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viernes, 7 de junio de 2013

"gremios de consumidores de cocaína aumentan" la adicción llega a más mujeres. 70% responden que el problema es "muy grave", la coca va a la cocaína, insignificante esfuerzo para evitar el veneno que afecta a más y más. El Deber,SC

Una de las peores consecuencias del narcotráfico en Bolivia, además de la violencia y la inseguridad que tiene a la ciudadanía viviendo en ascuas, es la creciente oferta de estupefacientes que estimula el incremento de comunidades o ‘gremios’ de consumidores y adictos en varias ciudades del país. La venta de drogas se da por doquier y su consumo está afectando a más jóvenes y adolescentes. La adicción alcanza cada día a más mujeres, desde temprana edad, que son presionadas para usar el sexo como moneda de intercambio, según el crudo testimonio de un drogadicto que intenta rehabilitarse.

Los resultados de una encuesta nacional realizada por Ipsos Bolivia entre abril y mayo de este año en ciudades capitales y en poblaciones rurales, reflejan la preocupación ciudadana frente al apogeo del narcotráfico. Un 67% de los bolivianos encuestados cree que se trata de un problema ‘muy grave’ y un 42% considera que son ‘deficientes’ los esfuerzos del Estado frente a la ilícita actividad. Un 80% respondió que más de la mitad de la coca que se cultiva en el país va al narcotráfico y un 42% opinó que la mejor manera de enfrentar este flagelo es con la erradicación forzosa de los cocales. La consulta revela, además, que un 57% de los encuestados dice que se vende alucinógenos en la zona donde viven, mientras que un 66% conoce o ha visto a personas consumiendo drogas alguna vez.

Los ciudadanos están muy inquietos porque ven por todas partes la venta de estupefacientes en sus diferentes formas. Las calles, las rotondas, los colegios, los bares y rocolas se han convertido en sitios de expendio casi indisimulado de todo tipo de drogas. Un informe del director nacional de la Fecln señala que en los dos últimos años se incrementó la incautación de 200.000 a más de 800.000 sobres de cocaína, más de 1,9 millones de paquetes de marihuana y que con diversos operativos se ha impedido la distribución de ocho millones de dosis de estupefacientes en el territorio nacional. Las pastillas tranquilizantes también están entre las de mayor consumo, con efectos peligrosamente perturbadores.

El problema de la drogadicción, derivado del narcotráfico, se agudiza por falta de planes y recursos para las tareas de prevención y rehabilitación. Para competir con los millones que mueve el narcotráfico, el Gobierno podría encarar mejor –con menos derroche y más sensatez–, la lucha que decidió ‘nacionalizar’ contra un mal que está envenenando a más bolivianos cada vez
Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

miércoles, 5 de junio de 2013

la economía negra (ilegal, subterránea, cocalera o pichicatera) está manejando el "negocio de la cocaína" si bien sus nexos están sumergidos, no deja de influir en todas las finanzas, ante el fracaso oficial

El viceministro de la Coca y Desarrollo Integral, Dionisio Núñez, acaba de admitir que la producción de coca responde a la demanda del narcotráfico, provocando el incremento descontrolado de los cultivos. Se trata de una afirmación que viene a precisar en más detalle la relación de dependencia de la producción de coca en el país y la responsabilidad que tiene Bolivia con la comunidad internacional.

En efecto, hasta ahora se decía que los cocales no podían ser reducidos y que los ‘excedentarios’ (ilegales) de Chapare no pueden ser eliminados porque hay muchos ‘consumidores’ de droga en Estados Unidos. Esta es la primera vez que se habla de que, en realidad, la producción crece para atender la demanda de los ‘narcotraficantes’, es decir, de quienes transforman la coca en droga.
Núñez dijo también que el Gobierno está trabajando en un programa para evitar que la coca de Chapare sirva al narcotráfico. Por el momento, la actual política, basada en las erradicaciones voluntarias y consensuadas, está fracasando, a juzgar por el incremento de los cultivos. El propio Gobierno admitió que el parque Madidi, uno de los santuarios más ricos de biodiversidad del país, ha sido invadido por cocaleros llegados de Chapare.

Las noticias sobre enfrentamientos en Apolo entre cocaleros ilegales y erradicadores, con uniformados tomados como rehenes por los cultivadores, mostraron que las fuerzas de control son insuficientes. Los cocaleros de Yungas de Vandiola exigen que se les reconozca el hecho de pertenecer a una zona ‘tradicional’ y el derecho a aumentar sus cultivos. Mientras tanto, los cocaleros de Chapare se han convertido en una potencia económica que tiene alcances sorprendentes.

El descubrimiento formal de la existencia de un sistema financiero paralelo del narcotráfico, constatación que fue hecha de manera casual por agentes de la Felcn, muestra que el descontrol va más allá de los cultivos de la hoja. La economía negra está pisando fuerte en el país, copando cada vez más espacios en la realidad nacional, mientras acaba con la seguridad ciudadana.
Ahora sí, con caracteres de angustia, está haciendo falta una política clara que frene la coca y sus nefastos efectos sobre la realidad nacional. Un plan de salvación nacional.

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

jueves, 30 de mayo de 2013

acerca del muy grave compromiso asumido por el Gobierno de luchar contra las drogas sin ayuda exterior (bueno está Brasil) según el inteligente análisis de El Deber

Tras haber dispuesto la ‘nacionalización’ de la lucha contra el narcotráfico, Bolivia debe tomar conciencia sobre la magnitud del compromiso que, como Estado, acaba de asumir. Respetando la soberanía del país y para no perturbar los deseos del Gobierno, la embajada de EEUU en La Paz comunicó el retiro de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés), que durante casi cuatro décadas había apoyado a Bolivia en el combate contra las drogas. “Los Estados Unidos quieren que nos aplacemos en la lucha contra la drogas”, se quejó el presidente Evo Morales. Y aunque el Gobierno minimiza sus efectos, la salida de la NAS provocó reajustes inmediatos, como un incremento presupuestario de $us 36 millones a $us 56 millones. Además de la falta de recursos para la logística de la lucha antidrogas, solamente cuatro de los 12 helicópteros que utiliza la Fuerza de Tarea Conjunta para sus operativos están disponibles. Los ocho restantes necesitan repuestos que deben ser importados de EEUU.

No hace mucho, el Gobierno decidió ‘nacionalizar’ la dignidad de los bolivianos expulsando a Usaid, la agencia estadounidense para el desarrollo que impulsaba importantes programas de ayuda social en el país. Para justificar su determinación, se atribuyó a Usaid una supuesta injerencia en asuntos internos y la entrega de recursos para la ‘conspiración’. El Ministerio de Gobierno cree que, como antes sin la DEA y ahora sin la NAS, Bolivia obtendrá, con su soberanía y dignidad intactas, mejores resultados en la lucha contra las drogas. Ojalá así sea porque en los últimos años, Bolivia pasó de 80 a 200 toneladas anuales de cocaína por la modernización de los métodos de producción del alcaloide introducidos al país por bandas de narcotraficantes que han expandido su actividad por estas latitudes.

Tomando en cuenta las dificultades que encaran otros países como Brasil, Colombia y México, dotados de mayores recursos y mucho mejor preparados para enfrentar al narcotráfico –además de sus graves secuelas como las derivadas del crimen organizado–, aun con el amparo internacional que el Gobierno demanda, Bolivia tendrá que redoblar esfuerzos frente a una actividad en creciente expansión en manos de poderosas y despiadadas organizaciones mafiosas de las que ya se registran señales claras en el territorio nacional.

Aun en clara situación de desventaja por sus grandes limitaciones, hay que formular los mejores augurios para que el país salga bien librado de su lucha contra el narcotráfico y en la que parece llevar las de perder

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Riveroel muy grave compromiso de la lucha contra las drogas asumido por el Gobierno sin qyuda exterior

sábado, 25 de mayo de 2013

quedan dudas si en efecto el Tesoro de la Nación asumirá las finanzas de lucha contra el narcotráfico y es que la ayuda de la NAS era vital para esta actividad. (Bajoel el penoco)

El Gobierno asegura que no necesita la ayuda norteamericana para luchar contra el narcotráfico y en ese sentido bate palmas por la salida de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos (NAS) de Estados Unidos, que ha anunciado el cese voluntario de sus actividades en el país luego de 40 años de cooperación. En realidad, lo ha hecho antes de que el régimen de Evo Morales se dé el lujo de echarlos, como hizo recientemente con la agencia USAID. Ya lo dijo el diputado oficialista, Galo Bonifaz durante un programa radial el jueves, el Gobierno no quiere el menor vestigio de presencia estadounidense en Bolivia. Esto no es tan exacto como lo afirma el parlamentario, pues sabemos que ahora el control antidrogas en nuestro país habla portugués con la misma chequera gringa. Es muy dudoso lo que afirman las autoridades plurinacionales, quienes aseguran que toda la plata que ponía Estados Unidos para combatir a los narcos será reemplazada por recursos del TGN. En el 2005, Washington enviaba 90 millones de dólares para la lucha antidroga. Luego de la expulsión de la DEA esa cifra se redujo a la mitad y terminó en 5 millones en las últimas gestiones. ¿Cuánto puso el Gobierno cocalero para luchar contra los narcos? Sólo 36 millones. El asunto no es si hay o no hay plata, sino si hay o no voluntad de combatir a las drogas.

viernes, 24 de mayo de 2013

"triste. al mismo tiempo satisfecho porque Bolivia asuma toda la responsabilidad" expresa Memmott encargado de los asuntos de EEUU en La Paz, por la salida de la NAS


ERBOL, La Paz.- El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Larry Memmott, expreso hoy su tristeza por el cierre de la oficina de Asuntos Antinarcóticos (NAS) en el país. El diplomático saludó que Bolivia quiera encargarse de la lucha contra el narcotráfico.

“Es un día triste que termine esta cooperación, pero también es un paso adelante que el gobierno de Bolivia quiera tomar responsabilidad enteramente por el tema del narcotráfico”, señaló.
Memmontt dijo que en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, la NAS consiguió “muy buenos socios” en el gobierno. “Tenemos todavía en el Ministerio de Gobierno y en la FELCN personas que están trabajando muy fuertemente y que hemos estado apoyando todo este tiempo”, indicó.
Sostuvo que gracias a la cooperación entre su país y el gobierno boliviano “nunca se llegó a la violencia extrema y al narcoterrorismo que ha afectado a tantos países en la región”. Apuntó que la cooperación de EEUU continuará para temas culturales y de trata y tráfico de personas.
Ostreicher no es un caso cerrado
El representante indicó que el caso del estadounidense Jacob Ostreicher, acusado de lavado de dinero, no es un tema cerrado porque él espero un tiempo más de lo debido –de acuerdo a las leyes bolivianas- y hasta el momento el Ministerio Público no presentó pruebas en su contra.
“Creo que no es un asunto de presionar, pero tampoco el caso de Ostreicher está cerrado, él quisiera ver el caso cerrado porque ha esperado dos años para el día de su juicio, para que la Fiscalía ponga o retire un cargo, y por la ley boliviana como yo lo entiendo tiene 18 meses para hacer la investigación”, dijo.

jueves, 23 de mayo de 2013

actividad antinarcótico termina en Bolivia. cerrarán la oficina y cesará toda colaboración la que estuvo activa durante 30 años. ANF


La noticia fue dada a conocer por el subsecretario de Estado para el Combate al Narcotráfico Internacional, William R. Brownfield, a poco más de tres semanas del anuncio del presidente Evo Morales de expulsar de Bolivia a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
"Estoy orgulloso de los logros de la sección en Bolivia durante 30 años, pero llegó el momento de irnos. Mi intención es cerrar la sección de una manera ordenada y razonable", anunció la autoridad norteamericana.
Brownfield explicó que suspenderá el financiamiento de esta oficina norteamericana a partir del año fiscal 2015, que comienza el 1 de octubre del 2014.
Las declaraciones de la autoridad norteamericana fueron expuestas a la subcomisión para el Hemisferio Occidental de la Cámara Baja del Congreso Norteamericano y específicamente cuando la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen (Florida) le preguntó por qué el Gobierno estadounidense mantiene el financiamiento pese a que el presidente Morales mantiene una postura hostil frente a Estados Unidos, señala el reporte.
De acuerdo al periódico El Universo de Ecuador, en su portal web, la NAS, que dirige Brownfield en el seno del Departamento de Estado, fue reduciendo drásticamente el presupuesto para Bolivia desde la expulsión de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA), en 2009. Precisó que en 2012 la NAS tuvo un presupuesto de 10 millones de dólares.
La DEA fue expulsada de Bolivia en enero de 2009, tres meses después de la salida del país del embajador estadounidense Phipil Goldberg, en 2008, acusado de conspirar contra el Gobierno de Morales.

lunes, 20 de mayo de 2013

Humberto Vacaflor muestra dos actividades, dos actitudes una legal (la soya) otra ilegal (la coca) y la forma cómo un "Gobierno legal protege y ampara la ilegalidad", mientras los legales productores de soya están sin poder vender su producto legal.


Dice el empresario Demetrio Pérez que la inoperancia burocrática del Gobierno está causando más daño a las exportaciones de soya que la sequía. Resultado: los silos están repletos y los productores deben vender el grano con desventaja.

Los productores de coca de Chapare enfrentan otro tipo de problemas con su producción. No es una ministra incompetente pero tozuda la que frena las exportaciones, sino severos funcionarios de Brasil y Chile que impiden el ingreso a sus países del subproducto de la hoja. Resultado: a fines del año pasado la coca se vendió a la mitad de precio.

Los soyeros dicen que las fábricas de aceite les pagan un precio inferior al que rige en el exterior. Los cocaleros tienen el mismo problema, pero ellos cuentan con la ventaja de que los industrializadores de la hoja corren con todo el riesgo de una actividad delincuencial. Son dos cultivos importantes. El primero es la estrella de las exportaciones de la economía legal y el segundo es el responsable de la economía ilegal.

La soya enfrenta problemas internos para salir del país y la coca enfrenta problemas externos. Los perjuicios son similares. Los productores de soya no han hecho incursiones en la política. Los productores de coca, en cambio, sí las han hecho. Y con mucho éxito.

Los mineros bolivianos dominaron la política durante el siglo XX; los cocaleros han penetrado la política en el siglo XXI. El último de los empresarios mineros que llegó a la Presidencia de Bolivia cuando se acababa el siglo pasado rebajó los impuestos a la minería; el primer cocalero que llegó a la Presidencia cuando comenzaba el nuevo siglo decidió mantener la exención impositiva para su sector.

Para lograr ventajas y políticas que les favorezcan, los soyeros tendrían que imitar a los mineros y cocaleros. Empresarios que no hacen política están condenados a pasarla mal. Claro que hay estilos en esto. El más grande minero de la historia de Bolivia no hacía política en persona. Manejaba a los políticos y los ponía y quitaba de la Presidencia.

Los cocaleros están comenzando en estos afanes. Pero como se trata de una industria horizontal, con precios y ganancias que aumentan conforme crece la distancia, nunca se sabe quién maneja y desde dónde a sus agentes políticos locales.
Son las complejidades del contacto entre la economía y la política