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lunes, 11 de noviembre de 2013

estigma. acusación fundada de ser los bolivianos todos "sospechosos de portar cocaína", estigma adjunto al pasaporte de "boliviano" toques, trato humillante, ofensivo al pudor y nosotros seguimos con aquello de "la hoja sagrada" sigue el enigma.

Lo que vimos la noche pasada en el programa televisivo “Saturday Night Live”, de la influyente cadena norteamericana NBC, desde luego que nada tiene que ver con nuestra bella y digna concursante al cetro de Miss Universo, Alexia Viruez, sino que es una forma divertida para unos y maligna para nosotros de expresar al público estadounidense cómo actúa una presunta joven boliviana, representante ante un evento mundial para colmo. Sin afán de dramatizar más de la cuenta frente a un show jocoso, soez, y de mal gusto, es así cómo desgraciadamente se ve a Bolivia como país, por lo menos entre la gente común en Estados Unidos. Sabemos que, por desgracia, en otros lugares nuestra imagen no es mucho mejor.
El rostro de una señorita que tiene una banda con el nombre de Bolivia está, para empezar, blanqueado de algo que no puede ser otra cosa que cocaína. Las incoherencias que pronuncia, no pertenecen a nadie que no esté totalmente drogada, hasta el extremo  vulgar de dar un apasionado beso lésbico, en la boca, a la conductora del programa. Se trata de una imagen sucia, pasada de tono, que nada tiene que ver con la parodia que se hace en el mismo programa de otras naciones como España, Uganda, Moldavia, Suiza y alguna más, donde la tomadura de pelo es atrevida, hasta un tanto racista, pero no  dolorosamente ofensiva como en el caso de la gringa que hace las veces de compatriota nuestra.
Asusta pensar que el estereotipo del boliviano esté asociado con la cocaína, pero si todo el mundo sabe que somos privilegiados y ricos productores del alcaloide, que sembramos coca por todas partes y que con la más simple tecnología la elaboramos hasta en domicilios particulares, utilizando licuadoras, secadoras de ropa, microondas y otros ingenios de uso doméstico, entonces tenemos todas las de perder. Estamos destinados a ser parte de la broma o la maldad. Todos hemos tenido el disgusto, en más de una oportunidad, de ver en el cine escenas de nuestro país, siempre vinculadas con mafias narcotraficantes. El nombre de Bolivia no aparece para nada que nos enorgullezca, sino, por el contrario, para avergonzarnos.
No es una novedad que a Bolivia se la vincule siempre al narcotráfico. Sabemos que a los bolivianos desde hace muchos años que nos apartan del resto de los viajeros en los aeropuertos, para interrogarnos, toquetearnos, cuando no para desvestirnos en casetas especiales. A las mujeres bolivianas se les aplica un tratamiento humillante, ofensivo al pudor, pero no hay protesta que valga si se porta un pasaporte nacional. Nuestro origen, día que pasa, se está convirtiendo con mayor fuerza en un estigma.
Sin embargo, el país no cede en su afán de defender la coca en cuanto evento importante existe. La defensa de la hoja de coca, de la “hoja sagrada”, se ha convertido en uno de los mandamientos de nuestra diplomacia que obliga a todo embajador de Bolivia casi a dejar su vida defendiéndola. Andamos con la tontería de que la hoja es inofensiva y de que no tiene nada que ver con la cocaína, como si la cocaína se la pudiera producir con hojas de plátano o de papaya. La cosa, por cierto, se ha tornado  mucho peor en estos tiempos del Pachacutec, porque queremos convencer a la comunidad internacional de nuestra inocencia y para mayor ridículo nos sentimos heridos si se hace alguna relación entre la coca y la cocaína. ¿A quién queremos engañar?
Ni siquiera se quiere dar a conocer el informe que la U.E. ha financiado sobre la cantidad de coca que, por ser tradicional, debería producirse en Bolivia. Se ha escondido el informe durante más de dos años, para asombro de los europeos, y mes a mes se posterga su publicación porque afirma que estamos inundados de coca. Las fábricas de cocaína están por todos lados. Los aviones con cocaína se estrellan cada vez. Las cárceles están abarrotadas de narcos. ¿Cómo pueden vernos a nosotros? Nada menos que como lo ha hecho la NBC: riendo a carcajadas ante una pobre chica blanqueada de pichicata.

viernes, 8 de noviembre de 2013

alarmante aumento en el consumo de drogas en Bolivia. se acerca la hora COCA CERO si no queremos envenenar a nuestros niños y jóvenes. llega la hora de la verdad, lo esperamos todos

Al mejor estilo de algunos orureños que no quieren oír, pero parecen gozar de los malos olores de ciertos lugares de la ciudad, hay muchos que se han escandalizado con lo mostrado por el famoso programa cómico de la cadena estadounidense NBC “Saturday Nigth Live” en el que parodian a una reina de belleza boliviana adicta a la cocaína. 

Obviamente nadie quiere estrellarse contra las candidatas de los concursos  ni con nadie en particular, sino llamar la atención sobre la inundación de droga que está ocurriendo en Bolivia y que está comenzando a parecernos “normal”, como sucedió en los años 80 del siglo pasado. En los últimos meses han estado apareciendo con alarmante frecuencia los casos de venta de droga en los colegios de la ciudad; han encontrado adolescentes que son reclutados por narcotraficantes que les pagan sumas jugosas por vender sobrecitos con cocaína y otras sustancias. 

Las estadísticas son claras y reportan un crecimiento impresionante de la drogadicción en el país, hecho que repercute también en aumento de la criminalidad, pues casi el 80 por ciento de los hechos violentos están vinculados con la droga, ya sea por el tráfico o por el consumo. Esto es lo que debería escandalizarnos a todos, antes de que comencemos a pensar que algo huele mal en esta actitud contemplativa.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Puka Reyesvilla por lo general acertado refiere las palabras de los Obispos que están en contra del narcotráfico y la cocaína porque "nos están empujando a la violencia". Obispos están firmes y previenenn de nueva espiral de hechos violentos en el asunto.


"El narcotráfico y la producción de cocaína, al ser actividades que lucran de la muerte, están en contra de los principios básicos de la moral y la ética que nos van empujando a una espiral de violencia".

En estos términos se refirió el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Oscar Aparicio, en el discurso de inauguración de la Asamblea de Obispos que concluirá el 12 de los corrientes.

Es probable que para cuando sea publicada esta columna, el régimen ya haya salido al paso con su recurrente discurso de que la Iglesia no debe meterse en asuntos "políticos".

A manera de antecedente de de la preocupación de la Iglesia por la expansión del narcotráfico dentro del país están las declaraciones que Monseñor Tito Solari, obispo de la Diócesis de Cochabamba, hizo en noviembre de 2011, cuando afirmó que los narcotraficantes utilizaban niños para distribuir cocaína en Chapare.

Aquella vez, el régimen prácticamente defenestró al sacerdote. Los cocaleros lo declararon "persona non grata" y solicitaron su expulsión de Bolivia y amenazaron con denunciarlo al Vaticano si no pedía disculpas. Después, ante la evidencia, autoridades del sector admitieron, a regañadientes, que había adolescentes usados como "mulas". Solari, desde entonces, se calló en siete idiomas.

El contexto del discurso de Aparicio es, sin embargo, otro: se produce a pocos días de haber ocurrido los hechos en la localidad de Miraflores, en Apolo, donde efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta –de erradicación de coca- fueron ultimados luego de ser sometidos a humillación y tortura. Lamentablemente las "investigaciones" no han dejado nada en claro y probablemente vaya ocurrir como tantas veces… el olvido hará su trabajo.

Por si no ha quedado clara mi posición al respecto, expresada ya en anteriores artículos, la vuelvo a repetir: una cosa es luchar contra el crimen organizado cuando éste es una entidad externa al Estado y otra cuando no sólo que está al interior del mismo sino que es su razón de ser; ni siquiera hay lucha posible, pues lo que se da es protección, encubrimiento, infidencia, simulación, negocios turbios.

Entretanto, preso de su criatura, el Gobierno se sigue hundiendo en las arenas movedizas del narco.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Deber trata de encontrar la verdad sobre Apolo cuando los pobladores dicen "se trató de una balacera entre gente del mismo bando" el Gobierno dice "son extranjeros narcotraficantes" en suma reina la confusión, hasta cuándo?

Mientras los cocaleros de Chimoré deciden aplicar un ‘toque de queda’ que no cuenta con la aprobación del Estado boliviano, el Gobierno aplica en Apolo un ‘estado de sitio’ que tampoco ha sido aprobado por el Parlamento. ¿Qué pasó, de veras, en la zona de Miraflores en la –según se ha descubierto ahora– remota región de Apolo (La Paz)? La comisión de parlamentarios que fue a la zona para investigar los hechos del 19 de octubre, cuando murieron cuatro personas, solo ha confundido más las cosas.

Hay dos tesis contrapuestas: 1) la que sostiene el oficialismo es que se trató de una emboscada perpetrada por terroristas extranjeros infiltrados entre los cocaleros de la zona y 2) la que postulan los lugareños: se trató de un enfrentamiento entre fuerzas militares dedicadas a la erradicación de cocales. Aunque el oficialismo habla de emboscada, apoya en la práctica la segunda tesis, pues acaba de destituir al oficial de Ejército que estaba a cargo de las operaciones en la zona.
Ochenta niños han sido refugiados en una escuela, en vista de que la región se ha convertido en zona militar, que es más rígida que un estado de sitio. Los lugareños se las arreglan para llegar a La Paz y denunciar lo que ocurre en Apolo, comenzando por revelar que no existe una carretera hacia la zona y asombrar con la información de que la gente de esos lugares opta por pedir obras públicas a las autoridades peruanas.

Ha comenzado a quedar claro en este caso que, como dice la vieja sentencia, “si quieres que algo quede sin saberse, crea una comisión investigadora”. Pero la gente de la zona da una información clave. Apolo es considerada zona cocalera tradicional, solo para 300 hectáreas, al contrario de lo que ocurre con Chapare, que es zona ‘excedentaria’, es decir, ilegal.

Los de Apolo no tienen un sindicato fuerte ni un líder muy conocido, por lo que queda pendiente la denuncia de que estaríamos ante un caso de abuso de la política de erradicación, que se ensañaría con cocaleros de regiones aisladas, aunque sean tradicionales. Como lejano telón de fondo de esta tragedia está el hecho de que el país no cuenta con una política clara sobre la coca, con un Gobierno que duda sobre la extensión que deberán tener los cocales legales, mientras deja espacio para que se produzcan hechos lamentables como los de Apolo

lunes, 4 de noviembre de 2013

tiene que haber un mal entendido. la Unión Europea exige un informe sobre la coca, ahora Romero el funcionario a cargo dice "no hay tal", no hay un convenio con este Gobierno, se trata de "un acuerdo anterior a Morales" por tanto no hay fecha, ni plazo perentorio. El Dia. SC

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, señaló este lunes que el estudio de la hoja de coca no es un compromiso que adquirió el actual Gobierno con la Unión Europea (UE), además no existen plazos para su presentación.
La autoridad señaló que el compromiso de desarrollar un estudio en el que se defina la cantidad de coca que requiere el país para el consumo interno y otros usos, fue producto de un acuerdo entre la UE y pasados gobiernos.
"El estudio de la coca no es un compromiso que asume el Gobierno y no es un compromiso entre el Estado boliviano y la Unión Europea y nunca ha tenido plazos, no es cierto, habría que aclarar la fecha, este es un compromiso que se asume en gestiones anteriores", señaló Romero en entrevista con Cadena A.
Dijo además que a la administración del presidente Evo Morales le ha tocado desarrollar estos estudios que fueron adquiridos a través de un "acuerdo entre gobiernos anteriores y los productores de hoja de coca, no un acuerdo entre el Estado boliviano y la Unión Europea o algún organismo externo".
Señaló que los estudios, actualmente, están en curso y se los va a presentar con todo el sustento técnico necesario, puesto que hay un riesgo de "politización". "Ojalá que los argumentos sean más fuertes que los elementos políticos", expresó.
El pasado 17 de octubre, el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, afirmó que los estudios complementarios sobre el consumo de la hoja de coca concluirían hasta fines del pasado mes, aunque todavía no se conoce la fecha en que serán presentados.
En entrevista con la ANF, el embajador de la Unión Europea (UE), Tim Torlot, afirmó que es "frustrante" para este organismo internacional no conocer hasta la fecha los resultados del estudio de la hoja de coca, el cual debería determinar cuánto de este producto es consumido y cuánto es destinado al narcotráfico.
La UE financió en 2008, 2009 y 2010 con 900 mil euros ocho estudios sobre el consumo legal de coca, pero hasta la fecha el Gobierno no difunde sus resultados, debido a que estarían realizando estudios complementarios.

El Dia reclama ayuda internacional para combatir lo narco. olvida El Dia que EEUU ofreció durante décadas invalorable apoyo en este rubro que EMA olímpicamente despreció, expulsó a las instituciones que administraban tales recursos, por tanto parece ser incauto volver sobre lo mismo.

Resulta prudente reconocer que existe una tendencia a considerar temerario el cuestionar los esfuerzos que realiza el Gobierno contra el flagelo del narcotráfico en el país. Sin embargo, debe ponderarse el hecho que si bien existen pruebas evidentes de que el Gobierno está haciendo lo que puede y con los recursos materiales y humanos que dispone, los resultados muestran que los esfuerzos desplegados no son ni serán suficientes para controlar una actividad de suya creciente y peligrosa. Además, varios factores coadyuvantes adversos hacen que la problemática de la lucha contra el narcotráfico se torne todavía más compleja y difícil, con las previsibles consecuencias.

La sola mención de los cultivos excedentarios de coca crispa a propios y extraños. En un principio se había señalado un tope de seis mil hectáreas de superficie cultivable para la coca legal. Conforme han pasado los años se ha comprobado que ese límite se ha sobrepasado hasta cifras que ascienden a treinta y seis mil hectáreas. De todo esto se llega a la conclusión que los productores de coca están siendo seducidos por la obtención de dinero fácil, bajo la sombra de la ilegalidad. No extraña, por ello, la presión de la Unión Europea sobre un informe acerca de los cultivos de coca que se está haciendo de largo esperar. Resulta todavía más preocupante si la erradicación no avanza.
 
Los luctuosos sucesos de Apolo nos alertan de peligros mayores. Se ha mencionado desde cárteles de la droga hasta narcoterrorismo, con suposiciones y desmentidos. En el terreno de los hechos, resulta notorio que parte importante de la producción de coca se está desviando al narcotráfico. El frecuente descubrimiento de laboratorios móviles de producción de droga en diversas partes del país, especialmente en regiones de difícil acceso o colindantes con las áreas de cultivo de coca, constituyen una realidad que no se puede ignorar de manera indefinida. La creciente ola de violencia en el eje troncal del país, especialmente Santa Cruz, desvela los efectos nefastos que conlleva el narcotráfico.
 
Asimismo, resulta preocupante que se haya constatado el desvío de la coca legal desde las mismas instancias de la institución encargada de su control. Si bien no se ha dilucidado en su totalidad este problema, viene a ser sugestiva la detención y el posterior encarcelamiento del titular de esa repartición estatal que, automáticamente, ha caído en el descrédito. Frente a estos problemas puntuales, el Gobierno debe ofrecer muestras claras de reacción, puesto que las señales de peligro son clamorosas y reiterativas. De pronto, todo entra en el terreno de la sospecha. En ese contexto, tampoco ayuda el hecho que el presidente Morales sea máximo dirigente de cocaleros.
 
Sin duda, el Gobierno está en la obligación de marcar cuanto antes un punto de inflexión respecto a la reducción de los cultivos excedentarios de coca, y debe hacerlo con la mayor energía y premura, una vez que la imagen del país se ve deteriorada día a día por esta situación. Por otra parte, apremia concretar mayor apoyo internacional para efectivizar la lucha contra el narcotráfico, antes que las organizaciones delictivas conviertan a Bolivia, si no lo han hecho ya, en el centro de sus operaciones. De lo que haga o deje de hacer el Gobierno, de aquí para adelante, depende que las señales de peligro cesen o, por el contrario, den paso a las calamidades que vienen anunciando.
De lo que haga o deje de hacer el Gobierno, de aquí para adelante, depende que las señales de peligro cesen o, por el contrario, den paso a las calamidades que vienen anunciando.

sábado, 2 de noviembre de 2013

todos los dias los medios están repitiendo de manera diversa los males que aquejan a Bolivia. la droga, el lavado de dólares, la corrupción, el delito, la injusticia y el abuso del poder. El Dia se ocupa del lavado de dinero que existe y no se o combate lo suficiente.

Uno de los más importantes frentes en la lucha contra el narcotráfico resulta ser el control del lavado de dinero ilícito, cuya dimensión cuantitativa gira en torno a los mil millones de dólares en todo el mundo, erigiéndose en un fuerte capital financiero que exige de gobiernos y organizaciones internacionales el máximo de los esfuerzos. La legitimación de ganancias ilícitas, que procede fundamentalmente del tráfico de drogas y armas  -actividades peligrosas e íntimamente relacionadas- adopta varias modalidades que van desde la compra de inmuebles y vehículos hasta la fuga de capitales al exterior. Sin duda, el final del proceso es la introducción del dinero sucio en el sistema financiero.
 
La preocupación sobre este problema se ha visto reflejada en el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), porque un elevado porcentaje de estas ganancias ilícitas corresponde a América Latina. La Unodc ha señalado que el dinero ilegal viene a ser producto de cuatro multimillonarios negocios clandestinos: el tráfico de drogas y armas, explotación sexual, secuestros y extorsiones. Si se mira bien, cada actividad señalada aparece como independiente, cuando en realidad forma parte de un todo complejo y sofisticado que merece acciones puntuales para su combate y control por parte de los gobiernos y organizaciones internacionales.
 
El asunto toca de lleno al país y lo involucra en las elevadas responsabilidades de la lucha contra el lavado de dinero ilícito. De hecho, Bolivia ha tenido avances en el terreno jurídico para evitar el “blanqueo de capitales”, aspecto que las Naciones Unidas han destacado en su justa dimensión. Sin embargo, hace pocos días, conmemorando el Día Internacional de la Prevención de Lavado de Activos, autoridades del Gobierno han reconocido que pese a los avances jurídico-legales en el país, todavía no se han podido cuantificar y menos identificar las sumas provenientes de las actividades clandestinas. Esto significa que todavía nos falta mucho para el control eficaz de las ganancias ilícitas.
 
La propia Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) del país ha remitido casos no solo de legitimación de ganancias ilícitas, sino de lavado de dinero vinculado a la corrupción, narcotráfico y trata de personas, pero no se sabe a ciencia cierta a cuánto ascienden los recursos que se mueven en ese terreno. Ello implica debilidades que muestran no solo la fragilidad del sistema, sino de las propias acciones en contra del lavado de dinero. Si se considera que la actividad del narcotráfico implica el blanqueo de capitales, resulta una incoherencia afirmar, como lo ha hecho el titular de Defensa, que no existe actividad organizada de tráfico de drogas –como los cárteles- en el país.
 
En cierta manera, esto significa incapacidad de captar la realidad frente a las amenazas. Si se acepta que las fronteras de los países vecinos se refuerzan para evitar el tráfico de drogas que usa al país como tránsito u origen, que la sobreproducción de la siembra de hoja de coca supuestamente legal se destina al narcotráfico y que en este terreno todavía no se han dado pasos decisivos, resulta lógico que el control de lavado de dinero también tenga sus deficiencias en el país. Por ello, se hace preciso desarrollar acciones urgentes y coherentes para evitar que estas portentosas amenazas socaven aún más la sociedad boliviana. No se debe esconder la cabeza como el avestruz frente al peligro.
Se hace preciso desarrollar acciones urgentes y coherentes para evitar que portentosas amenazas socaven más la sociedad boliviana. Si aún no se han dado pasos decisivos, resulta lógico que el control del lavado de dinero sea también, una tarea pendiente.