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lunes, 11 de julio de 2011

la droga es un espacio de esclavitud para embrutecerse y generar crímenes. muertes violentas y asalto impidiendo florecer la palabra de vida

El cardenal Julio Terrazas afirmó en su homilía del domingo último que lamentablemente la droga se convirtió en un espacio de esclavitud que deriva en el embrutecimiento y endurecimiento del corazón que genera crímenes, muertes violentas y asaltos.
"Nuestros terrenos, tropiezan con las piedras del narcotráfico, como puede producir la palabra fruto allí donde ese pedregal que se ha multiplicado y se sigue multiplicando en nuestro ambiente no permite que florezca la palabra de vida. La droga no es el espacio para liberarnos, es el espacio para embrutecernos, y endurecer el corazón, pero hay más todavía, y tenemos que ser claros en esto, tantos crímenes, tantas muertes violentas, tantos asaltos", expresó el prelado. 
El cardenal sostuvo que el crimen organizado va llegando a nuestro ambiente y esas son piedras, espinas que impiden que la verdad y la vida triunfen por encima de la muerte y la mentira. 
Lamentó que existan personas que se inventan muchas cosas para distraer, para crear diversiones que solamente nos alejan de la verdad y se inventan toda una serie de acontecimientos ilusorios, pasajeros o acontecimientos que nos hacen pasar de la euforia a la melancolía y a la tristeza. 
"Y nuestros jóvenes tienen que vivir allí, allí forman su espíritu, allí tienen que dejar que la palabra los envuelva, y los haga capaces de producir los frutos que estamos esperando, ese es el mensaje de hoy mis queridos hermanos", expresó el cardenal Terrazas. 
Dijo que hay que ser como el labrador que sale a sembrar la semilla de manera eficaz y no puede volverse vacía hacia el Padre, hacia aquel que pronunció esta palabra de vida, "tiene que convertirse en pan de vida como decía Isaías en la primera lectura. La buena semilla produce, germina, se saca de ahí el grano y se saca el trigo para el pan, para la vida. 
Indicó que quizás se habla con mucho optimismo de que el hambre en Bolivia ha retrocedido y puede ser verdad, en parte por lo menos, pero "¿Y el hambre de Dios? ¿El hambre de justicia verdadera auténtica? ¿El hambre del compartir? ¿El hambre de ser respetado como persona humana? El hambre que es buscar la libertad y que no se sienta perseguido por sus propias ideas o por pequeños errores que ha cometido en su vida, pequeños o grandes porque al fin y al cabo nuestro Dios es el que perdona, no el que toma la batuta de aquellos que condenan sin tener fundamentos seguros y destruyendo constantemente la dignidad de la persona humana". 
"Así como sale el sembrador, Dios nos pide como cristianos creyentes que seamos capaces de preparar los terrenos nuestros personales, y los terrenos y los espacios donde estamos viviendo para que también allí surja toda la vida que el Señor quiere derramar en abundancia para todos", sostuvo. 
Añadió que el sembrador es el Padre, la semilla es Cristo, el terreno somos nosotros. ¿Cómo respondemos? ¿Qué hacemos? ¿Cuál es nuestra manera de pensar y de actuar? ¿Cuál es la esperanza que nos anima cuando hay zarzas, cuando hay espinas cuando hay piedras en el camino? ¿Cuál es el tiempo y el esfuerzo que damos a limpiar nuestros propios terrenos para que la palabra de vida no sea sofocada por palabras inútiles, por promesas que no se cumplen, por promesas meramente materiales?.
"Nos toca abrir la conciencia y el corazón a esta dimensión de Dios, que ha querido poner en medio de nosotros su reino, no para que hablemos de Él, sino para que vivamos con Él construyéndolo constantemente con nuestros compromisos". 

jueves, 7 de julio de 2011

no pasa día sin que los medios se refieran al tema del narcotráfico y es que Evo, los narcos y los militares ocupan espacios en la mente de los bolivianos todo el tiempo

Los coqueteos del presidente Morales hacia Estados Unidos van más allá del pedido público que hizo a los embajadores europeos la semana pasada para que le ayuden a recomponer las relaciones con la Casa Blanca. El primer mandatario ha pasado del discurso a los hechos, aunque tal vez hará falta mucho para restaurar la confianza de los norteamericanos en los aspectos más sensibles que toca a ambos países: la coca y el narcotráfico, sobre todo, luego de constatar todo lo que ha ocurrido en Bolivia y hasta dónde se ha metido la droga después de la expulsión de la DEA.La semana pasada, como por arte de magia fueron detenidos dos peligrosos narcotraficantes colombianos y uno peruano, cuya expulsión del país fue decidida en tiempo récord, sin mayores trámites y obviamente, sin hacer ninguna de las reservas patrioteras que acostumbra el régimen en estos casos. Esta entrega puede ayudar, sin duda alguna, pero representa una bicoca en relación al nivel de penetración que han conseguido las mafias internacionales de la droga después de que el Gobierno de cambio les obsequió un territorio libre de gringos, radares y satélites.Según los servicios de inteligencia colombiana, en Bolivia hay por lo menos tres mil narcotraficantes de ese país, aprovechando las ventajas que ofrece la tolerancia del régimen de Evo Morales hacia los desbordantes cultivos de coca, un aspecto que en Colombia ha sido atacado severamente y que ha obligado a muchos “inversionistas” a emigrar a territorios más fértiles. De acuerdo al mismo informe, en el país estas mafias han invertido mucho dinero, han introducido tecnologías novedosas para la fabricación de cocaína y financian con préstamos blandos la expansión de los cultivos de coca en zonas no tradicionales. Esta situación contrasta radicalmente con las versiones oficiales que de manera insistente han negado en los últimos años la presencia de cárteles de la droga en el país.Por todas estas evidencias, por el último informe de la ONU y por todo lo que pueda decir el general Sanabria en Miami, no solo como narcotraficante confeso sino como ex zar antidrogas de Bolivia y como hombre de confianza del ministro de Gobierno, es que el presidente Morales ha comenzado a hablar de fracaso de su política cocalera. Hace unos días trató de sacar los pies del plato, argumentando que el desborde de los cultivos de coca se ha producido por culpa de los sindicatos del Chapare que no han ejecutado una correcta labor de control social. Es curioso que lo diga porque precisamente él es el máximo líder sindical del trópico cochabambino y fue su régimen el que inventó la fórmula de la autorregulación para la “hoja sagrada”.En los últimos días, el presidente subió aún más el tono hasta alcanzar el nivel de la advertencia hacia sus compañeros cocaleros. En Sinahota les dijo que quienes no cumplen con el cato son enemigos de la coca y que los excesos en los que han incurrido (algunos están sembrando 40 veces más de lo permitido), harán pensar a los “gringos” que en Bolivia ha fracasado la política del cato que Evo Morales le impuso a los gobiernos anteriores. Por último, el jefe de Estado amenazó a sus bases con el retorno de los agentes de la DEA si es que no cumplen con la erradicación voluntaria. Eso más que una advertencia o una premonición parece ser una realidad inevitable.Por el último informe de la ONU y por todo lo que pueda decir el general Sanabria, no solo como narcotraficante confeso sino como hombre de confianza del ministro de Gobierno, es que el presidente Morales ha comenzado a hablar de fracaso de su política cocalera.

lunes, 4 de julio de 2011

La Tercera de Santiago publica extensa nota calificando de "bomba de tiempo" la que vive Evo de aquí al 2 de septiembre cuando se conocerán otros nombres de personajes de su Gobierno mezclados con la droga


"Tenemos que estar preparados, van a aparecer nombres. Uno, dos, tres nombres, no lo sabemos. Pero van a salir personas, aunque no sean culpables, porque lo que buscan es desestabilizarnos", fue la advertencia que entregó el viernes 24 de junio el portavoz del gobierno de Evo Morales, Iván Canela, a un grupo de dirigentes y parlamentarios oficialistas en el Palacio Quemado, la sede del Ejecutivo boliviano.
El día anterior, el ex zar antidrogas boliviano, el general (R) de Policía René Sanabria Oropeza (58), se había declarado culpable de conspirar para el tráfico de cocaína en un tribunal de Miami. Sanabria fue detenido el 24 de febrero, en Panamá, luego de una operación conjunta de la DEA y el OS-7 de Carabineros, que aportó buena parte de las pruebas para demostrar el envío de cargamentos desde el puerto de Arica a Estados Unidos.
El policía, quien se desempeñaba en La Paz como responsable de la lucha antidrogas en el Ministerio de Gobierno, llegó a un acuerdo de delación compensada con la fiscalía estadounidense. A cambio de colaborar con la justicia norteamericana, eludirá una condena de cadena perpetua. El modus operandis de la DEA para estos casos implica que los procesados entreguen antecedentes de personas que tengan mayor jerarquía en delitos de narcotráfico (ver nota secundaria).
A esa altura, el caso era monitoreado desde la Presidencia boliviana e incluía el trabajo del vicepresidente Alvaro García Linera, el canciller David Choquehuanca, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y el vocero Iván Canela. El propio mandatario y su entorno más estrecho estaban convencidos de que EE.UU. pretendía "voltear" a su gobierno, al vincularlo con el narcotráfico y la molestia con La Moneda no aflojaba, por no informarles de la operación contra Sanabria.
Morales construyó su poder desde los sindicatos cocaleros y alcanzó la Presidencia, pese a las acusaciones de sus detractores de que no sería duro con el narcotráfico. Ahora, señalan personeros de gobierno, el caso Sanabria podía convertir su mayor fortaleza en una debilidad.
En ese ambiente, el lunes pasado renunció el viceministro de Seguridad Ciudadana, el general (R) de Policía, Miguel Vásquez. El policía dependía directamente del Ministerio de Gobierno y se había desempeñado como jefe de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico, por lo que había trabajado estrechamente con Sanabria. Incluso, vivía en el mismo edificio del ex zar antidrogas.
Vásquez justificó su salida señalando que había cumplido su misión en el cargo, tras organizar la reciente cumbre de Seguridad en Santa Cruz.
Ese mismo lunes, en una decisión que no se entendía del todo en los círculos diplomáticos, el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, también renunció al cargo. Solón estaba a cargo de restablecer el diálogo con el gobierno de Obama, congelado desde la expulsión del embajador estadounidense Phillip Goldberg, en septiembre de 2008.
El diplomático boliviano justificó su salida de Naciones Unidas, afirmando que retornaba a La Paz por motivos personales, pues debía cuidar a su madre.
Al día siguiente, el presidente pidió ayuda a la Unión Europea para mejorar la relación con la Casa Blanca. La solicitud de Morales sorprendió en La Paz. A comienzos de 2010, el canciller Choquehuanca había negociado con el Departamento de Estado un protocolo de acuerdo, para retomar la relación bilateral, pero no logró concretarlo. Por un lado, EE.UU. se opuso a algunos aspectos del trato. Por otro, el mandatario y su vicepresidente, García Linera, torpedearon el acercamiento, al continuar con acusaciones contra Washington.
Desde Miami, la abogada defensora de Sanabria, la criminalista Sabrina Puglisi, dijo a La Tercera que su cliente está recluido en una celda del Centro de Detención Federal, un edificio ubicado en la zona este de la ciudad, en la esquina de NE 4Th Street y Miami Avenue. Se trata de un lugar para personas que están a la espera de un juicio y que tras sus sentencias deben ser trasladadas a una cárcel.
"Sanabria está en una celda individual, no está incomunicado, por lo que puede recibir las visitas de familiares directos y de su abogado", explicó Puglisi. Desde su detención en marzo, añade, ningún pariente ha ido a visitarlo y el régimen del centro penitenciario impide que lo haga cualquier otra persona.
Puglisi participó en las conversaciones con la fiscalía y acompañó al policía en la declaración que prestó ante la jueza Ursula Ungaro, en la que el ex policía boliviano aceptó declararse culpable. "En mi calidad de abogada defensora, no puedo referirme a los términos de ese acuerdo", recalcó. Aún así, Puglisi aseguró que su cliente no está obligado a entregar nombres de narcotraficantes bolivianos a la justicia de EE.UU., a cambio de algún beneficio para la rebaja de su condena.
Al igual que el resto de los reclusos, Sanabria debe seguir un estricto régimen penitenciario, que comienza todos los días a las 6 de la mañana. A esa hora debe levantarse, tomar desayuno y limpiar la celda. A la 7.30, según señala el reglamento interno del FDC de Miami, los calabozos deben estar listos para la inspección que se realiza media hora después. Es en ese momento en que los guardias efectúan el primer conteo de los presos. A las 11 am debe ir a almorzar y a las 15.45, volver a su celda para el segundo conteo de presos. Sanabria no tiene ninguna otra actividad hasta las 21.30, cuando se realiza el tercer conteo del día y es encerrado en su celda hasta el otro día.
Según versiones que se manejan en altas fuentes del gobierno boliviano, la fiscalía estadounidense habría aceptado pedir una sanción de 13 años de presidio para el ex policía. Un viceministro boliviano que pidió omitir su nombre señala que para conseguir que no fuera condenado a cadena perpetua, "Sanabria tiene que haber ofrecido el cielo a los fiscales".
La magnitud del conflicto comenzaría a conocerse recién a partir del 2 de septiembre próximo, fecha en la que la jueza de la Corte del Distrito de Miami Ursula Ungaro fijó el juicio contra el ex zar antidrogas boliviano.
La Paz ha intentado anticipar escenarios para mitigar el impacto que podrían provocar las declaraciones de Sanabria. El gobierno de Morales incrementó sus declaraciones de condena del narcotráfico y ha pedido que Sanabria sea duramente sancionado. "Cuanto más narcotraficantes estén en la cárcel, mucho mejor, porque el país está luchando contra esta lacra", dijo, la semana pasada, el ministro Canela.
Un viceministro de Morales sostiene que el gobierno comenzó a preparar acciones jurídicas y políticas, "para mitigar la arremetida que podría venirse encima". Uno de los cursos de acción apunta a desacreditar a Sanabria y es mostrarlo como un "delincuente" que busca obtener beneficios, según añade el personero.
Algunos integrantes del MAS, el partido del gobierno, van más allá. En las filas de Morales ya se habla de un cambio de gabinete en agosto, un mes antes del inicio del proceso público contra Sanabria en Miami. El ajuste de piezas, aseguran las fuentes, tocarían al Ministerio de Gobierno, que dirige Sacha Llorenti, donde trabajaba el defenestrado zar antidrogas.
"Sea cierto o no, lo que diga Sanabria puede terminar por marcar el gobierno de Morales. Puede debilitarlo interna e internacionalmente", sostienen diversas fuentes diplomáticas acreditadas en La Paz.
Los detractores de Morales también han seguido el escándalo, en momentos en que el presidente atraviesa uno de sus peores momentos en las encuestas. El ex diputado y colaborador del ex Presidente Jorge Quiroga, Fernando Messmer, cuenta la reacción que tuvo Palacio Quemado al enterarse, en marzo, de que la DEA había detenido a Sanabria en Panamá y que sería extraditado a EE.UU.
Messmer señala que el gobierno de Morales trató de detener a la esposa del ex jefe policial, pero ella logró huir. Después envió a dos fiscales a EE.UU. para que hablaran con Sanabria y amenazó con solicitar su extradición a Bolivia.
En tanto, Morales reflotó el sábado pasado el malestar con el gobierno de Piñera, por no advertir sobre la investigación que realizaba Carabineros desde agosto de 2010 contra Sanabria. Fue durante el acto de celebración del 185° aniversario de la Policía boliviana, marcado por el conflicto bilateral que desató el ingreso ilegal de 14 militares bolivianos en la frontera chilena.
"Pareciera que algunas instituciones de los vecinos países también están al servicio de otros intereses externos y este tema del narcotráfico, siempre ha sido manejado con fines netamente de carácter político", dijo el presidente.
En el entorno de Morales afirman que el caso Sanabria marcó el punto de quiebre en sus relaciones con La Moneda. En La Paz hablan del fin de las confianzas y que una advertencia del gobierno chileno habría permitido a Morales la detención de Sanabria en Bolivia. Una alternativa menos riesgosa que la bomba de tiempo que su administración debe enfrentar ahora, con el policía en manos de la justicia de Estados Unidos.

domingo, 3 de julio de 2011

relaciones entre Cochabamba y Estados Unidos sin incluir Chapare Tropical pide Paulovich en su muy jocosa columna Fiesta de USA en Cochabamba

Mañana se celebra un nuevo aniversario de la Independencia de los Estados Unidos de América y mi consejera económica Margaret me dijo: “Vámonos al downtown boliviano donde hace menos frío que en El Alto, y porque fuimos invitados a un interesante foro–debate sobre el tema. “¿Después del makanato vendrá el Mamanaku”?, que ella tradujo al castellano como “¿después de los golpes vendrán las caricias?”. Que es un tema de mucha actualidad. 

Agradecí la sugerencia de la cholita cochabambina, montando en mi motocicleta Harley Davidson para cumplir un nuevo raid que bautizamos como “Polleras al viento USA”. 

Los salones del Bar Comercio (el Barco) habían sido decorados para la histórica fecha con banderas bolivianas, norteamericanas y también cochabambinas, resaltando dos gigantes fotografías de los presidentes Morales y Obama, no a colores, sino en blanco y negro, como en los concursos fotográficos serios. 

La testera se hallaba ocupada por eminentes pensadores cochabambinos presididos por mi genial amigo greco–cochabambino Aristóteles Giorgiadis Quiroga, quien nos dio la bienvenida en tono familiar, pues nos dijo: “Welcome my friends a este trascendental debate”. Macacha y yo respondimos a su saludo con una reverencia. 

Un ciudadano nacido en Aiquile, José Talón de Aiquile, hizo un análisis de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Bolivia, y dijo que fueron siempre muy cordiales hace más de cien años y que deberían ser restablecidas al más alto nivel, para lo cual exigió un embajador norteamericano que hablara castellano y un embajador boliviano en Washington que hablara inglés, aprendido en el Centro Boliviano Americano. 

Aristóteles Giorgiadis Quiroga se refirió al tema de la coca, la cocaína y el narcotráfico como los causantes de la discordia entre ambos gobiernos, por lo que se deberían “descocainar” las relaciones entre Washington y La Paz, propuesta que tuvo muchos impugnadores. 

Un valiente quillacolleño negó la posibilidad de buenas relaciones entre ambos países, mientras nuestro presidente Evo continuara ejerciendo el cargo de máximo dirigente sindical de las Siete Federaciones de Cocaleros del Chapare Tropical y quiera al mismo tiempo ejercer la Presidencia de la República, desde la cual debería ordenar la disminución de áreas donde se cultiva la coca y luchar abiertamente contra la fabricación de la droga. Dirigir al Estado y al mismo tiempo dirigir a los sindicatos de cocaleros del Chapare es tarea imposible. El quillacolleño fue aplaudido a rabiar por todos los asistentes, y hasta Macacha le envió un beso a la distancia, gesto que me molestó, recordándole que asistíamos a un foro–debate y no a un evento deportivo. El orador de Quillacollo agradeció los aplausos y aprovechó de la ocasión para invitarnos a la fiesta de la Virgen de Urkupiña, para la cual faltan sólo 40 días. 

El foro-debate concluyó con un homenaje a la Independencia de los Estados Unidos a cargo de mi comadre Macacha, quien propuso relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cochabamba, con excepción del Chapare tropical. 

Periodista

Paulovich

viernes, 1 de julio de 2011

Bolivia con mayor peso que Colombia y Perú por culpa de la cocaína. las cifras de la ONU son alarmantes. no extrañe por tanto el clamor porque se organice una CRUZADA DE LIBERACION NACIONAL para romper las cadenas que atenazan a Bolivia

Las cifras sobre el dinero que mueve el narcotráfico en el país han dado un salto en los últimos años y pasaron de 200 millones de dólares, que se calculaban hasta hace pocos años, a 700 millones de dólares ahora.
El nuevo monto ha sido mencionado por el representante en Bolivia de la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, César Guedes, cuando entregaba los datos del último informe del organismo mundial sobre la situación del flagelo de las drogas.
El dato es preocupante, porque muestra que el negocio de la droga tiene un peso específico muy grande, mayor, en proporción, al que registra en las economías de Colombia y Perú, los otros dos productores de coca de Sudamérica.
Se menciona los 700 millones de dólares cuando el país vive momentos de incertidumbre política por la detención de un general de la Policía boliviana que es procesado en Estados Unidos por narcotraficante, cargo que él mismo, el general René Sanabria, acaba de admitir.
La incertidumbre crece también debido a que el presidente Evo Morales acaba de decir que él “salva su responsabilidad” ante el crecimiento de los cocales en Chapare por encima del compromiso de que sería un cato por familia.
Si el primer dirigente de los cocaleros, del sector de los productores excedentarios, salva su responsabilidad por el incremento de los cultivos, el país ha perdido un actor clave para controlar la expansión desmedida de los cocales.
Estos hechos se dan cuando los pueblos originarios del parque nacional Isoboro Sécure denuncian que la zona ha sido invadida por cocaleros furtivos y que ahora, con la carretera que el Gobierno desea construir atravesando el parque, la situación empeorará.
El peligro en que está ese parque natural es similar al que enfrentan todos los demás parques del país, invadidos por cocaleros que siguen el rastro de los ‘colonizadores’, que son los que se ocupan de derribar los árboles para vender la madera.
Cuando la hoja ha sido producida en todos los cocales, antiguos o nuevos, está lista la materia prima para la droga, que representa el 80% de todas las hojas que se producen en el país.
El negocio perturba la economía con ingresos ilegales muy superiores a los de las actividades legales, corrompe a los representantes de la ley, compra conciencias y se ofrece como una alternativa para los jóvenes que no tienen trabajo en el país.
El país convive con una actividad económica ilegal que está afectando a las actividades económicas legales, está dañando los suelos y atenta contra la moral de todos los bolivianos.
Las cifras sobre el peso de las actividades vinculadas con la droga y sus efectos sobre la sociedad tendrían que hacer meditar a todos los bolivianos sobre este peligro que es, para Bolivia, peor que todas las guerras que el país ha librado en toda su historia.
El tamaño de esta amenaza obliga a iniciar una cruzada de liberación nacional tan valiente y fuerte que sea capaz de romper estas nuevas cadenas que atenazan a la Bolivia del siglo XXI.

martes, 28 de junio de 2011

Jaime Aparicio diplomático de carrera refiere su invalorable testimonio de existir la Convención del 88 que reconoce o acepta el uso tradicional de la hoja de coca, los derechos humanos allí donde existe la evidencia histórica. Valioso para comparar con la denuncia de Choquehuanca


Prioridad de este Gobierno fue retirar la hoja de coca de la lista I de estupefacientes de la Convención Única Sobre Estupefacientes de 1961. Esta tentativa acabó en un rotundo fracaso al no conseguir el inefable señor Solón, representante ante la ONU, el apoyo de otros países para que prospere esta iniciativa. La última estocada a este plan la dio el Gral. Sanabria, que puso al descubierto el otro lado de la ¨hoja sagrada”.
Frente a ese escenario, el Gobierno y su obsecuente parlamento decidieron "denunciar" la Convención de Naciones Unidas de 1961, bajo el pretexto de que, según declaró a AFP el Canciller Choquehuanca en tono místico, "denunciar el acuerdo significa defender nuestra cultura, que podamos seguir practicando nuestra cultura”.
Esta Convención, a la que Bolivia adhirió en 1973, incluye en su lista I a la hoja de coca como estupefaciente y contempla una cláusula en la que los países se comprometían a ilegalizar internamente el masticado de la hoja de coca en un plazo de 25 años, a partir de la entrada en vigor del Tratado. Pero lo que el Gobierno no dice es que antes de que se hubiera cumplido ese plazo, el Gobierno del Dr. Paz Estenssoro encomendó a un grupo de juristas y diplomáticos, presidido por el Dr. Huascar Cajías, equipo del que formé parte, reparar ese error y evitar, conforme al Derecho Internacional, la obligación de ilegalizar el masticado de la hoja de coca, una práctica ancestral en el occidente boliviano. Para fortuna del país, a mediados de los años 80 se iniciaba un proceso de negociación en Viena para una nueva Convención, complementaria de la de 1961, la misma que fue aprobada en 1988.
En esas circunstancias, Bolivia, adoptó la estrategia de negociar que la Convención de Viena de 1988 reconozca que en algunos países existe el uso tradicional de la hoja de coca. De esa manera, el artículo pertinente de la Convención de Viena de 1988 estableció:
“Cada una de las partes adoptará medidas adecuadas para evitar el cultivo ilícito de las plantas que contengan estupefacientes o sustancias sicotrópicas, tales como las plantas de adormidera, los arbustos de coca y las plantas de cannabis, así como para erradicar aquellas que se cultiven ilícitamente en su territorio. Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente.”
Este párrafo que rescató el uso cultural de la hoja de coca, fue negociado por Bolivia en una activa acción diplomática que permitió que el Canciller de ese tiempo, Guillermo Bedregal, sea elegido Presidente de la Conferencia que negoció y aprobó la Convención de 1988. Además, Bolivia, opuso una reserva en esa Convención, declarando que, en su territorio, será legal el uso tradicional lícito de la hoja de coca. Por eso se pudo establecer legalmente en Bolivia áreas de cultivos legales en zonas tradicionales como los Yungas, y cuyos cultivos no fueron objeto de reclamo ni por EEUU ni Europa ni por la propia Junta Internacional de Estupefacientes de la ONU (JIFE).
Está claro que no era necesario denunciar la Convención de 1961 para defender el masticado de la hoja de coca, pues a partir de la ratificación de la Convención del 88, Bolivia había logrado la inaplicabilidad de la ilegalización de la hoja para usos tradicionales en territorio boliviano. De manera que la acción de desgarrarse las vestiduras por el acullico tiene otro trasfondo.

El autor es abogado y diplomático

lunes, 27 de junio de 2011

una de las ideas salidas de nuestro Foro en la red Facebook ha cobrado fuerza y está siendo planteada en Santa Cruz. Gravamen para la comercialización de la hoja de coca. Hoy Bolivia lo presenta así:

El Concejo Municipal de Santa Cruz, presentará una ordenanza para gravar una tasa adicional a la hoja de coca que se comercializa en esta ciudad capital.
El concejal Oscar Vargas lamentó que la Cámara de Diputados con mayoría del partido gobernante haya aprobado en grande la ley de clasificación de impuestos sin el consenso necesario y las observaciones hechas por el municipalismo y adelantó que en los próximos días se presentarán dos ordenanzas para captar recursos, una referida al cobro de impuestos a los autos recién nacionalizados con mayor antigüedad y la otra de gravar una tasa a los comercializadores de hoja de coca.
Vargas calificó de preocupante el aumento de la producción y comercialización de la hoja de coca en el país, siendo el mayor consumidor el departamento cruceño por lo que presentará la semana entrante un proyecto de ordenanza para crear una tasa sobre este producto.
“Vamos a establecer una tasa adicional a la comercialización de la hoja de coca, aquí en Santa Cruz se ha convertido en un vicio para mucha gente”, acotó el edil.
Por su parte, el experto en municipalismo, Iván Arias, mediante un artículo titulado Ley: ¿Impuesto a la Coca?, propone la creación de una ley que debe reflejar la necesidad de un cambio en la estrategia, es decir, que desde ahora no se lucharía en contra del cultivo de coca, sino a favor de la salud de los ciudadanos.
En este enfoque nuevo, una de las metas más importantes a lograr es que toda la coca que se transporta en el país, deba tener su origen claramente determinado, una papeleta de depósito bancario que identifique quién compra y quien vende la coca, dónde y en que fechas.
“Se deben establecer controles sobre los movimientos físicos de la coca, así como establecer pagos en cada movimiento, lo que ayudará a desincentivar el comercio ilegal de la coca. Hay que recordar también que la coca es materia prima para la cocaína, pero se está transportando dentro del país sin pagar impuesto por el uso de nuestros caminos, nuestros autobuses y nuestras terminales”, expresó.