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jueves, 31 de marzo de 2011

muy puntual Los Tiempos. a pocas horas del acuerdo destaca el rol de Brasil en la nueva era con Rousseff al mando de lucha antinarcóticos

El acuerdo suscrito entre Bolivia y Brasil marca el inicio de una nueva era no sólo en las relaciones bilaterales, sino en la lucha regional contra las drogas
Tres meses después de la posesión de Dilma Rousseff como sucesora de Lula da Silva en la presidencia de Brasil se ha plasmado el primer acuerdo bilateral entre ese país y el nuestro. No ha sido, como hubiera sido natural en tiempos pasados, nada relacionado con el gas que exportamos a nuestro vecino ni con las inversiones anunciadas para la industrialización de hidrocarburos, ni para consolidar alguno de los muchos convenios de complementación económica pendientes. Ha sido para que queden claros, más allá de cualquier posible duda, los nuevos términos en los que ambos países se relacionarán de ahora en adelante.
Muy atrás quedaron los tiempos cuando, como en agosto de 2009 (hace menos de dos años), Lula da Silva con una guirnalda de hojas de coca en el cuello legitimaba con su presencia en el trópico cochabambino la instauración de la “Policía Sindical” en un acto al que el presidente Evo Morales calificó de “histórico”. Se suponía que ésa sería la forma como el Gobierno boliviano llenaría el vacío dejado por la expulsión de la DEA, y al por entonces mandatario brasileño no parecía importarle mucho que así fuera.
Absoluta y totalmente diferentes, por la forma y por el fondo, son los nuevos términos en los que se ha producido la visita de los emisarios de Dilma Rousseff. El tema del gas ha pasado a ocupar un lugar secundario en la agenda binacional; de las tan anunciadas y multimillonarias inversiones brasileñas ya sólo queda el recuerdo y no hay nada que permita suponer que se mantenga algo del afectuoso paternalismo con el que da Silva solía tratar a nuestro país y su Presidente.
En la nueva era de relaciones bilaterales que formalmente ha sido inaugurada, los grandes proyectos de complementación económica han sido sustituidos por limitados programas de asistencia técnica en áreas como el saneamiento básico, la sanidad animal o el desarrollo fronterizo. Nada que pueda compararse con el ambicioso proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza –componente boliviano del Complejo Río Madera– u otros relacionados con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA).
Contrasta notablemente con el debilitamiento de otros temas en la agenda bilateral la firmeza con la que Brasil ha asumido en nuestro país su flamante papel de principal ejecutor de la lucha contra las drogas en Sudamérica, tarea para cuyo cumplimiento contará con la participación, tal vez menos visible pero no por eso menos directa, de la DEA.
Tan importante como lo anterior es el hecho de que haya sido el ministro de Justicia de Rousseff quien, ni bien asumiera su cargo en enero pasado, planteara la necesidad de debatir sobre la despenalización de las drogas. “Tenemos que discutir ese tema de forma abierta, sin dogmas”, dijo, lo que permite suponer que Brasil no se limitará a ejecutar tareas represivas.
Es de suponer que no han sido fáciles las negociaciones que condujeron a la nueva relación entre Bolivia y Brasil. Y es también previsible que no esté exenta de serias dificultades. Falta saber, por ejemplo, si los productores de coca estarán dispuestos a aceptar los efectos prácticos que sobre su negocio tendrá la nueva etapa de la guerra contra las drogas que se ha inaugurado ayer.

miércoles, 30 de marzo de 2011

texto de El Deber sobre la visita del ministro brasileño a Bolivia para informar de los primeros contactos que tuvieron lugar las últimas horas contra los narcos

Lorenzo Yopiez. Puerto Suárez
Los aviones no tripulados no operarán de inmediato
Dos toneladas de droga decomisadas, al menos 35 personas detenidas y Bs 41 millones en bienes inmuebles y armas decomisados. Ese es el resultado de varios operativos binacionales practicados desde el lunes hasta ayer en poblaciones fronterizas de Bolivia y Brasil.
El fiscal de Distrito de Santa Cruz, Isabelino Gómez, en un informe preliminar dijo que entre las personas detenidas hay nacionales, brasileños, ecuatorianos, colombianos e incluso un polaco, que guardan detención preventiva.

Gómez indicó que gracias a las operaciones practicadas en conjunto entre los agentes policiales de Bolivia y Brasil se logró hallar dos toneladas de cocaína y también encontrar armas de grueso calibre e incautar inmuebles. “Hemos hecho varios allanamientos, los 2.000 kilos de droga iban a distintos lugares de Brasil”, informó y añadió que de cada acción se está desarrollando una investigación.

Un informe con el resultado de estos últimos operativos debió ser ofrecido ayer a la comitiva encabezada por los ministros de Justicia de Brasil y de Gobierno de Bolivia, José Eduardo Cardozo y Sacha Llorenti, respectivamente; sin embargo, no se cumplió el objetivo porque las autoridades arribaron al aeropuerto Ogaya, de Puerto Suárez con retraso, es decir, pasadas las 18:30.

La comitiva, luego de reunirse con autoridades lugareñas, ofreció una conferencia de prensa, en la que ratificaron el relanzamiento de los trabajos de los Comités de Frontera, que involucra objetivos binacionales, como la lucha contra el narcotráfico, el combate al crimen organizado, el combate al tráfico de armas, a la trata y tráfico de personas, al contrabando y otros.

“En el marco de este trabajo se ha acordado que en Puerto Suárez y en Corumbá, el 28 de abril se lleve a cabo una reunión de los equipos técnicos, tanto de Bolivia como de Brasil, de las autoridades municipales, departamentales y nacionales, con el fin de profundizar las labores de los comités de frontera”, dijo el ministro Llorenti.
El ministro boliviano ponderó el trabajo coordinado entre Bolivia y Brasil e indicó que hoy los miembros de las fuerzas especiales darán más detalles del resultado de las acciones desarrolladas.
Por su parte, el ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, expresó que la agenda con Bolivia tiene resultados concretos. “La integración de los equipos técnicos, la realización de cursos de formación conjunta para policías y militares de Bolivia y Brasil fortalecerán nuestros objetivos en la lucha contra el crimen”, manifestó, añadiendo que la integración es el camino para fortalecer las fronteras.
Se consume más cocaína bolivianaLuis Eduardo Cardozo, ministro de Justicia de Brasil, confirmó que el 60% de la droga que ingresa a su país proviene de Bolivia, pues las mafias se dan modos para cruzar la amplia frontera que comparten ambos países (hay 3.100 kilómetros).
Sin embargo, la autoridad gubernamental no supo precisar la cantidad de estupefacientes que significa este porcentaje, aunque aclaró que no se trata plenamente de alcaloides elaborados en Bolivia.
Cardozo explicó que la droga que ingresa a su país no es solo boliviana, sino de Perú y Colombia, porque Bolivia se ha convertido en país de tránsito y refinamiento de la pasta base de cocaína.
La droga boliviana incluso es llevada a Estados Unidos, Europa, Asia y África.
Oslaín Santana, encargado de las tareas de represión a la droga de la Policía Federal de Brasil, recordó que el perfil químico que hace un par de meses se realizó en muestras de cocaína confiscada por los agentes antinarcóticos brasileños, determinará precisar con exactitud la procedencia del estupefaciente y el recorrido que hace hasta llegar al territorio brasileño.
Según Santana, este estudio demorará un año más y permitirá tener datos concretos de la ruta de la droga. /CP 

   PARA DESTACAR  
- Vehículos. El robo de motorizados y los atracos son otros dos temas que preocupan a las autoridades brasileñas, pues se sabe que muchos de estos motorizados son vendidos en territorio boliviano.

- BraBo. La prensa brasileña preguntó a las autoridades bolivianas y brasileñas si había la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses participen en la operación ‘BraBo’ (Brasil-Bolivia); sin embargo, estas respondieron que en este encuentro bilateral se está discutiendo exclusivamente el trabajo que desarrollarán Bolivia y Brasil de forma conjunta.

- Apoyo. El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, aclaró que en el combate contra las drogas y las mafias no se trata de cerrar las puertas a la cooperación de otros países. Es más, indicó que se buscará la forma de incluir a otras naciones como Perú.

- Frontera. Brasil y Bolivia comparten una frontera común de 3.100 kilómetros y muchos poblados en la línea demarcatoria son puntos de un fluido comercio de drogas y contrabando de armas y automóviles robados.


lunes, 28 de marzo de 2011

Roger Cortez persiste en los prejuicios que existen sobre la coca y reclama por la profundización del tema para provecho colectivo

Tratando de plantear una visión innovadora sobre el uso de la hoja de coca en nuestro país, Carlos D. Mesa Gisbert desarrolla dos ideas en su columna periodística del 19 de marzo: La primera, que históricamente el uso de la coca ha servido para subyugar a sus consumidores y la segunda, que la masticación de hoja es adictiva.
No entro ahora a discutir el juicio sobre si antes de la Conquista la coca era un bien de consumo exclusivo de los sectores dominantes o un “bien de lujo” como proponen varios autores. La importancia del punto es crucial, porque sirve de sustento a la principal tesis del artículo: “Que la coca es opresora” (textual), pero este espacio es demasiado breve para debatirlo. Sin embargo, al confrontar las ideas de Carlos D. Mesa sobre la adicción y daños a la salud que atribuye a la masticación de coca, me referiré al contenido político e ideológico esencial de esas creencias.
El artículo afirma que “millones de bolivianos consumen la hoja de coca” (textual) que es, según la suposición del autor, un hábito adictivo, causado por la cocaína, con efectos nocivos sobre la nutrición y la salud de los enviciados. Las consecuencias de esta simple (¿?) apreciación van muy lejos, porque si más de un tercio de nuestra población económicamente activa fuese drogodependiente, estaríamos encerrados en una trampa casi insalvable.
Hermanas Terán y otro acusados de narcos
Pero, la verdad es que esa encerrona atrapa al artículo y no a las supuestas víctimas a las que se refiere, porque la expansión de los cultivos de coca, en Bolivia y fuera de ella, no obedece a la voraz demanda de millones de akullicadores insaciables. La idea de que la gente no come por masticar coca, promocionada por el peruano Gutiérrez Noriega y un puñado de autores no es cierta ni novedosa; circula desde 1940 y ha servido para penalizar mundialmente el consumo de hoja de coca por mandato político y sin base científica alguna.
No existen estudios confiables que prueben la predisposición a inducir desnutrición, mientras la evidencia empírica proporciona masivos y vehementes indicios en contra. Por ejemplo, los mineros y los choferes que son grandes consumidores de hoja están lejos de encabezar las listas de grupos desnutridos. Y respecto a la “adictividad”, el hecho de que la coca contenga cocaína no debe llevar a conclusiones que pasan por alto la cantidad y la forma de ingreso de la sustancia al organismo; quien crea que esto es irrelevante, intente combatir el dolor de cabeza, frotándose las sienes con el polvo de unas cuantas aspirinas o inhalándolo, si lo prefiere.
Para no caer en la hipocresía como propone el artículo y no deslizarse en posiciones prejuiciosas, históricamente vinculadas al desprecio señorial y colonialista de quienes atribuyen nuestros problemas a vicios y enfermedades más o menos congénitas, la discusión sobre la coca tiene que ocuparse de problemas reales, como la completa parálisis de la estrategia gubernamental de “industrialización” de la hoja, a la que se han referido e interpelado más de una vez los mismos cocaleros.
La esencia del problema es que ninguno de los principales usos potenciales que servirían para materializar la industrialización y la apertura de mercados internacionales para la hoja de coca, como su acción sobre el metabolismo de los carbohidratos, sus propiedades antidepresivas o su efecto de disminuir el apetito, pueden desvincularse de sus alcaloides. Y ése es un tema sobre el que ninguna autoridad tiene la más tenue tentación de siquiera empezar a pensar.
 
El autor es docente universitario

sábado, 26 de marzo de 2011

Brasil conoce muy bien el tráfico de drogas que van desde Bolivia a todo el sur de su territorio. el Canciller ha expresado el firme accionar en contra del narcotráfico ante Evo (www.eju.tv)

Cocaína. Se la refina con líquido de baterías, cemento y hormonas.
Un estudio realizado por la Policía Federal en Brasilia (capital de Brasil) señala que la cocaína que sale de Bolivia es una de las peores y las más dañinas en comparación con el alcaloide de Colombia y de Perú. Esta afirmación fue publicada en una edición del periódico Correio Braziliense, que conversó con el secretario de Seguridad del Distrito Federal, Daniel Lorenz de Azevedo.   
Las autoridades brasileñas llegaron a esta conclusión luego de hacer un estudio del perfil químico (‘pequi’) de la droga confiscada. Los informes revelaron el cambio del circuito del alcaloide en Brasil y los químicos, cada vez menos tradicionales, que utilizan los traficantes para refinar la pasta base de cocaína.
Ahora no solo se piensa en San Pablo como lugar de distribución de la droga, también se descubrió que la cocaína que es refinada en laboratorios de Bolivia antes de ingresar a Brasil es manipulada por los narcos de este país para darle mayor volumen y lograr más ganancias. Esto sucede en recintos rústicos de los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Goiás, apuntó Lorenz.
Pero el ‘pequi’ realizado por los agentes federales indica que los productos químicos que utilizaban los narcos bolivianos para refinar la pasta base de cocaína, como la acetona, el éter y el ácido clorhídrico, ahora fueron sustituidos por la cal, el cemento, el líquido de las baterías de los vehículos, kerosén, gasolina y hasta hormonas para engordar ganado.
Luego de estas mezclas, la cocaína purificada y las piedras de crack, que antes de ser comercializadas entre los brasileños son transformadas nuevamente en los laboratorios de Goiás, adquieren más poder alucinógeno para sus consumidores.
Los policías federales han detectado una mayor circulación de piedras de crack en Brasilia, muchas llegadas desde nuestro país, siendo que antes los narcos locales sólo negociaban con cocaína.
Se siguen analizando los informes del ‘pequi’, que servirán para identificar las posibles rutas de la droga que sale del territorio boliviano. Las autoridades brasileñas señalaron a principios de marzo que los narcos meten a su país 60 t de cocaína al año.
  Más del tráfico 
A mediados de noviembre de 2010, la Policía Federal de Brasil llevó adelante un operativo denominado Operación Desierto, en el que se logró desbaratar una banda de narcotraficantes integrada por 50 personas. Los delincuentes enviaban el alcaloide desde nuestro territorio a través de avionetas que tenían fondos falsos en las alas y el fuselaje de las naves. Se cree que este grupo movió más de $us 16 millones en diez meses.
En lo que va del año, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico secuestró más de tres toneladas de cocaína en 2.487 operaciones antidroga, según el último informe oficial del Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas. La mayor cantidad de alcaloides confiscados son pasta base y el clorhidrato de cocaína no llega ni a una tonelada.
Piden más cooperación
El canciller brasileño, Antonio Patriota, pidió ayer que los países sudamericanos incrementen la cooperación antidrogas para que el narcotráfico no asuma en la región las proporciones que ha alcanzado en México y Centroamérica.
Patriota reiteró la preocupación de su país por el aumento del narcotráfico en la región, aunque destacó que Sudamérica asumió su responsabilidad en el problema.
“Las redes están por todas partes. Nos preocupa la intensificación del problema en México y América Central. No queremos que en nuestra región la cuestión tome una proporción igual, y para que eso no ocurra la cooperación es fundamental”, dijo Patriota, que se reunió en La Paz con David Choquehuanca.

jueves, 24 de marzo de 2011

Carlos Dabdou nos recuerda Huanchaca la cocaína y la temprana declaración contra el narcotráfico y la drogadicción en SC.


Muchos recordarán los infaustos sucesos de septiembre de 1986, cuando fueron vilmente asesinados por narcotraficantes el científico Noel Kempff Mercado y sus acompañantes. Esta noticia despertó a nuestra sociedad aletargada, donde personas de diferentes clases sociales se ufanaban de convivir con este flagelo. Sin embargo, la mayoría reaccionó, primero con una multitudinaria caminata (la ‘marcha del silencio’), luego empezaron a ser rechazados estos delincuentes por ignominia.
Ante la presencia inocultable del narcotráfico en Santa Cruz y Bolivia, en agosto de 1986 el Comité pro Santa Cruz ya había organizado un seminario (Narcotráfico y drogadicción: sociedad y destino), en el que participaron organismos internacionales, representantes de países amigos y autoridades bolivianas. Éramos conscientes de que no bastaba ocupar grandes titulares en los periódicos, sino también dar una respuesta enérgica como sociedad civil, exigiendo acciones concretas contra este azote maldito, “una versión del infierno en nuestro tiempo”.
El Parlamento Latinoamericano, reunido en Santa Cruz en aquellos días, ya había sentenciado: “El narcotráfico está íntimamente vinculado a diseños y acciones que perturban el orden político y la paz social de nuestros países, incitando la corrupción en las esferas políticas y administrativas”. Además existe otra máxima, y es que las zonas productoras de cocaína se convierten pronto en áreas de consumo. Esa es la ‘cultura de la droga’.
Más allá de la responsabilidad inexcusable de las autoridades llamadas por ley a combatir el narcotráfico, hay otras causales que de manera sucinta habría que citarlas.
Primero, la enorme producción de cocales en el país; Chapare quedó chico, ahora ‘brincan’ a las áreas protegidas de la madre ‘Pachamama’. Son miles de hectáreas excedentarias de este producto. Esta, quizás, sea la causa principal. Segundo, la pobreza en gran medida es también responsable de este estado de cosas, que a su vez propicia la ignorancia. Tercero, todos nosotros somos protagonistas y víctimas de una sociedad demasiado pragmática, frívola, materialista, impaciente y desconsiderada, en suma, una comunidad cada vez más egoísta e individualista. Ese materialismo y la frivolidad los alimentan los medios de comunicación visual en gran medida. Más vale una pasarela e imágenes, mostrando ‘zonas llamativas’ de bellas y no tan bellas mujeres, moviéndose como simples objetos morbosos, que hacer conocer algún nuevo libro o dar una buena noticia. Aquí también son culpables las empresas que auspician estos aburridos acontecimientos, solo con el ánimo de ganar más dinero. ¿Será que la ‘farándula’ se convertirá en la principal fuente inspiradora ‘identitaria’ de nuestra gente? Esperamos que el ‘ser cruceño’ no sea un alarde y un orgullo fatuo, opacado por esta triste realidad.
Coincido que ante la desidia del Gobierno central para protegernos del narcotráfico, las autoridades locales y departamentales, así como la sociedad civil, están convocadas a un cónclave regional para buscar soluciones y alcanzar una sociedad sana, donde el ser humano sea su principio y no su holocausto.

* Médico y expresidente del Comité pro Santa Cruz

martes, 22 de marzo de 2011

el texto que sigue contiene comentarios que no son nuestros. el responsable de ONUDD ha invocado unir esfuerzos para revitalizar la lucha contra el crimen y la droga


En su discurso inaugural del 54º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes, el director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yury Fedotov, se mostró en desacuerdo con las voces críticas que señalan que la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes está obsoleta, pero instó a la comunidad internacional a revitalizar dicha convención. La afirmación del señor Fedotov es un tanto desconcertante: si la convención no está obsoleta, uno se pregunta por qué se debe revitalizar.
El quincuagésimo aniversario de la Convención Única es un momento muy oportuno para empezar a plantear una reforma de los tratados, apunta el Transnational Institute (TNI) en un informe escrito para la ocasión: Fifty Years of the 1961 Single Convention on Narcotic Drugs: A Reinterpretation. Repasando la historia de la Convención Única, el informe demuestra claramente que el inmerecido halo de sagrada inmovilidad que envuelve en estos momentos el actual marco de tratados de la ONU está desfasado y es incoherente.

La Convención Única de 1961 no alcanzó uno de sus propósitos originales de convertirse realmente en la 'única' convención que trataba todas las cuestiones relacionadas con drogas que preocupaban a la comunidad internacional. En 1971 y 1988 se necesitaron otras dos convenciones para completar el actual sistema de fiscalización de estupefacientes, dando lugar así a más incoherencias.

El hecho de que el señor Fedotov exhorte a revitalizar una convención que no está obsoleta es curioso, pero reconoce, al menos, que se necesita cierta modernización. Sin embargo, las posibilidades de que la convención se pueda modernizar acusaron un duro golpe el pasado 31 de enero de 2011, cuando 18 países se opusieron a la propuesta de enmienda de Bolivia para eliminar la obligación de abolir la masticación de la hoja de coca de la Convención Única de 1961.

La prohibición que pesa sobre esta práctica en la Convención Única es el ejemplo más evidente de lo desfasada que está, como demuestra el TNI en otro de sus informes: El retiro de la prohibición de la masticación de la coca: Propuesta de Bolivia para modificar la Convención Única de 1961. La decisión de prohibir la masticación de la hoja de coca se basa en un anticuado informe de 1950, elaborado por la Comisión de Estudio de las Hojas de Coca de la ONU y que, si se escribiera hoy en día, avergonzaría a cualquier científico o responsable de políticas por su contenido abiertamente racista.

A pesar de ello, la decisión de proscribir la masticación de la coca, basada en ese informe, sigue en vigor en nuestros días. Desde entonces, no se ha emprendido ningún estudio científico de revisión que cuente con el respaldo oficial de un organismo de la ONU. Incluso Estados Unidos, principal opositor de la propuesta de Bolivia, afirma ahora que respeta “la cultura de los pueblos indígenas y reconoce que la masticación de la coca es una costumbre tradicional en la cultura boliviana”, una afirmación que no es coherente con la convención y el informe de 1950.

La decisión de no apoyar la propuesta de modificación de Bolivia “se basa en la importancia de mantener la integridad de la Convención de 1961, que constituye un instrumento importante para la lucha mundial contra el tráfico de drogas”, según la objeción presentada formalmente por Estados Unidos. Es difícil imaginar una 'señal más negativa' con respecto a la integridad del sistema de tratados, viniendo de países que supuestamente lo están protegiendo. Básicamente, lo que los detractores de la propuesta le están diciendo a Bolivia es: “la masticación de la hoja de coca no nos supone ningún problema, pero preferimos que sigáis contraviniendo la convención en lugar de intentar cambiarla siguiendo los procedimientos establecidos”.

Según los países objetores, la importancia de defender la 'integridad' del sistema de tratados de control de drogas se impone a la evidente violación de los derechos indígenas consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas de 2007. Tras esta postura, se esconde el temor de que dar luz verde a que se adopte la enmienda de Bolivia suponga abrir una caja de Pandora. Desde esta perspectiva, la Convención Única es algo sacrosanto, inamovible, y permitir cualquier cambio, por pequeño que sea, podría poner en peligro todo el sistema de control.

Durante la última década, las diferencias sobre la eficacia del sistema de control de drogas se han ido acentuando y han empezado a romper el consenso internacional al respecto, como señala el TNI en El desarrollo de la fiscalización internacional de estupefacientes: Lecciones del pasado y desafíos estratégicos para el futuro. La ideología de la tolerancia cero cada vez se ve más cuestionada por visiones que apuestan por la descriminalización, la reducción de los daños y la integración de los principios de los derechos humanos en el sistema de fiscalización de las drogas. En los últimos años, además, las ventajas que conllevaría un mercado legal regulado para el cannabis han sido aceptadas como parte del debate dominante sobre un modelo de control más eficaz.

Todos éstos son indicios evidentes de que el sistema de control de drogas de la ONU necesita un cambio. Sin embargo, la cuestión es que nos encontramos con una convención obsoleta, que no se puede modificar y que ha perdido su integridad. Al adoptar medidas de descriminalización y reducción de los daños, varios países han iniciado ya una 'deserción blanda' del modelo represivo de la tolerancia cero. Si no es posible revitalizar el sistema, cada vez serán más los países que se enfrentarán al mismo dilema que Bolivia: retirarse de una o todas las convenciones de control de drogas de la ONU y volver a adherirse a ellas con una reserva. Esto transformaría las convenciones en una cáscara vacía.

El próximo año, en 2012, el mundo celebrará los cien años del sistema internacional de control de drogas. Hace casi un siglo, el 23 de enero de 1912, un pequeño grupo de países puso en marcha ese sistema con la firma de la Convención Internacional sobre el Opio de La Haya. Lo que el mundo necesita es otro pequeño grupo de países que esté dispuesto a revitalizar el sistema: reconocer que el actual marco de tratados ya no se adecua a la finalidad para la que fue creado y poner en marcha su necesaria reforma concibiendo las líneas maestras de un nuevo marco jurídico para el próximo siglo, basándose en las muchas lecciones aprendidas durante estos últimos cien años.

lunes, 21 de marzo de 2011

dirá de todo Cáceres aunque no podrá revelar cuántos peces gordos narcos cayeron en casi 6 años de Evo. nada sobre el narcogeneral. nada sobre la red de policías actualmente presos. nada de la verdad. sólo la cara bonita

Margarita Terán cuyas hermanas son narcos

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, afirmó el lunes que en el 54 Periodo de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, que se realiza en Viena, destacará que Bolivia es el país que mayor esfuerzo realiza en la lucha integral contra el narcotráfico en la región andina.
"Los resultados que consigue el Gobierno en la lucha contra el narcotráfico son contundentes y un claro mensaje a la comunidad internacional de que Bolivia es el mejor de la región andina, dentro del respeto de la soberanía y la corresponsabilidad", dijo desde Viena en comunicación telefónica con la ABI.
Remarcó que "voluntad sobra" para cumplir las metas trazadas en la lucha contra el narcotráfico al recordar que desde que se instauró el proceso de cambio, en 2006, hasta los dos primeros meses de 2011, se confiscaron 120 toneladas de cocaína, casi el triple de lo confiscado en el quinquenio anterior (2001-2005), periodo en el que se decomisaron 45 toneladas de esa droga.
Cáceres criticó a la oposición política al Gobierno del presidente Evo Morales, por desacreditar el trabajo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), al ratificar que en los últimos años se asestaron "duros golpes" al narcotráfico.
En el tema de la interdicción, remarcó que todos los años del actual Gobierno se superaron las metas de erradicación de cocales ilegales establecidas en la ley, de 5.000 hectáreas anuales, al recordar que el año pasado la erradicación superó las 8.200 hectáreas en consenso con los cocaleros, a diferencia de otros gobiernos que erradicaban cocales ilegales "bajo represión, con el uso de la fuerza, generando violencia, muerte, luto y vulnerando los derechos humanos".
El Viceministro de Defensa Social informó también, que en Viena, se realizará una evaluación de la cooperación regional e internacional en la lucha mundial contra el narcotráfico y su relación con la delincuencia organizada.