Por fin se divulgó el famoso estudio sobre la coca realizado hace tres años y pese a que el país ha sido inundado otra vez con números y estadísticas, no hemos salido de la incógnita principal: ¿cuánta coca debe producir Bolivia para no ser cómplice del narcotráfico?
En principio las cifras están claras, pues se ha conocido que más de tres millones de personas mastican coca regularmente en el país, lo que en términos reales y quitándole los niños y aquellos que no acullican por motivos religiosos o de salud dan como resultado que casi todos los adultos en Bolivia le dan al “pijcheo”, algo que resulta inadmisible. Si eso fuera cierto, de acuerdo al informe, el país debería cultivar más de 14.700 hectáreas de la “hoja sagrada”, dos mil más que las permitidas por la Ley 1.008 de Sustancias Controladas.
La encuesta, de todas formas tiene una gran virtud y es que demuestra cuánta coca se estaría destinando al narcotráfico. Todos sabemos, por la ONU y otros sistemas de monitoreo, que hay alrededor de 30 mil hectáreas produciendo en el país, lo que permite conocer que al menos la mitad agarra el camino ilegal. Este dato contradice otros cálculos que indican que el 80 por ciento de la coca tiene como destino las fábricas de cocaína, pero de todas formas es un gran avance. ¿Qué se va a hacer? El Gobierno aclara que el estudio no es vinculante, es decir que no está obligado a hacer nada, por lo que erradicar o no, sigue siendo una decisión netamente política. ¿La tomarán?
Los violentos aborrecen el diálogo, prefieren resolver los conflictos con el uso de la fuerza física, las armas, la tortura y el miedo. Los que aman la paz, se oponen al uso de las armas y buscan por sobre todas las cosas el entendimiento, la fraternización.
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jueves, 14 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
informe levantado por una consultora internacional (cuál) ofrece cifras dudosas como el aumento en el consumo del masticado de coca, cuando todo el mundo opina que los jóvenes no mastican, ni las mujeres y que más de tres millones la utilizan, será? empieza el análisis
2.678.524 personas consumían la hoja de coca en Bolivia en el año 2006 y la cifra aumentó en 2012 a 3.082.464, según los datos del estudio integral de la coca presentados por el ministro de Gobierno, Carlos Romero.
En cifras globales, la encuesta habría determinado que al menos tres de cada 10 bolivianos y bolivianas consumen coca de forma habitual y tradicional, según el informe oficial difundido por la mencionada cartera de Estado.
Los datos presentados por el Gobierno también aseguran que 1.125.483 personas consumen coca para el pijcheo (masticado), 961.349 para usos medicinales, 30.006 para usos rituales, 14.484 en acontecimientos e interacción social, 28.709 en otros usos.
En porcentajes, esas cifras del consumo tradicional representan que el 37% de la población que consume coca lo hace para el pijcheo.
El 25% de encuestados expresó que la coca “ayuda en el trabajo”, mientras un 25% dijo que usaba la coca con fines medicinales, el 21% dijo que usaba la hoja sagrada en rituales tradicionales, el 16% expresó que usaba la coca porque “ayuda a combatir el frío” y el 11% porque “ayuda en el estudio”.
Consumo por actividad económica
“La actividad económica agropecuaria es la que concentra mayor población consumidora y es la de mayor equidad entre hombres y mujeres”, según el estudio.
Mientras un aproximado de 358. 615 varones consumen coca en la agricultura, aproximadamente 304. 808 mujeres lo hacen en ese rubro productivo.
En el comercio, más mujeres (205. 733) que hombres (128.144) consumen la hoja sagrada.
En la industria manufacturera 90.586 mujeres aproximadamente consumen coca, una cifra inferior a los 137. 550 varones que usan tradicionalmente la hoja de coca.
En la construcción 150.260 varones consumen coca mientras que aproximadamente 4.403 mujeres recurren a las hojas del arbusto en esa actividad de manera habitual.
En transporte, 111.764 varones usan coca para el pijcheo y 12.504 mujeres que trabajan en ese rubro recurren a esa práctica.
En la actividad minera, 84.171 varones pijchean coca y 4.218 mujeres usan la hoja milenaria.
La encuesta también verificó y midió el consumo de coca en servicios de hoteles, educación y otros, dice el Gobierno.
Dudas y cifras confusas
El ministro Romero confirmó que los resultados oficiales del estudio integral de la demanda de la hoja de coca en Bolivia establece una extensión de superficie de 14.705 hectáreas para el consumo tradicional.
La semana pasada, el jefe de la bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la Asamblea Departamental de Cochabamba y dirigente cocalero, Edgar Torres, afirmó que el estudio preliminar de la coca, financiado por la Unión Europea, establecía sólo seis mil hectáreas.
El jefe del Movimiento Sin Miedo y ahora candidato presidencial, Juan del Granado, declaró también en días precedentes a la presentación de las cifras oficiales del Gobierno, que tuvo acceso al estudio de la coca y aseguró que éste establecía apenas seis mil hectáreas.
Por su parte, el director del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin), Franklin Alcaraz, sostuvo que –en la actualidad– el consumo tradicional de coca no supera las ocho mil hectáreas y que el excedente tiene otros fines.
Además, el pasado 24 de octubre, el jefe de Delegación de la Unión Europea, Tim Torlot, dijo a ERBOL que los estudios sobre el consumo tradicional de la hoja de coca en Bolivia concluyeron el año 2010.
Sin embargo, desde entonces se fueron postergando en una serie de ocasiones la presentación oficial de los resultados, hasta que finalmente, anoche, tras una reunión entre Gobierno y dirigentes cocaleros, se dio ha conocer que Bolivia requiere para su consumo tradicional 14.705 hectáreas de coca.
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lunes, 11 de noviembre de 2013
estigma. acusación fundada de ser los bolivianos todos "sospechosos de portar cocaína", estigma adjunto al pasaporte de "boliviano" toques, trato humillante, ofensivo al pudor y nosotros seguimos con aquello de "la hoja sagrada" sigue el enigma.
Lo que vimos la noche pasada en el programa televisivo “Saturday Night Live”, de la influyente cadena norteamericana NBC, desde luego que nada tiene que ver con nuestra bella y digna concursante al cetro de Miss Universo, Alexia Viruez, sino que es una forma divertida para unos y maligna para nosotros de expresar al público estadounidense cómo actúa una presunta joven boliviana, representante ante un evento mundial para colmo. Sin afán de dramatizar más de la cuenta frente a un show jocoso, soez, y de mal gusto, es así cómo desgraciadamente se ve a Bolivia como país, por lo menos entre la gente común en Estados Unidos. Sabemos que, por desgracia, en otros lugares nuestra imagen no es mucho mejor.
El rostro de una señorita que tiene una banda con el nombre de Bolivia está, para empezar, blanqueado de algo que no puede ser otra cosa que cocaína. Las incoherencias que pronuncia, no pertenecen a nadie que no esté totalmente drogada, hasta el extremo vulgar de dar un apasionado beso lésbico, en la boca, a la conductora del programa. Se trata de una imagen sucia, pasada de tono, que nada tiene que ver con la parodia que se hace en el mismo programa de otras naciones como España, Uganda, Moldavia, Suiza y alguna más, donde la tomadura de pelo es atrevida, hasta un tanto racista, pero no dolorosamente ofensiva como en el caso de la gringa que hace las veces de compatriota nuestra.
Asusta pensar que el estereotipo del boliviano esté asociado con la cocaína, pero si todo el mundo sabe que somos privilegiados y ricos productores del alcaloide, que sembramos coca por todas partes y que con la más simple tecnología la elaboramos hasta en domicilios particulares, utilizando licuadoras, secadoras de ropa, microondas y otros ingenios de uso doméstico, entonces tenemos todas las de perder. Estamos destinados a ser parte de la broma o la maldad. Todos hemos tenido el disgusto, en más de una oportunidad, de ver en el cine escenas de nuestro país, siempre vinculadas con mafias narcotraficantes. El nombre de Bolivia no aparece para nada que nos enorgullezca, sino, por el contrario, para avergonzarnos.
No es una novedad que a Bolivia se la vincule siempre al narcotráfico. Sabemos que a los bolivianos desde hace muchos años que nos apartan del resto de los viajeros en los aeropuertos, para interrogarnos, toquetearnos, cuando no para desvestirnos en casetas especiales. A las mujeres bolivianas se les aplica un tratamiento humillante, ofensivo al pudor, pero no hay protesta que valga si se porta un pasaporte nacional. Nuestro origen, día que pasa, se está convirtiendo con mayor fuerza en un estigma.
Sin embargo, el país no cede en su afán de defender la coca en cuanto evento importante existe. La defensa de la hoja de coca, de la “hoja sagrada”, se ha convertido en uno de los mandamientos de nuestra diplomacia que obliga a todo embajador de Bolivia casi a dejar su vida defendiéndola. Andamos con la tontería de que la hoja es inofensiva y de que no tiene nada que ver con la cocaína, como si la cocaína se la pudiera producir con hojas de plátano o de papaya. La cosa, por cierto, se ha tornado mucho peor en estos tiempos del Pachacutec, porque queremos convencer a la comunidad internacional de nuestra inocencia y para mayor ridículo nos sentimos heridos si se hace alguna relación entre la coca y la cocaína. ¿A quién queremos engañar?
Ni siquiera se quiere dar a conocer el informe que la U.E. ha financiado sobre la cantidad de coca que, por ser tradicional, debería producirse en Bolivia. Se ha escondido el informe durante más de dos años, para asombro de los europeos, y mes a mes se posterga su publicación porque afirma que estamos inundados de coca. Las fábricas de cocaína están por todos lados. Los aviones con cocaína se estrellan cada vez. Las cárceles están abarrotadas de narcos. ¿Cómo pueden vernos a nosotros? Nada menos que como lo ha hecho la NBC: riendo a carcajadas ante una pobre chica blanqueada de pichicata.
viernes, 8 de noviembre de 2013
alarmante aumento en el consumo de drogas en Bolivia. se acerca la hora COCA CERO si no queremos envenenar a nuestros niños y jóvenes. llega la hora de la verdad, lo esperamos todos
Al mejor estilo de algunos orureños que no quieren oír, pero parecen gozar de los malos olores de ciertos lugares de la ciudad, hay muchos que se han escandalizado con lo mostrado por el famoso programa cómico de la cadena estadounidense NBC “Saturday Nigth Live” en el que parodian a una reina de belleza boliviana adicta a la cocaína.
Obviamente nadie quiere estrellarse contra las candidatas de los concursos ni con nadie en particular, sino llamar la atención sobre la inundación de droga que está ocurriendo en Bolivia y que está comenzando a parecernos “normal”, como sucedió en los años 80 del siglo pasado. En los últimos meses han estado apareciendo con alarmante frecuencia los casos de venta de droga en los colegios de la ciudad; han encontrado adolescentes que son reclutados por narcotraficantes que les pagan sumas jugosas por vender sobrecitos con cocaína y otras sustancias.
Las estadísticas son claras y reportan un crecimiento impresionante de la drogadicción en el país, hecho que repercute también en aumento de la criminalidad, pues casi el 80 por ciento de los hechos violentos están vinculados con la droga, ya sea por el tráfico o por el consumo. Esto es lo que debería escandalizarnos a todos, antes de que comencemos a pensar que algo huele mal en esta actitud contemplativa.
Obviamente nadie quiere estrellarse contra las candidatas de los concursos ni con nadie en particular, sino llamar la atención sobre la inundación de droga que está ocurriendo en Bolivia y que está comenzando a parecernos “normal”, como sucedió en los años 80 del siglo pasado. En los últimos meses han estado apareciendo con alarmante frecuencia los casos de venta de droga en los colegios de la ciudad; han encontrado adolescentes que son reclutados por narcotraficantes que les pagan sumas jugosas por vender sobrecitos con cocaína y otras sustancias.
Las estadísticas son claras y reportan un crecimiento impresionante de la drogadicción en el país, hecho que repercute también en aumento de la criminalidad, pues casi el 80 por ciento de los hechos violentos están vinculados con la droga, ya sea por el tráfico o por el consumo. Esto es lo que debería escandalizarnos a todos, antes de que comencemos a pensar que algo huele mal en esta actitud contemplativa.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Puka Reyesvilla por lo general acertado refiere las palabras de los Obispos que están en contra del narcotráfico y la cocaína porque "nos están empujando a la violencia". Obispos están firmes y previenenn de nueva espiral de hechos violentos en el asunto.
"El narcotráfico y la producción de
cocaína, al ser actividades que lucran de la muerte, están en contra de los
principios básicos de la moral y la ética que nos van empujando a una espiral
de violencia".
En estos términos se refirió el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Oscar Aparicio, en el discurso de inauguración de la Asamblea de Obispos que concluirá el 12 de los corrientes.
Es probable que para cuando sea publicada esta columna, el régimen ya haya salido al paso con su recurrente discurso de que la Iglesia no debe meterse en asuntos "políticos".
A manera de antecedente de de la preocupación de la Iglesia por la expansión del narcotráfico dentro del país están las declaraciones que Monseñor Tito Solari, obispo de la Diócesis de Cochabamba, hizo en noviembre de 2011, cuando afirmó que los narcotraficantes utilizaban niños para distribuir cocaína en Chapare.
Aquella vez, el régimen prácticamente defenestró al sacerdote. Los cocaleros lo declararon "persona non grata" y solicitaron su expulsión de Bolivia y amenazaron con denunciarlo al Vaticano si no pedía disculpas. Después, ante la evidencia, autoridades del sector admitieron, a regañadientes, que había adolescentes usados como "mulas". Solari, desde entonces, se calló en siete idiomas.
El contexto del discurso de Aparicio es, sin embargo, otro: se produce a pocos días de haber ocurrido los hechos en la localidad de Miraflores, en Apolo, donde efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta –de erradicación de coca- fueron ultimados luego de ser sometidos a humillación y tortura. Lamentablemente las "investigaciones" no han dejado nada en claro y probablemente vaya ocurrir como tantas veces… el olvido hará su trabajo.
Por si no ha quedado clara mi posición al respecto, expresada ya en anteriores artículos, la vuelvo a repetir: una cosa es luchar contra el crimen organizado cuando éste es una entidad externa al Estado y otra cuando no sólo que está al interior del mismo sino que es su razón de ser; ni siquiera hay lucha posible, pues lo que se da es protección, encubrimiento, infidencia, simulación, negocios turbios.
Entretanto, preso de su criatura, el Gobierno se sigue hundiendo en las arenas movedizas del narco.
En estos términos se refirió el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Oscar Aparicio, en el discurso de inauguración de la Asamblea de Obispos que concluirá el 12 de los corrientes.
Es probable que para cuando sea publicada esta columna, el régimen ya haya salido al paso con su recurrente discurso de que la Iglesia no debe meterse en asuntos "políticos".
A manera de antecedente de de la preocupación de la Iglesia por la expansión del narcotráfico dentro del país están las declaraciones que Monseñor Tito Solari, obispo de la Diócesis de Cochabamba, hizo en noviembre de 2011, cuando afirmó que los narcotraficantes utilizaban niños para distribuir cocaína en Chapare.
Aquella vez, el régimen prácticamente defenestró al sacerdote. Los cocaleros lo declararon "persona non grata" y solicitaron su expulsión de Bolivia y amenazaron con denunciarlo al Vaticano si no pedía disculpas. Después, ante la evidencia, autoridades del sector admitieron, a regañadientes, que había adolescentes usados como "mulas". Solari, desde entonces, se calló en siete idiomas.
El contexto del discurso de Aparicio es, sin embargo, otro: se produce a pocos días de haber ocurrido los hechos en la localidad de Miraflores, en Apolo, donde efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta –de erradicación de coca- fueron ultimados luego de ser sometidos a humillación y tortura. Lamentablemente las "investigaciones" no han dejado nada en claro y probablemente vaya ocurrir como tantas veces… el olvido hará su trabajo.
Por si no ha quedado clara mi posición al respecto, expresada ya en anteriores artículos, la vuelvo a repetir: una cosa es luchar contra el crimen organizado cuando éste es una entidad externa al Estado y otra cuando no sólo que está al interior del mismo sino que es su razón de ser; ni siquiera hay lucha posible, pues lo que se da es protección, encubrimiento, infidencia, simulación, negocios turbios.
Entretanto, preso de su criatura, el Gobierno se sigue hundiendo en las arenas movedizas del narco.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
El Deber trata de encontrar la verdad sobre Apolo cuando los pobladores dicen "se trató de una balacera entre gente del mismo bando" el Gobierno dice "son extranjeros narcotraficantes" en suma reina la confusión, hasta cuándo?
Mientras los cocaleros de Chimoré deciden aplicar un ‘toque de queda’ que no cuenta con la aprobación del Estado boliviano, el Gobierno aplica en Apolo un ‘estado de sitio’ que tampoco ha sido aprobado por el Parlamento. ¿Qué pasó, de veras, en la zona de Miraflores en la –según se ha descubierto ahora– remota región de Apolo (La Paz)? La comisión de parlamentarios que fue a la zona para investigar los hechos del 19 de octubre, cuando murieron cuatro personas, solo ha confundido más las cosas.
Hay dos tesis contrapuestas: 1) la que sostiene el oficialismo es que se trató de una emboscada perpetrada por terroristas extranjeros infiltrados entre los cocaleros de la zona y 2) la que postulan los lugareños: se trató de un enfrentamiento entre fuerzas militares dedicadas a la erradicación de cocales. Aunque el oficialismo habla de emboscada, apoya en la práctica la segunda tesis, pues acaba de destituir al oficial de Ejército que estaba a cargo de las operaciones en la zona.
Ochenta niños han sido refugiados en una escuela, en vista de que la región se ha convertido en zona militar, que es más rígida que un estado de sitio. Los lugareños se las arreglan para llegar a La Paz y denunciar lo que ocurre en Apolo, comenzando por revelar que no existe una carretera hacia la zona y asombrar con la información de que la gente de esos lugares opta por pedir obras públicas a las autoridades peruanas.
Ha comenzado a quedar claro en este caso que, como dice la vieja sentencia, “si quieres que algo quede sin saberse, crea una comisión investigadora”. Pero la gente de la zona da una información clave. Apolo es considerada zona cocalera tradicional, solo para 300 hectáreas, al contrario de lo que ocurre con Chapare, que es zona ‘excedentaria’, es decir, ilegal.
Los de Apolo no tienen un sindicato fuerte ni un líder muy conocido, por lo que queda pendiente la denuncia de que estaríamos ante un caso de abuso de la política de erradicación, que se ensañaría con cocaleros de regiones aisladas, aunque sean tradicionales. Como lejano telón de fondo de esta tragedia está el hecho de que el país no cuenta con una política clara sobre la coca, con un Gobierno que duda sobre la extensión que deberán tener los cocales legales, mientras deja espacio para que se produzcan hechos lamentables como los de Apolo
lunes, 4 de noviembre de 2013
tiene que haber un mal entendido. la Unión Europea exige un informe sobre la coca, ahora Romero el funcionario a cargo dice "no hay tal", no hay un convenio con este Gobierno, se trata de "un acuerdo anterior a Morales" por tanto no hay fecha, ni plazo perentorio. El Dia. SC
El ministro de Gobierno, Carlos Romero, señaló este lunes que el estudio de la hoja de coca no es un compromiso que adquirió el actual Gobierno con la Unión Europea (UE), además no existen plazos para su presentación.
La autoridad señaló que el compromiso de desarrollar un estudio en el que se defina la cantidad de coca que requiere el país para el consumo interno y otros usos, fue producto de un acuerdo entre la UE y pasados gobiernos.
"El estudio de la coca no es un compromiso que asume el Gobierno y no es un compromiso entre el Estado boliviano y la Unión Europea y nunca ha tenido plazos, no es cierto, habría que aclarar la fecha, este es un compromiso que se asume en gestiones anteriores", señaló Romero en entrevista con Cadena A.
Dijo además que a la administración del presidente Evo Morales le ha tocado desarrollar estos estudios que fueron adquiridos a través de un "acuerdo entre gobiernos anteriores y los productores de hoja de coca, no un acuerdo entre el Estado boliviano y la Unión Europea o algún organismo externo".
Señaló que los estudios, actualmente, están en curso y se los va a presentar con todo el sustento técnico necesario, puesto que hay un riesgo de "politización". "Ojalá que los argumentos sean más fuertes que los elementos políticos", expresó.
El pasado 17 de octubre, el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, afirmó que los estudios complementarios sobre el consumo de la hoja de coca concluirían hasta fines del pasado mes, aunque todavía no se conoce la fecha en que serán presentados.
En entrevista con la ANF, el embajador de la Unión Europea (UE), Tim Torlot, afirmó que es "frustrante" para este organismo internacional no conocer hasta la fecha los resultados del estudio de la hoja de coca, el cual debería determinar cuánto de este producto es consumido y cuánto es destinado al narcotráfico.
La UE financió en 2008, 2009 y 2010 con 900 mil euros ocho estudios sobre el consumo legal de coca, pero hasta la fecha el Gobierno no difunde sus resultados, debido a que estarían realizando estudios complementarios.
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