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viernes, 13 de enero de 2012

fuera de toda duda Yapacaní es una muestra de la guerra por la coca que se libra ahora mismo en Bolivia


Se equivocan quienes creen que lo de Yapacaní es apenas un conflicto por el sillón municipal. Hace mucho que en esa zona, colindante con el Chapare, con la reserva de El Chore y con el parque Amboró, es un área de expansión de los cocaleros que responden a órdenes del presidente Morales y que tienen como meta fundamental “cocalizar” todo el norte del departamento de Santa Cruz, donde se encuentra el mayor patrimonio productivo agropecuario (legal) del país.
 
Yapacaní es un enclave estratégico de la geopolítica de la coca, así como lo es el Tipnis, para expandir los cocales hacia el Beni. Los tres municipios de la provincia Ichilo, a la que pertenece Yapacaní, han sido tomados a la fuerza por el MAS y lo que ha sucedido en los últimos meses, no es simplemente una guerra política entre dos facciones del oficialismo, sino la pelea de dos grupos de colonizadores que buscan tomar el control del negocio de la coca y sus derivados. Recordemos que no hace mucho, muy cerca del lugar que se convirtió en un campo de batalla el miércoles, con un saldo de cuatro muertos, la policía antidrogas encontró más de cien fábricas de cocaína. Eso no es ninguna casualidad, como tampoco lo es el hecho de que el alcalde Carvajal, por quien el Gobierno se jugó por completo y mandó más de 700 policías a reprimir y meter bala, es nada menos que oriundo de Orinoca, el pueblo natal del primer mandatario.
 
Hace meses que se notaban signos de que la guerra en Yapacaní estaba a punto de estallar y algunos de los ministros de Evo Morales no han hecho más que azuzar el conflicto. De hecho, el primer disparo letal que encendió la mecha el miércoles en Yapacaní, lo habría realizado la propia comandante de la Policía de Santa Cruz, Lily Cortez, según denuncias y reportes de la prensa de personas que presenciaron los hechos. Culpar a la derecha o tratar de afirmar ahora que no había órdenes de disparar es inútil. La sangre derramada el 11 de enero ha sido producto de un acto premeditado, como lo fue la matanza de Huanuni, la toma de Cochabamba, La Calancha, la toma de Pando y muchos otros episodios en los que este régimen ha demostrado un absoluto desprecio por la vida.
 
“Es la coca estúpido”, podría decir cualquiera que observe detenidamente el trasfondo del problema y lo mismo diría del único propósito que mueve al Gobierno de Evo Morales en estos días. La coca está detrás de la dichosa carretera por el Tipnis y por la coca pelean en La Asunta, donde los cocaleros del bando opuesto al presidente Morales acaban de desalojar un cuartel militar. Es precisamente por la coca, que el Estado Plurinacional organiza una gran cumbre política que presiona por la ruta Villa Tunari-San Ignacio y que propone legalizar los cultivos ilegales del Chapare, además de aumentarlos, por supuesto. Estos conflictos están entrampando al Gobierno, de la misma manera que lo ha hecho el auge del narcotráfico a nivel internacional.
 
Todos los movimientos estratégicos que hace el Gobierno suponen confrontación entre distintos actores en juego. En Yapacaní apenas se ha encendido la chispa, porque eso puede dar para mucho si es que el régimen de Evo Morales no acepta su derrota. De la misma manera puede venirse un enfrentamiento de características lamentables si continúa insistiendo en ignorar a los indígenas del oriente boliviano. También hay amenazas en los Yungas, de la misma manera que existen riesgos en la confrontación surgida entre tarijeños y chuquisaqueños o entre potosinos y orureños.
Yapacaní es un enclave estratégico de la geopolítica de la coca, así como lo es el Tipnis, para expandir los cocales hacia el Beni. Los tres municipios de la provincia Ichilo, a la que pertenece Yapacaní, han sido tomados a la fuerza por el MAS y lo que ha sucedido en los últimos meses, no es simplemente una guerra política.

jueves, 12 de enero de 2012

nadie pone en duda que "la coca es la pesadilla" del Estado. todos los incidentes incluyendo, muertos, heridos, detenidos, la tensión internacional, una especie de apronte de los vecinos contra el narcotráfico, es por el exceso de coca. El Deber de SC

Los cocaleros de La Asunta, de los Yungas paceños, dieron plazo a la Policía, es decir, al Estado boliviano, para que salga de la zona y ponga fin a su propósito de erradicar los cocales ilegales.
En Yapacaní, entretanto, hay un polvorín a punto de estallar debido a las tensiones creadas en la Alcaldía por la proximidad de los cocales instalados en el parque nacional Choré, todos ilegales, y con presencia de narcotraficantes colombianos.
Los cocaleros del Tipnis, a su vez, azuzados por las organizaciones de Chapare, marchan hacia La Paz para exigir al Gobierno la reforma de una ley, la que prohíbe la construcción de la carretera por el parque.
La geografía de tres departamento- La Paz, Santa Cruz y Cochabamba- está sacudida y tensionada por los conflictos que crean los cocaleros ilegales.
Mientras estos hechos perturban al país, el Gobierno nacional sigue poniendo en duda su actitud ante los cocales ilegales y ha hecho que Bolivia quede al margen de la convención de 1961, lo que la pone fuera de los esfuerzos internacionales para luchar contra el narcotráfico.
Las mafias de narcotraficantes se benefician con el incremento de los cultivos de la hoja, porque de esa manera crece la oferta y el precio baja, como está ocurriendo en este momento. Y los cultivos siguen creciendo en todo el país.
La actividad del narcotráfico ha hecho que los países vecinos apliquen de hecho una especie de cuarentena sobre Bolivia, con fronteras cuidadas por el Ejército brasileño, minas antipersonas que el Gobierno chileno decidió no levantar de la frontera, la Fuerza Aérea paraguaya haciendo ejercicios para derribar aviones del narcotráfico boliviano y la Argentina creando nuevos puestos de control en la frontera.
Los ciudadanos bolivianos sufren la consecuencia de la expansión del consumo de la droga, de la abrumadora presencia del dinero del narcotráfico, y también sufren por la violencia que se ha desatado a raíz de esas actividades.
El Gobierno nacional tendría que adoptar una política clara respecto de los cocales ilegales, que son la raíz de esta pesadilla que viven los bolivianos.
Se ha visto que es inútil insistir en el propósito de lograr que la comunidad internacional acepte la despenalización de la coca y estamos comprobando que la hoja se ha convertido en un cáncer que afecta a todo el país.
La opinión pública nacional está pidiendo, como se vio en el gran recibimiento que tuvieron los marchistas del Tipnis en La Paz el 19 de octubre pasado, que quiere proteger los parques nacionales de los invasores cocaleros.
El Gobierno tendría que entender este mensaje tan claro de la ciudadanía nacional. Iniciar procesos a los que atacaron a la Policía en La Asunta, dar un tratamiento flojo al grave problema de Yapacaní, causado por los cocales de Choré, o alentar una marcha que se propone habilitar el Tipnis para los cultivos de coca, son actitudes desleales con el interés de Bolivia porque no son claras y parecen engaños.
El país está esperando que las autoridades resuelvan, con claridad y firmeza, el problema de todos los cocales ilegales.

domingo, 8 de enero de 2012

Marcelo Gonzáles Yasic está cavando a fondo y revelando las connotaciones del caso Narcogeneral Sanabria, que sí habló e involucró a personalidades en pleno ejercicio de Gobierno. en cualquier momento vendrá la revelación.


El vicepresidente Álvaro García, en una conferencia de prensa el jueves pasado y con un semblante muy almidonado, pidió al gobernador de  Santa Cruz, Rubén Costas, que deje “su soberbia” y pida públicamente disculpas por haberle injuriado cuando fue sindicado de recibir dinero del narcotráfico. También le pidió que se retracte de esta infamia, ya que se trata de una acusación que no corresponde con la verdad. A cambio anunció que con “mucha humildad” retiraría el juicio por desacato que inició contra el Gobernador. El viernes y sin indolencia, el funcionario cruceño ratificó su denuncia  y confirmó que no le pedirá disculpas, porque sencillamente no se arrepiente de haber dicho la verdad.
Para complicar más la acusación salió a relucir el hecho de la condena de 14 años inexorables en la cárcel que recibió el general René Sanabria, hombre fuerte del masismo en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, por haber asumido el papel de líder en la confabulación ilícita para exportar droga boliviana a EEUU y por haberse declarado culpable como parte de un acuerdo con la fiscalía norteamericana, para evitar la condena máxima de prisión perpetua, previa entrega a la DEA de toda la información sobre los fabricantes, traficantes y encubridores bolivianos. Esta es la punta de un infinito iceberg de pruebas que complican al Gobierno y que Rubén Costas parece que utilizará con todo ímpetu en caso de que el masismo pretenda derrocarlo y destituirlo.
La peor nota la materializó el presidente de la Cámara de Senadores, René Martínez, al decir que si el Gobernador cruceño no quiere disculparse públicamente, debería confirmar y probar las denuncias que hizo en contra del Vicepresidente. Este pedido de confirmación nunca debió haber salido de las esferas gubernamentales, porque ha reforzado la posición del Gobernador y se le autorizó ejercer sin límite esa facultad que le corresponde al acusado de un delito de injurias de probar la realidad del hecho que ha imputado a otra persona, lo cual le puede eximir de pena. Con la venia del Gobierno, Costas tiene vía libre para probar sus acusaciones, así como tiene el poder de decidir si lo hace ahora o cuando mejor le convenga; pero por un acto de responsabilidad con la opinión pública esto debería ocurrir lo más pronto posible.
Con el desmesurado desarrollo industrial que ha alcanzado el narcotráfico en nuestro país, el Gobierno debería sentirse "satisfecho" negando a voz en cuello la vinculación con el narcotráfico de cualquiera de sus funcionarios o los militantes del MAS; porque ha de resultarle demasiado caro si algún masista pide pruebas de los vínculos delictuales de los funcionarios del propio Gobierno con el narcotráfico, lo cual en los hechos podría conducir al partido oficialista a un suicidio masivo. Qué pena que el senador Martínez haya pedido una confirmación de las acusaciones porque será la mismísima DEA que se encargue de colgar congojas y pesadillas en el arco del triunfo del proceso de cambio. Esto demuestra que en el Gobierno se olvidaron que el general Sanabria sí hablo e involucró con voz alta a personajes bolivianos en el narcotráfico y cuyo anonimato, como resulta obvio y por el momento, es la reserva patrimonial más preciada de la DEA norteamericana; y quién sabe el clavo que le faltaba al Gobernador cruceño para asegurarse en la silla e impedir su derrocamiento.
Hemos llegado a un estado de cosas en que la palabra narcotráfico ha provocado serias variaciones en la verdad misma y de esto sí que saben los cocaleros del Chapare, convertidos en principales patrocinadores del actual Gobierno. Pero la única verdad es que la democracia boliviana está administrada por el narcotráfico; y esto debe variar por el bien de todos.

El autor es abogado tributarista
fojascero@gmail.com

miércoles, 4 de enero de 2012

el aumento de la coca ha generado problemas insalvables. mayor cocaína, multiplicación de la criminalidad, ricos incontrolables, clase cocalera emergente y Bolivia ahora fuera de la Ley frente a las NNUU


Bolivia es el primer país que decide apartarse de la Convención de Viena sobre Estupefacientes desde que este mecanismo fue creado por la ONU en 1961. En honor a la verdad, Bolivia nunca se sintió plenamente cómodo en la Convención. Desde sus inicios, los diferentes gobiernos de turno pusieron reparos, porque consideraban exagerada la intención de prohibir plenamente la práctica del acullico en el país. Pero luego de varios intentos por introducir modificaciones en este aspecto, el régimen de Hugo Banzer decidió fijar su adhesión en 1976, tras intensas presiones de Estados Unidos, que envió a nada menos que al legendario secretario de Estado, Henry Kissinger, a Santa Cruz para hablar cara a cara del asunto con presidente de facto. Justo en esa época, tal como sucede hoy, Bolivia vivía un fuerte auge del narcotráfico. 

Pese a que Bolivia no es el único país donde existe el masticado de la coca, su pelea ha sido solitaria. Ni siquiera Perú se resistió a firmar y menos Argentina, donde el acullico es tolerado como costumbre marginal en las provincias del norte. De todos los planteos que hizo Bolivia a la comunidad internacional sobre la hoja de coca, este es el menos justificado. Evo Morales ha decidido intensificar su lucha por la despenalización de la “hoja sagrada”, justo cuando el mundo entero es testigo de las consecuencias que ha traído para el país y para el continente, la puesta en marcha de una política cocalera abierta y sin restricciones. 

Bolivia se aparta de la Convención de Viena, precisamente después de que se comprueba de que algunos sectores del Gobierno y la Policía están altamente implicados con el narcotráfico; cuando el desborde de los cultivos de coca es sinónimo de la explosión de la fabricación de cocaína, producto que ha estado invadiendo como nunca el continente sudamericano, especialmente Brasil y Argentina. Defender la coca a estas alturas es casi igual que sacar pecho por los cárteles de la droga mexicanos y colombianos que han trasladado sus actividades al territorio boliviano para beneficiarse de la coca abundante y accesible.  

La actitud del Gobierno de Evo Morales suena a osadía, justo cuando el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) mantiene al país en una suerte de cuarentena antes de tomar decisiones drásticas sobre el problema del lavado de dinero que, según los últimos informes, ha crecido de manera alarmante en Bolivia. Todos los argumentos culturales, medicinales y otros que hablan sobre la supuesta “inocencia” de la coca, quedan huecos ante la lacerante realidad de miles de ciudadanos bolivianos que han caído en las redes del consumo de drogas y de otros miles que están detenidos en las cárceles de Chile, Argentina y Brasil. 

La inseguridad ciudadana, el problema del contrabando de vehículos, el robo de autos que son cambiados por cocaína en la frontera, todos esos son fenómenos que ha parido el rebalse de la coca y la consiguiente protección que ejerce el Gobierno cocalero hacia los cultivos ilegales. Cómo pretender sobre la base de esta indiscutible realidad, que las Naciones Unidas, cuya preocupación por el narcotráfico en Bolivia es evidente, va a avalar de manera tan flagrante una actitud como la boliviana, equiparable al hipotético pedido de naciones asiáticas por despenalizar el cultivo de amapola. A nadie se le había ocurrido eso. Nadie hasta ahora, había optado por declarase voluntariamente “Estado forajido”.
Evo Morales ha decidido intensificar su lucha por la despenalización de la hoja de coca, justo cuando el mundo entero es testigo de las consecuencias que ha traído para el país y para el continente, la puesta en marcha de una política cocalera abierta y sin restricciones.

jueves, 29 de diciembre de 2011

el jefe de Estado SEEM en lugar de elevar el mensaje de Año Nuevo lanza proclamas con el tema de la hoja de coca al que nos referimos



 Tema reincidente es la hoja de coca
Mauricio Aira
Quién no desea adornar las palabras, decir cosas bonitas, cuando está a punto de nacer un nuevo año acompañado de nuestras esperanzas y alegrías porque sabido es que lo último que muere en el ser humano es la esperanza. Sin embargo y porque estamos inducidos nada menos que por el Jefe del Estado, tenemos que volver al tema de siempre. Las hojas de coca y su interminable secuela de incidentes que persiguen al pueblo de Bolivia como una pesadilla interminable.
El pintor ruso M.Kussov pintó la alegría Cristo y Poseidón

 Difícil precisar cuándo empieza la historia del narcotráfico en Bolivia, porque la hoja es bien conocida desde siempre, desde cuando en el Imperio estuvo dedicada al culto y al consumo de los nobles de alta alcurnia, desde la Colonia cuando los españoles entendieron que el originario se defendía mejor de sus dolencias y resistía el hambre y los largos periodos del laboreo minero. Desde la República, las guerras a las que concurrió el campesino cargando el fusil al hombro y la chuspa de coca colgada al cuello.
La cocaína es algo relativamente nuevo, sabemos que laboratorios Bayer de Alemania la producían para aliviar dolencias estomacales, fue la Bayer que vendió a la Coca Cola el primer producto para fabricar el famoso producto conocido y consumido a nivel planetario y mientras durante los años 70 con la detención de un sobrino de Bánzer por la Aduana canadiense, contrabandeando cocaína se visibiliza su presencia y la exportación ejecutada por el “el Rey de la Cocaína Roberto Suárez”. En 1973-74 surgen los primeros programas antinarcóticos asistidos por EEUU consistente en un Plan de Desarrollo Integrado que marchó bastante bien hasta que el golpe de García Meza en 1980 determinó su suspensión dando lugar al interregno de contar Bolivia con un narco-gobierno y con el “ministro de la Coca Arce Gómez” en medio de incidentes vergonzosos de los que mejor no recordarse.
Lo cierto que a partir de la erradicación con herbicidas “gas naranja” que fue resistida por los colonizadores (ex mineros de Catavi-Siglo XX) que se asentaron en Chapare dándole una organización similar a la de los sindicatos mineros que hasta crearon “el instrumento político para la toma del poder” según su fundador y principal activista Filemón Escóbar que logró poner en la silla presidencial al líder de sus federaciones el originario Evo Morales. La violencia institucional que se fue estructurando post dictadura garcíamezista, produjo una ola de violencia contestataria de los cocaleros que utilizaron al ya entonces diputado Morales como un ariete para perforar los intentos de militarizar la lucha antidrogas. Llegó un momento en que el crecimiento progresivo de las plantaciones de coca llegó de 25 mil hectáreas en 1975 a 200 mil 10 años después. En 1992 se llegó a sembrar 220 mil hectáreas entre Yungas y Chapare y la erradicación era apenas de 7.000 he./año, se había producido lo que Federico Aguiló llama “el maremoto del narcotráfico” en Shinahota, Villa Tunari, Ivirgarzama, Eterazama, Valle Ivirza, Ichilo y ya para entonces quechuas y aimaras se lanzaron al Parque Isiboro Sécure sobre territorio Yuracaré y para convertirlos en pisacocas o huir de sus territorios originarios. La coca está también Cliza, Toco, Punata, Sacaba, Tiraque, se produce allí sulfato base. Durante otros 10 años se produjeron escaramuzas en la “champa guerra cocaleros Umopar, DEA” con un número notable de muertos, desaparecidos y heridos, algunos de esos incidentes como el asesinato de los esposos  Andrade (teniente de policías y su esposa) salpican al propio Evo Morales hasta tanto los incidentes no sean del todo esclarecidos.
Cuando no habló EM de Chile y el Mar, habló de la coca y del acullico desde Macchu Picchu , presagiando una lucha sin cuartel hasta lograr la “descriminalización de la hoja de coca” lo que no se dará porque no son palabras ni discursos floridos que los 94 países miembros de la Convención de Ginebra que la suscribieron quieren ver sino los hechos (la fakta) en lenguaje coloquial. No existe hasta el día de hoy un informe científico inobjetable de universidad alguna o institución solvente que avale el supuesto “valor nutritivo e inofensivo” de la hoja. Por tanto al anunciar “batalla por la despenalización” sólo se está introduciendo la “violencia germinal”. Factor de peligro para Bolivia que por acción de su Presidente quiere borrar de la memoria colectiva. No podemos advertir entonces en esa actitud, ninguna señal positiva de mejores días.

viernes, 23 de diciembre de 2011

miles de luces adornan la Navidad en Cochabamba (texto y fotos de OPINION)


La ciudad de Cochabamba tiene un atractivo especial en las noches. Millones de foquitos adornan plazas y fachadas de empresas, viviendas y pesebres. Los niños y niñas son los más entusiastas para salir y recorrer diversas zonas de la ciudad. Por ello, las decoraciones incentivan, de forma indirecta, la unión familiar.

La Alcaldía de Cercado, que en años pasados lanzaba concursos de iluminación y de pesebres, decidió suspender esa actividad desde este año, porque sólo participaban quienes contaban con más medios económicos.

El jefe de Fomento al Arte y Prácticas Culturales Alfredo Coca informó que este año se dedicaron a fomentar los festivales de villancicos en las comunas. 

La actividad logró el entusiasmo de los vecinos y acercar la Alcaldía a la gente. “La población antes se veía del palco y los festivales de villancicos son positivos para la familia”, dijo.

En los festivales, los vecinos se suman con festejos para los niños y niñas.

13 es el distrito que 

celebrará hoy, a partir de las 9 de la mañana, el Festival de Villancicos. El evento será en la comuna Tunari, en Taquiña Chica donde concluye el recorrido del taxitrufi 123.

Estará la estudiantina Cochabamba, el teatro Trono y la Orquesta Sinfónica, entre otros grupos. Similares eventos se cumplieron en otras comunas desde el pasado lunes. Por otra parte, la Casa Comunal de Pacata organizó para hoy a las 8:00 un encuentro de niños y niñas por Navidad.

sábado, 17 de diciembre de 2011

El Deber está mostrando la trampa en que cae Evo, defiende el akullicu, yungueños dicen la nuestra es para tal, la chapareña es excedentaria no merece ser defendida. interesante puntuación

Los cocaleros de Chapare, que asistieron a la ‘cumbre social’ convocada por el Gobierno, exigieron que el cultivo legal de la hoja se duplique, mientras que los pueblos indígenas reunidos en Santa Cruz plantearon la necesidad de que los cocaleros del país paguen impuestos y se haga un referéndum sobre la expansión de sus cultivos.
Por otro lado, los cocaleros de los Yungas de La Paz le piden al presidente Evo Morales que acepte someter el tema de la coca y su cultivo a exámenes rigurosos y a un referéndum nacional, pues sostienen que la hoja de Chapare no sirve para el consumo en forma de acullico.
El Gobierno no ha respondido a estos desafíos y sólo ha repetido, en Cochabamba, su prédica a favor de la despenalización de la hoja de coca, que es considerada una droga en sí misma por la ONU.
De parte del Gobierno, también se conoció el pedido de autorización para que la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) pueda derribar avionetas que estuvieran llevando droga en el territorio nacional.
Todo esto muestra que la cuestión de la coca se ha convertido en el eje de la política y la economía de Bolivia, pues dos ‘cumbres’ simultáneas la tuvieron como tema central de sus deliberaciones.
Por lo demás, la presencia de mafias internacionales que han convertido a Bolivia en uno de los países más inseguros de la región, es algo tan grave como que las naciones vecinas están tomando medidas para establecer una especie de cuarentena sobre el país, para protegerse de las drogas que exporta por todos sus costados.
Los pueblos originarios del oriente y del occidente, reunidos en Santa Cruz, además de los cocaleros de Yungas, están señalando un punto neurálgico de la realidad boliviana que no se puede ignorar.
La coca que no se usa en el acullico es un problema para Bolivia y para todos los países vecinos. Ha hecho que crezca la delincuencia y con ella la inseguridad.
Es sabido, como lo sostienen los cocaleros de los Yungas, que la hoja producida en Chapare no sirve para el uso tradicional, sino solamente para la fabricación de droga.
El desafío de los cocaleros yungueños tendría que ser tomado con mucha seriedad por todos los bolivianos , en lo posible, convertido en un referéndum nacional.
El Gobierno está en su derecho de plantear la despenalización del acullico de coca. Pero al hacerlo está reforzando, quizá sin saberlo, la tesis de quienes sostienen que el acullico sólo es posible con la coca de Yungas.
Si hay una coca que no sirve para el acullico, habrá que eliminarla por completo, es la conclusión inevitable de este debate.
Es demasiado alto el precio que están pagando los bolivianos por el hecho de que el Gobierno defiende la coca de Chapare. El país se ha convertido en el paraíso de las mafias internacionales y los vecinos han comenzado a levantar barreras.
El país es mucho más importante que los cultivos ilegales de una hoja. El futuro de Bolivia no puede ser puesto en peligro por culpa de una droga.