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lunes, 11 de marzo de 2013

ni "las bromas o indirectas al Papado" que en labios de Evo aparece consumiendo coca mezclada con vino, o las vagas referencias a los "valores médicos y alimenticios" que no se pueden probar, terminó la intervención de Evo ante el frío general y la indiferencia de la Comisión de estupefacientes. las réplicas vendrán luego a granel.


La actual política internacional contra las drogas ha fracasado porque genera más violencia y funciona como un "instrumento de dominio geopolítico". Este es el controvertido mensaje que ha lanzado hoy en Viena el presidente Evo Morales, ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU.
"Hoy hay cada día más drogas en los mercados, cada vez hay más armas que alimentan la violencia social, cada vez más dinero ilícito encubierto por el secreto bancario", declaró el mandatario boliviano ante los delegados del órgano de la ONU que debate hasta el viernes sobre las políticas contra los narcóticos en el mundo.
En un discurso franco y directo, Morales aseguró con cierta ironía: "(Estoy) un poco preocupado al ver un poco de tensión en esta reunión, y estaba preguntando si será por el fallecimiento del hermano Hugo Chávez (presidente de Venezuela) o por el fracaso de la lucha contra las drogas en el mundo".
Según el mandatario, "la denominada lucha contra el narcotráfico se ha convertido en un instrumento de dominio geopolítico".
"Las drogas ilícitas constituyen la tercera industria más rentable del mundo, según un informe de Naciones Unidas, después de la industria alimentaria y el petróleo, con un valor estimado de 450.000 millones anuales completamente bajo el control de los criminales", recalcó.
Morales agregó que el efecto de la Convención de 1961 contra las drogas ha sido el opuesto al deseado y animó a reflexionar sobre las razones de ese "fracaso".
Al mismo tiempo, denunció lo que consideró el "uso político" y "geopolítico" de la lucha contra las drogas por parte de "algunas potencias" y que, a su juicio, está detrás del fracaso de la estrategia contra el narcotráfico.
"No es posible que detrás de las luchas contra el narcotráfico y el terrorismo esté el interés de algunos países de apropiarse de nuestro recursos", denunció.
Morales destacó que, sin la ayuda de Estados Unidos, Bolivia ha reducido sus campos de cultivo ilícito de hoja de coca y animó a otros países a "nacionalizar" también lucha contra el narcotráfico.
Con 27.200 hectáreas sembradas, el país andino es el tercer productor de hoja de coca después de Colombia y Perú, de las cuales 12.000 son legales y están destinadas a usos tradicionales.
De hecho, la ONU ha elogiado en sus últimos informes la reducción en 2011 del 12 % de los cocales en el país andino, mientras en Colombia y Perú se produjeron pequeños aumentos de los plantíos.
El mandatario boliviano no dejó de reivindicar además que la hoja, en su estado natural, no es una droga y que desde tiempos ancestrales es mascada y utilizada en otros usos tradicionales sin causar daños a la salud.
Aseguró que ya en el siglo XIX se producía en Europa un tónico conocido como "vino Mariani" y que era muy apreciado incluso por el papa León XIII (1810-1903).
"Ojalá el nuevo papa que va a ser designado pronto retome el uso del vino Mariani", confió el mandatario.
Antes de su intervención ante la Comisión, Morales se reunió con el director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y Delito (ONUDD), Yuri Fedotov, quien agradeció su "compromiso en la lucha contra las drogas".
Fedotov, en rueda de prensa, quitó hierro a las críticas de Morales a la estrategia internacional contra los narcóticos.
"Las convenciones contra las drogas sirven para contener el problema de las drogas en el mundo", declaró, aunque precisó que se deben de "aplicar de forma plena".
El alto funcionario de la ONU declaró ante la Comisión que las tasas de consumo de drogas en el mundo permanecen estables aunque existen desafíos crecientes, como la rápida difusión de nuevas substancias psicoactivas.
En un informe para las delegaciones de la comisión, al que ha tenido acceso Efe, la ONUDD cifra en hasta 253.000 las muertes anuales causadas por el consumo de drogas en el mundo.
El documento señala que la estabilización o el descenso del consumo de drogas tradicionales, como la cocaína, la heroína o el cannabis, en importantes mercados como Estados Unidos y Europa "se ve neutralizado por el creciente uso de esas drogas en partes de África, América del Sur y Asia".

crónica del Gobierno (ABI) que reproduce El Deber. qué objetivo tuvo en verdad la visita de Evo a Viena (?) explicó las bondades de la hoja de coca en alimentos y medicina, pero dónde está la constancia? no hay un sólo estudio científico que abone lo dicho.


Aproximadamente a las 6h45 (hora boliviana) Morales se dirigió a los asistentes a esa asamblea para agradecer a los 169 países que apoyaron el retorno de Bolivia a la Convención de 1961 con la reserva del masticado de la hoja de coca, decisión adoptada en enero y vigente desde el 11 de febrero.

propagandístico y distractivo. Viena hoy
Sin embargo, dejó establecido que ese paso no significa legalizar la cocaína o la droga, pues por el contrario el país desarrolla una lucha sin tregua frente a ese mal que aqueja a todas las sociedades.  
"Por eso aclarar, reiterar y ratificar no es legalizar la cocaína, ni la droga defender la coca y expresaremos que no es posible que mediante la Convención de 1961 la coca sea un estupefaciente no lo es en su estado natural, otra cosa es en uso de precursores y químicos rechazamos rotundamente", dijo.
  Lamentó que 15 países no hubieran respaldado la reserva planteada por Bolivia, aunque remarcó que están en su derecho, no obstante, señaló, que lo logrado significa un avance en el reconocimiento de la hoja de coca y su pronta salida de la lista de estupefacientes.
"Si no es ahora tarde o temprano bajo el conocimiento y la reflexión del mundo la hoja de coca será retirada de lista de estupefacientes de las Naciones Unidas", dijo.
El Mandatario boliviano explicó ampliamente las bondades de la hoja sagrada como las alimenticias y medicinales, pero también su uso cultural y tradicional no sólo por los movimientos campesinos e indígenas, sino por estudiantes y profesionales en el país.
"Lamentablemente satanizaron a la hoja de coca es mal visto como el movimiento indígena pero poco a poco libramos esa batalla", mencionó.
El Jefe de Estado demandó también una lucha integral contra el narcotráfico y consideró que si se deja de lado los intereses geopolíticos en las luchas contra las drogas se podrá obtener buenos resultados.
"La denominada lucha contra el narcotráfico es un instrumento de dominio geopolítico", enfatizó.

sábado, 9 de marzo de 2013

muy curioso que Los Tiempos se pronuncie en contra de los EEUU cuando juzga insuficientes los esfuerzos en Bolivia para erradicar la coca. el informe de Jife le favorece el otro le desfavorece, además Los Tiempos que trata además la forma de combatir al narcotráfico como "de gran fracaso", sorprende el cambio de dirección en el diario de la Quintanilla


La lucha contra las drogas sería más eficaz si las burocracias creadas alrededor de este fenómeno depusieran sus intereses y actuaran con más objetividad
Las sucesión de impactantes noticias internacionales y nacionales han opacado dos que para el país no deben pasar desapercibidas: los sendos informes anuales de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y del Departamento de Estado de Estados Unidos, sobre la situación del planeta en este tema, en los que se incluye a Bolivia.
A diferencia de antaño, cuando los dos informes tenían muchas coincidencias sobre el estado de la situación en Bolivia, los de este año tienen diferencias importantes: Mientras la JIFE reconoce los esfuerzos del país en la tarea de reducción de plantaciones ilegales de cocales, el de Estados Unidos insiste, pese a utilizar cifras similares, en los aspectos negativos.
Fácil es colegir que mientras la JIFE asume con la debida ponderación su trabajo, en el Departamento de Estado, más que la investigación, se mantiene la rutina como método de trabajo en circunstancias que están cambiando en forma objetiva y que desafían a las naciones a analizar con nuevas herramientas el fenómeno de las drogas ilegales en el mundo.
Es una obcecación, por decirlo en forma suave, que la burocracia estadounidense se niegue a reconocer el fracaso de la lucha contra las drogas ilegales que impulsa desde hace más de 30 años. Exmandatarios y dignatarios de Estado, intelectuales y filósofos, incluyendo estadounidenses, han advertido de esta situación sin que la burocracia se sensibilice ni entienda que la política que mantiene beneficia a quienes se han dedicado al ilícito negocio y tienen el poder militar y corruptor suficiente para mantener el status quo, y, paradójicamente, a ella misma.
En este contexto, lamentablemente poco se hace para modificar esta situación. Las pocas iniciativas que han surgido, como la del Mandatario peruano al asumir el mando de convocar a una cumbre dedicada exclusivamente al tema, o la del Presidente de Honduras y, de alguna manera, del de Colombia, de plantar propuestas más desafiantes que incluye la despenalización (que no es lo mismo que legalización) de las drogas, no han sido apuntaladas por el resto de los países de la región que son los que más sufren la mirada tradicional del fenómeno, y aparentemente se han contentado con instruir a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) la contratación de una consultoría sobre el tema, cuyo informe corre el riesgo de ser archivado.
Pero, el tema está vigente y más allá de la miopía y los temores que existen en los círculos de poder cuando se lo aborda, lo cierto es que la realidad exige, cada vez más y en función a la salud pública, tratarlo de una manera creativa y asumir decisiones radicales que permitan, por sobre todo, desarticular las bandas responsables de la producción, tráfico y comercialización de drogas ilegales y, a partir de ello, trabajar fundamentalmente en los campos de la prevención y rehabilitación de las personas de carne y hueso, no números, que han caído en la adicción.
Este desafío sería más y mejor cumplido si las burocracias creadas alrededor de este fenómeno, depusieran sus intereses y se avinieran a analizar la realidad como es y no como ellas creen o quisieran que sea.

viernes, 22 de febrero de 2013

Rusia en contra de la coca boliviana. aprobó una Ley Expresa en contra del acullico que entra en contradicción con la Convención sobre Droga y Crimen.


"La Convención nació en marzo de 1961 en Nueva York y es uno de los documentos básicos que regulan el régimen jurídico internacional de control de estupefacientes, psicotrópicos y sus precursores", explicó el representante de Presidencia rusa para la lucha contra el crimen organizado internacional, Alexandr Zmeyevski.
El acuerdo fue enmendado en 1972 para permitir a los países firmantes, entre ellos Bolivia, continuar durante otros 25 años con el cultivo de la hoja de coca para su masticado.
Bolivia se acogió a esta cláusula, que también exigía la prohibición del masticado de coca expirados los 25 años en 2001, pero la incumplió una vez terminado el plazo.
La Paz denunció la Convención en 2011 aunque volvió a sumarse al tratado el pasado 10 de febrero con una excepción que le permite el masticado y el uso medicinal de la hoja de la coca, planta que también se usa para producir cocaína, que se aplica sólo en su territorio.
Rusia, no obstante, considera que esta salvedad entra en contradicción con el objetivo de la Convención, al considerar que abre las puertas al incremento del tráfico de la cocaína.
"Hay que prestar mucha atención a este problema, toda vez que también afecta a ciudadanos rusos", dijo Zmeyevski en alusión al crecimiento del turismo ruso a países de América Latina.
El masticado de la hoja de coca, también conocido como "acullico", es una arraigada costumbre de los indígenas andinos que está recogida en la Constitución de país como patrimonio cultural.
Bolivia es el tercer productor mundial de hoja de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el mayor proveedor para el Cono Sur, según la ONU.

domingo, 10 de febrero de 2013


DERECHOS TAMBIEN DEBERES. CONTROL DE 
COCA POR TANTO DE LA COCAINA
 Bolivia a partir de este 10 de febrero nuevamente ingresa a la convención de Viena, tras la aceptación de la sesión de los países miembros de las Naciones Unidas el representante de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD), César Guedes, dijo que con el reingreso de Bolivia se abren oportunidades de apoyo económico de otros países para la lucha contra el narcotráfico.
Guedes, sostuvo que  con la vuelta de Bolivia al tratado internacional de combate a las drogas de la convención de la ONU de 1961, es importantísimo para el Estado Boliviano porque vuelve a ser un socio fuerte de peso con deberes, con derechos y sobre todo pues en alianza con los otros 183 países miembros para combatir esta lacra.

sábado, 9 de febrero de 2013

alarma el alto porcentaje de jóvenes drogados entre los andinos. los porcentajes van de 5 al 17% y la droga preferida es la cocaína que abunda en la región. Bolivia está convertido en fabricante de cocaína y ésta introducida en centros de jóvenes por lo que el Estado de obliga a ser doblemente cuidadoso

Un reciente estudio del Programa Antidrogas Ilícitas de la Comunidad Andina revela datos abrumadores acerca de la prevalencia del consumo de sustancias controladas entre universitarios de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, los países signatarios del Acuerdo de Cartagena.
El mayor número de jóvenes que se drogan está en Colombia: casi 17 de cada cien lo hacen, índice que cae a 10 en Ecuador, mientras que en Perú el nivel llega a seis y en Bolivia a cinco de cada 100.
Se trata de un índice muy alto si se considera que los datos de recuperación de drogadictos alcanzan al 1 por ciento, por lo que lo único que se puede hacer para contrarrestar esta dependencia es la prevención.
El documento pone de manifiesto que el 40,9 (41 de cada 100) de estudiantes bolivianos presenta síntomas de abuso o dependencia de drogas, mientras que ese índice se reduce a entre el 28 y 30 por ciento de los consumidores de drogas de Colombia, Ecuador y Perú.
El estudio revela que las sustancias ilícitas más populares, si vale el término, son la marihuana y la cocaína —tanto pasta base como la droga cristalizada—, en tanto que el alcohol es el elemento lícito de mayor consumo en la región andina.
Si se considera que el sistema universitario boliviano, compuesto tanto por las casas de estudios superiores privadas como por las públicas, tenía, en 2009, unos 400.000 matriculados, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, se llegará a la conclusión de que, solamente en este grupo poblacional, en el país hay unos 18.000 jóvenes que consumen drogas ilegales, y de ellos, casi 8.000 son dependientes, de quienes —siempre según los promedios— menos de un centenar se recuperará.
Se trata de una cifra escalofriante, que no considera a otros colectivos poblacionales, que no han sido objeto de este estudio.
Por ello, es preciso que no solamente tengan éxito los operativos de interdicción al narcotráfico, pues en los últimos años, Bolivia —lo han reconocido las autoridades nacionales del área— ha dejado de ser un mero país productor para convertirse en productor de drogas o país de tránsito para convertirse en consumidor de estas sustancias, a las que no cabe otro calificativo que venenos, que matan lenta pero inexorablemente.
Es imprescindible que la prevención y los exámenes médicos sorpresivos sean constantes en escuelas, colegios, universidades, institutos de formación técnica, centros de trabajo y todo tipo de entidades que congregan a las personas.
Sólo con la prevención y la adopción de medidas inmediatas se podrá hacer una labor efectiva de prevención y combate a las drogas.
Se sabe que la interdicción y la represión sólo consiguen la incautación de la décima parte de la droga que se produce o circula por el mundo.
Ello obliga a extremar las medidas de cuidado que debe tomar el Estado para defender a su capital más importante: el humano. Todo lo demás será, simple y llanamente, retórica sin contenido.

sábado, 2 de febrero de 2013

Los Tiempos destaca que por acción de los cocaleros se ejercite control sobre las plantaciones, aunque condena que se siempre en áreas prohibidas y coca destinada a la cocaína


La estrategia gubernamental para afrontar el problema de las drogas tiene aspectos positivos. Pero no tiene sentido ocultar los negativos
Hace algunos días, de manera casi simultánea, el Gobierno nacional fue protagonista de dos actos a los que dio especial resonancia publicitaria. Por una parte, celebró sin escatimar recursos la readmisión de Bolivia en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 de la ONU, con su reserva sobre la penalización del masticado de coca. Por otra, en un acto que no contó con la asistencia masiva del primero, pero que tuvo similar resonancia, se procedió a inaugurar las tareas de erradicación de coca ilegal de la gestión 2013.
En ambas oportunidades, el Presidente del Estado Plurinacional pronunció sendos discursos cuyo argumento central tenía como elemento común la valoración positiva del “modelo boliviano” de lucha antidroga, cuyas dos más meritorias características serían, según las palabras presidenciales, la relativamente alta cantidad de hectáreas de cocales erradicados, en relación a tiempos anteriores y a los resultados obtenidos por Perú y Colombia y, lo más importante, que tan buenos resultados habrían sido conseguidos sin que la violencia sea un elemento inseparable de las campañas de erradicación, como en otros tiempos.
En líneas generales, es innegable que mucho de verdad tiene la evaluación presidencial. No es menos cierto, sin embargo, y sin desmerecer los aspectos positivos de la política oficial sobre el control de los cultivos de coca, que hay también aspectos de la misma que no pueden ser pasados por alto sin incurrir en una irresponsabilidad cuyas consecuencias negativas no podrán ser a la larga eludidas.
La primera de ellas, la más importante, es la que se refiere a la otra cara de la disminución de las superficies de coca. Y es que como lo han revelado numerosos estudios especializados sobre el tema, mientras en unas zonas se reduce a un buen ritmo, en otras ocurre lo contrario. Con la agravante de que las nuevas áreas que están siendo habilitadas para la plantación de cocales están ubicadas, en gran parte de los casos, en áreas protegidas por su enorme valor ecológico y su fragilidad.
Tan cuestionable como lo anterior es que las zonas donde se concentran los esfuerzos de las brigadas erradicadoras de cocales sean, paradójicamente, las únicas verdaderamente tradicionales, como son los Yungas de La Paz y Cochabamba. Como es bien sabido, es ahí, y no en el Chapare, donde desde hace muchos siglos se produce la hoja de coca destinada al mercado tradicional legal, por ser de calidad muy superior. La coca del Chapare y de las nuevas zonas de cultivo, en cambio, es tan amarga y tan contaminada por el uso indiscriminado de agroquímicos que ni los mismos productores aceptan consumirla.
Esas facetas negativas del problema son seguramente las que explican la tenacidad con que las autoridades gubernamentales se niegan a publicar los resultados del estudio integral sobre la hoja de coca hecho con financiamiento de la Unión Europea. Sin embargo, tal compromiso no podrá ser indefinidamente eludido sin correr el riesgo de que los aspectos positivos del “modelo boliviano de lucha contras las drogas” terminen opacados por los que aparentemente se intenta negar.