuerzos y genera violencia extrema.

Otra arista peligrosa del narcotráfico es la apertura de mercados internos de la droga que inducen al consumo de grupos vulnerables de jóvenes, situación que también ha sido expresada con alarma por autoridades del Ministerio Público y otras, que consideran la necesidad de una intervención mediante políticas públicas de largo alcance. 

La lucha contra el narcotráfico importa en primer lugar acciones de Gobierno, pero también de otras instituciones y de la sociedad en cuanto a los efectos que sobre ella recaen. El segundo aspecto, cuando la Iglesia habla de la “propagación de los hechos criminales” se refiere también a un fenómeno que está azotando al país y donde la Ley de Seguridad Ciudadana se demora en brindar  certidumbre en la vida de las personas. 

El análisis de estos dos temas centrales, expresa la preocupación ciudadana y es correcta la orientación de la Iglesia católica.

martes, 6 de noviembre de 2012

Cabe destacar que los partidarios del consumo tradicional de coca siguen ignorando dos relevantes episodios sobre el tema: en la época prehispánica, el Inca del Cuzco prohibía a sus súbditos masticar la hojita, privilegio reservado sólo para él, su casta nobiliaria y los sacerdotes del Imperio. Mario Rueda con precisión nos muestra el panorama sobre el akulliku y las NNUU


En 1961, la Convención de Viena sobre Estupefacientes, patrocinada por las Naciones Unidas, salió al frente del consumo de drogas a escala mundial. Aprobó un acuerdo multilateral por el cual sus 184 Estados miembros asumían el compromiso de prohibir en sus respectivos espacios nacionales el consumo de opio, marihuana y cocaína, entre otros psicotrópicos.
La interdicción recayó también sobre el “akulliku” o consumo tradicional de la hoja de coca, práctica común en ciertos sectores sociales de Perú, Ecuador y Bolivia. Como era de esperarse, en los tres países se encandeció al extremo el debate entre partidarios y no partidarios de la masticación de la “hoja sagrada”.
Los primeros alegaron que la glauca broza, cuyos cultivos se hallan siempre en la mira de una permanente vigilancia satelital, es rica en toda clase de nutrientes para el organismo humano: desde proteínas hasta minerales como calcio, hierro y fósforo, pasando por vitaminas A, C, B6 y B12. En consecuencia, juzgaban que para los adictos en el “akulliku” eran más las ganancias que las pérdidas. Inclusive estudios científicos de algunas prestigiosas universidades respaldaban esta conclusión.
Estudios y análisis de laboratorio justificaban igualmente a los no partidarios de la masticación de coca. Sí, este vegetal contiene nutrientes, pero también una serie de alcaloides, entre los que sobresale la letal cocaína, respecto a la cual la saliva hace de catalizadora.
La toxicidad del elemento estimula en forma inusual el sistema nervioso central. Mitiga el hambre, el sueño, la sed y el cansancio. Los “akullikadores” habituales andan siempre briosos, lúcidos y alborozados, signos típicos de la drogadicción. Una vez en el estómago, la coca diluida impide una buena absorción de los alimentos, lo que conduce a problemas de nutrición, además de desgaste prematuro de dentadura, erosión del tejido intestinal y males hepáticos. En definitiva, la coca más daña que beneficia, argüían.
El debate aún prosigue y los bandos en disputa se mantienen firmes en sus posiciones. El Gobierno de Bolivia optó por retirarse de la Convención de Viena de 1961, alegando que era inadmisible que este tratado multilateral prohibiera un “akulliku” de profundas raíces históricas y culturales en el país, ignorando del todo las propiedades alimenticias de la hoja de coca.
Cabe destacar que los partidarios del consumo tradicional de coca siguen ignorando dos relevantes episodios sobre el tema: en la época prehispánica, el Inca del Cuzco prohibía a sus súbditos masticar la hojita, privilegio reservado sólo para él, su casta nobiliaria y los sacerdotes del Imperio. Tras el descubrimiento de las ricas vetas argentíferas de Potosí, los colonizadores españoles empezaron a repartir coca a sus mitayos aimaras y quechuas para que trabajaran más y mejor en los socavones. Ésta y no otra la causa por la cual alcanzara dimensión masiva la tradición del “akulliku”.

sábado, 3 de noviembre de 2012

autorizar a los jóvenes que cuando vean un narco vendiendo drogas se la arrebaten y la destruyan. podría ser una forma rápida de combatir las drogas que están en Los Colegios. El Deber editorializa. nosotros titulamos

Bolivia, según diversas evaluaciones de organismos de la comunidad internacional, ocupa el tercer lugar en la lista de países sudamericanos de mayores cultivos de coca y producción de cocaína. 
Una serie de hechos confirman tal afirmación, figurando entre los principales la cada vez mayor cantidad de plantas elaboradoras de la droga que son descubiertas por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, así como las cada vez más frecuentes operaciones de incautación de cocaína, de vehículos, armas, naves y pistas clandestinas, hechos a los que se suma la gran cantidad de operadores colombianos y brasileños que los cárteles de la droga destacan a Bolivia, algunos de los cuales caen en manos de la Policía. El propio ministro de Gobierno se refirió últimamente, por primera vez, a la presencia de ‘emisarios’ de organizaciones criminales en territorio nacional.
 Conviene destacar que un pequeño porcentaje del polvo blanco se queda en Bolivia. Se ignora cuál es la cifra exacta, pero es lógico suponer que la misma va en continuo ascenso, como consecuencia del crecimiento de la ‘narcodemanda’ en sectores juveniles (pandillas barriales) y estudiantes urbanos y suburbanos. 
Abundan ahora en los medios de comunicación social los registros informativos sobre bandas dedicadas a la venta de droga al menudeo en zonas de la periferia urbana y frente a colegios y escuelas de nuestra capital. Estas gavillas tienen conexiones internas en dichos centros educativos (ciertos adolescentes a quienes conquistan y reclutan no solo con la droga, sino también con pequeños pagos).
Ante el incremento de tan censurable tráfago, que amenaza crecientemente a una adolescencia cuya integridad moral y salud se debe preservar, se demandan urgentes acciones a escala de gobierno regional y municipal para eliminar el mal o, por lo menos, reducirlo a su mínima expresión. 
El municipio de Portachuelo sentó ya un buen precedente en lo que respecta a tareas de prevención del flagelo. Dispuso la ejecución de ‘operaciones sorpresa’ en aceras y puertas de ingreso de escuelas y colegios para capturar a los vendedores de droga al raleo. Es probable que estos operativos alejarán a las bandas de los centros educativos, pero nada garantiza que las mismas sigan operando en otros puntos de la ciudad, a los que dirijan sus pasos los escolares adictos a la droga.
Adquieren singular importancia las tareas de prevención, vigilancia y represión que también deben realizarse de forma más enérgica en nuestra capital, pero acaso la mayor acreencia del tema radique en la educación. En todas las escuelas y colegios de la ciudad deberían realizarse campañas educativas que alerten a niños y escolares sobre los graves riesgos de salud y alteraciones de personalidad a que les expone el consumo de las drogas, sean estas cocaína, marihuana o fármacos. 
Mucho mejor todavía si el tan delicado asunto pasa a formar parte del paquete curricular, una iniciativa que tendría que ser implementada, incluso a escala nacional, a partir de la próxima gestión educativa.

sábado, 27 de octubre de 2012

miles de estudiantes lanzaron el grito "NO a las drogas" marcharon por las calles bajo el lema "Santa Cruz libre de drogas" culminó en el Tahuichi


Miles de estudiantes marcharon ayer por las calles de Santa Cruz de la Sierra en repudio al consumo de drogas en los colegios. La movilización estudiantil, que tuvo la participación de unos 15 mil jóvenes, se produjo dos semanas después del hallazgo de colegiales con sustancias controladas y psicotrópicos.
Bajo el lema "Santa Cruz libre de drogas" la marcha de los estudiantes salió a las 8 de la mañana desde el Parque Urbano. En el trayecto se observaban carteles que decían "Sí al deporte, no a las drogas", "No seas esclavo de las drogas", "No a las drogas, sí al estudio" y "Decí no a las drogas". La protesta llegó hasta el estadio Ramón "Tahuichi" Aguilera, donde se desarrolló un show con concursos, artistas, juegos lúdicos, además de otras actividades.

Hay programas de prevención pero todavía son insuficientes. La directora de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, Rossy Valencia, manifestó que, desde febrero hasta la fecha, su repartición capacitó a más de 70 mil estudiantes contra el consumo de las drogas.  Según cifras divulgadas por la Defensoría, esta institución registra al menos una denuncia por día sobre el uso de estupefacientes en unidades educativas. Para disminuir la problemática, la doctora Valencia aseguró que el Gobierno Municipal ha aprobado la construcción de un centro especializado  de lucha contra la venta de sustancia controladas al raleo, así como también de los psicotrópicos cerca de los colegios. El jefe departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico,  Tte. coronel Paúl Saavedra, que organiza la movilización contra las drogas desde hace siete años, informó que ya capacitaron más de 30 mil niños, jóvenes y adultos en colegios, hogares e instituciones. A decir de Saavedra, la cruzada ha sido sostenible gracias al apoyo de las instituciones locales así como también de los medios de comunicación. A su turno, la comandante departamental de la Policía, Lily Cortez, pidió apoyo a los padres de familia y aunar esfuerzos para que la juventud no se eche a perder en el consumo del alcohol y el tabaco.
Por su parte, el director departamental de Educación, Hermenegildo Cruz, destacó hoy la participación de miles de jóvenes estudiantes de colegios fiscales y particulares. "Estamos más que complacidos por la masiva asistencia de nuestra juventud que hoy le dicen un rotundo no al consumo de las drogas en Santa Cruz.  Aunque la convocatoria fue masiva y se observó la unión de las autoridades para luchar contra las drogas, ellas admitieron que todavía falta llegar con los programas y proyectos de prevención a todos los colegios del departamento de Santa Cruz. “Queremos trabajar juntos en la lucha frontal contra las drogas, especialmente en la parte preventiva y en la persecución de los expendedores de sustancias controladas”, resumió Valencia.
Desde césped
Sol y animación en la cancha, desorden y bulla en las graderías
Animación. Estuvo a cargo del radialista Reyes Seleme, la conductora de televisión Gill Maby Díaz y los conductores del programa Reel. También animaron grupos musicales locales.
Desorden. Mientras las autoridades hacían uso de la palabra la mayoría de los estudiantes hablaba y no dejaban escuchar las palabras de circunstancias del evento.
Participantes. Más de 70 colegios fiscales, privados y de convenio estuvieron presente  en el evento.
Auspiciadores del evento. Editorial Día a Día, que edita el periódico El Día y Sol, fue copatrocinador de la movilización.
Punto de vista
César Guedes
El Representante de la Oficina de NNUU
"Vamos a capacitar a 100 mil estudiantes en los colegios"
"Debido  la problemática que ha surgido en los colegios donde se han encontrado a estudiantes consumiendo drogas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), ha iniciado la ejecución de un programa de prevención. El proyecto ya empezó hace cuatro meses y consiste en la capacitación de estudiantes sobre el consumo de drogas; de igual manera se está trabajando con los profesores y administradores de los colegios y con los padres de familia. Nuestra meta es capacitar a 100 mil jóvenes en todo el departamento de Santa Cruz, con el  financiamiento con la cooperación internacional de España y Brasil. Si bien no existe en Bolivia un observatorio sobre el consumo de drogas en estudiantes de los colegios,  solo hay datos desde el 2008 que no son elevadas en comparación con lo que está ocurriendo ahora. Estamos  muy preocupados".

martes, 23 de octubre de 2012

las narcojefaturas no tienen porqué instalarse en Bolivia, se manejan via la webb y funcionan al estilo castrense con tácticas y estrategia militar. Mario Rueda


Las narcojefaturas no tienen necesidad de instalarse en Bolivia, como lo están en México y Colombia. Les basta con enviar a sus operadores
Actualmente, el narcotráfico es un negocio que desde México y Colombia, poderosos “carteles” dirigen a escala transnacional. Tienen bajo su control las fases de producción, acopio, transporte y comercialización de las drogas. Disponen para ello de redes cuyas puntas terminales llegan a cada uno de dichos espacios.
En México sobresalen las temidas bandas “del Golfo” y los “Zetas”. Hasta no hace mucho, ambas tenían las pupilas bien puestas en el mercado norteamericano, hacia el cual contrabandeaban el mayor porcentaje de la cocaína fabricada en Colombia, Perú y Bolivia. Europa está ahora en la mira de su narcocatalejo. No es casual este cambio de enfoque, sino resultado de una creciente baja del consumo de la “blanca” entre los gringos de la potencia del norte, a la que acompaña un descenso en el precio de la droga. En cambio, en los países europeos, con España a la cabeza, la cocaína se encarece y el consumo aumenta.
Los carteles colombianos “Los Rastrojos” y “Norte del Valle” (herederos del extinto “Cartel de Medellín”) cierran ahora filas con los mexicanos “Del Golfo” y “Los Zetas”, para sacarle todo el jugo posible al mercado europeo. Actualmente, al viejo continente va más del 80 por ciento de la cocaína que producen Colombia, Perú y Bolivia, mientras el 20 por ciento restante se reparten Estados Unidos y países del Asia. Otro de los alicientes para tales bandas es el bajo precio de la cocaína elaborada en Bolivia (3 mil dólares el kilo) frente a los 39.000 dólares que se paga por igual cantidad en Europa.
Los carteles mexicanos y colombianos cuentan con “Comandantes en Jefe” y toda una estructura de “Estado Mayor” que al estilo castrense, en el marco de tácticas y estrategias, a escala nacional e internacional, definen rumbo y tipo de operaciones a tomar y ejecutar, respectivamente. No se excluyen de estos esquemas tareas de inteligencia (espionaje, infiltración en sectores políticos, policiales y sociales).
Lo tienen todo tan bien organizado y previsto que no confrontan necesidad alguna de instalarse en forma directa en ninguno de los países sudamericanos involucrados en el circuito coca-cocaína. Digitan el negocio a través de “operadores” (colombianos, principalmente) encargados de la adquisición de materia prima (coca), de su transformación en droga y posterior contrabando en el exterior.
Para la elaboración de la droga instalan fábricas sujetas a tecnología de punta, a las que generalmente camuflan en la selva. Disponen de los suficientes recursos con los cuales habilitar pistas de aterrizaje para avionetas destinadas al contrabando de droga.
Las narcojefaturas, así como sus estados mayores, no tienen necesidad de instalarse en Bolivia, como lo están en México y Colombia.
Les basta con enviar al país a sus operadores para dirigir a control remoto, pero totalmente idóneo, todas las fases del execrable negocio.
El autor es periodista