Estados Unidos calificó de “absurdas” las acusaciones del Ejecutivo de Bolivia contra la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos). Además consideró que el Gobierno de Evo Morales “alienta” y “facilita” la producción de la hoja de coca y le acusó de no haber tomado acciones “significativas contra el lavado de dinero” proveniente del narcotráfico. El portavoz adjunto del Departamento de Estado del Gobierno de George W. Bush, Robert Wood, según Efe, rechazó “categóricamente” las acusaciones del presidente Morales y el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
Ambas autoridades dijeron, por separado, el jueves, que la DEA ordenó a la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) investigar al entonces diputado y al actual Mandatario, a los ex diputados Antonio Peredo e Iván Morales, a David Choquehuanca (hoy canciller), a Iván Iporre (ex asesor del Mandatario), a Juan Carlos Iporre y Marcel Quezada. Además, acusaron a los agentes de la DEA de proteger y fomentar al narcotráfico y de haber sido “cómplices y encubridores” del asesinato de Noel Kempff, tres de sus ayudantes y del diputado Edmundo Salazar.
Para tal afirmación, las autoridades apelaron a dos casos de tráfico de drogas, “Huanchaca” (1986) y “narcoavión” (1995). Wood hizo mención a que durante 35 años, Bolivia y Estados Unidos mantuvieron una “buena cooperación” en la lucha contra las drogas, por lo que advirtió que “si el Gobierno boliviano decide suspender sus relaciones de trabajo con nosotros con respecto a (la lucha) antinarcóticos, eso afectará al pueblo boliviano”. Precisó que la administración estadounidense “continuará buscando formas” para seguir en la lucha contra el narcotráfico.
El 1 de noviembre, el Jefe de Estado boliviano comunicó su decisión de “suspender indefinidamente” las operaciones de la DEA. El coronel René Sanabria, comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, precisó que desde ese día su unidad dejó de coordinar con esa agencia, por lo que la Policía se hizo cargo de esos operativos. Aclaró que los agentes estadounidenses tienen 90 días para abandonar el país. Sanabria y el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, informaron que el Director de la DEA y al menos seis efectivos estadounidenses, de un total de 35, se fueron de Bolivia a Perú. “Seguramente (dijo Sanabria) se fueron con sus familias, no había necesidad de escapar porque el propio Estado les da la garantía que corresponde, han debido salir del país gradualmente, tienen 90 días para hacerlo”.
La expulsión de la DEA es el reciente incidente en las tensas relaciones entre el Gobierno y Estados Unidos. Antes, la agencia de cooperación USAID también fue echada del trópico cochabambino y el Gobierno expulsó en agosto al embajador Philip Goldberg. Tras que la oficina norteamericana fuera obligada a salir del país, el Ejecutivo anunció que “nacionalizará” la lucha contra ese flagelo. Las autoridades del Gobierno comunicaron que se adueñarán de los equipos donados por Estados Unidos, es decir, al menos dos aviones Hércules, 32 botes, 33 vehículos y 1.000 fusiles. Prevé negociar, además, el traspaso de diez helicópteros y tres “Hércules” que están en calidad de préstamo, ello siempre y cuando se rompa la lucha antinarcóticos entre los dos países.
El comandante de la FELCN explicó que, según el convenio con Estados Unidos, todo lo prestado por ese país pasará a propiedad del Estado boliviano a tres años de uso. Aclaró que los oficiales estadounidenses no se llevaron ninguno de los equipos donados, aunque no supo precisar cuáles son. El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, informó que hace un mes la DEA sacó del país un avión Beechcraft que era destinado a las tareas de interdicción. Sanabria confirmó ayer que esa aeronave ya no está en el país, aunque desconoce su destino. Sobre los efectos que tendrá la salida de la DEA, el oficial dijo que esa agencia se encargaba de pagar a “informantes” y sus agentes antidrogas se encargaban del “reclutamiento y manejo de fuentes”. Para cubrir ese vacío, el jefe policial explicó que se acudirá al Tesoro General de la Nación (TGN) y a cooperación externa, pero no precisó de qué país. (fuente. la prensa, la paz, bolivia)
Los violentos aborrecen el diálogo, prefieren resolver los conflictos con el uso de la fuerza física, las armas, la tortura y el miedo. Los que aman la paz, se oponen al uso de las armas y buscan por sobre todas las cosas el entendimiento, la fraternización.
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sábado, 8 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
vea y escuche sobre droga, combustibles y otros
pinchando en las líneas se podrán ver los últimos videos sobre narcotraficantes que quieren confiscar los vehículos, helicópteros, lanchas a motor, armas que pertenecen a la DEA y que
pasarían a poder del gobierno de Bolivia, al concluír los convenios vigentes.
la falta de gas, diesel, gasolina está desesperando a la población boliviana. no se puede regresar a la edad de piedra y volver a cocinas con yareta o leña. los vehículos no pueden moverse, el descontento es cada día mayor, aunque el gobierno quiere distraer con Pando, DEA, y otras golosinas. ahora los masistas quieren la expulsión también del Banco Mundial. finalmente podrán ver secuencias de los atropellos a periodistas, aquel día en la plaza San Pedro de La Paz. (gentileza de Santa Cruz Informa)
Recientes
Nacotraficantes y también ladrones...
Gobierno admite escasez de combustibles
Masistas piden expulsión de Banco Mundial...
Gobierno está matando a Pando
MAS agresiones a periodistas
pasarían a poder del gobierno de Bolivia, al concluír los convenios vigentes.
la falta de gas, diesel, gasolina está desesperando a la población boliviana. no se puede regresar a la edad de piedra y volver a cocinas con yareta o leña. los vehículos no pueden moverse, el descontento es cada día mayor, aunque el gobierno quiere distraer con Pando, DEA, y otras golosinas. ahora los masistas quieren la expulsión también del Banco Mundial. finalmente podrán ver secuencias de los atropellos a periodistas, aquel día en la plaza San Pedro de La Paz. (gentileza de Santa Cruz Informa)
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miércoles, 5 de noviembre de 2008
al gobierno simplemente no le interesa el control del narcotráfico según jorge miranda de hoybolivia
Bolivia no puede cerrar los ojos y pensar que despidiendo a la DEA nos estamos haciendo un favor. Tal vez, el presidente de la República, en su "decisión personal", no tomó en cuenta que con esa medida está favoreciendo o legitimando el narcotráfico.
Esa decisión, viniendo de una autoridad netamente política, podría hacernos pensar que hay un conflicto político con los Estados Unidos que se pretende resolver apretando donde más le afecta al país del norte: el narcotráfico. Pero, viniendo del presidente de las Federaciones Cocaleras del Chapare, puede darnos la impresión y la triste duda de que se está legalizando el narcotráfico en Bolivia y eso puede ser desastroso para el país.
Tampoco podemos cerrar los ojos y creer que los "excelentes" resultados de la lucha contra las drogas, con la incautación de más de 25 toneladas de cocaína en 10 meses de este año, -ni hablar de otras drogas- es solamente por la efectiva tarea de la Felcn. Se debe, como lo han reconocido organismos especializados, a la creciente producción de coca-cocaína en Bolivia.
Que el presidente Evo Morales haya permitido que la DEA sea expulsada por los cocaleros del Chapare y posteriormente ordenar la suspensión de actividades de este organismo, hace ver una acción coordinada, planificada y ejecutada en base a un plan que quiere hacer ver que el gobierno no ha tenido nada que ver en la expulsión de los agentes de la mayor zona cocalera y productora de drogas de Bolivia.
Y decimos que el presidente avaló la expulsión porque él también ejerce la presidencia de la Federación de Cocaleros. Y, por lo que sabemos, nada se hace sin su consentimiento y autorización. Y aunque así no fuera, el gobierno debió ordenar a los cocaleros respetar la presencia de ese organismo en el Chapare como una forma de garantizar la lucha contra las drogas en Bolivia.
Nada de esto se hizo. Al contrario, el presidente avaló y complementó la expulsión ordenando la suspensión de actividades de la DEA y, más adelante, a través del ministerio de Gobierno, se instruyó la coordinación para que los agentes antidroga de EEUU abandonen el país.
No es necesario ser analista para darse cuenta de que en Bolivia la actividad del narcotráfico, sin duda que ahora tiene el camino libre para multiplicar, por varios dígitos, la fabricación de cocaína como para inundar todos los mercados, incluyendo el boliviano que ya tiene, desde hace unos años, un incremento en el consumo de drogas.
Si no tenemos la capacidad para atender el grave problema del alcoholismo en Bolivia, mucho menos vamos a tener capacidad para atender a miles de drogadictos que requieren de centros de rehabilitación que en el país no existen, por lo menos no financiados por el gobierno. Las familias bolivianas estamos expuestas a caer en las garras de la drogadicción y a ganarnos, como país, el desprecio del mundo que sufre, en gran medida, el flagelo de la droga.
Esa decisión, viniendo de una autoridad netamente política, podría hacernos pensar que hay un conflicto político con los Estados Unidos que se pretende resolver apretando donde más le afecta al país del norte: el narcotráfico. Pero, viniendo del presidente de las Federaciones Cocaleras del Chapare, puede darnos la impresión y la triste duda de que se está legalizando el narcotráfico en Bolivia y eso puede ser desastroso para el país.
Tampoco podemos cerrar los ojos y creer que los "excelentes" resultados de la lucha contra las drogas, con la incautación de más de 25 toneladas de cocaína en 10 meses de este año, -ni hablar de otras drogas- es solamente por la efectiva tarea de la Felcn. Se debe, como lo han reconocido organismos especializados, a la creciente producción de coca-cocaína en Bolivia.
Que el presidente Evo Morales haya permitido que la DEA sea expulsada por los cocaleros del Chapare y posteriormente ordenar la suspensión de actividades de este organismo, hace ver una acción coordinada, planificada y ejecutada en base a un plan que quiere hacer ver que el gobierno no ha tenido nada que ver en la expulsión de los agentes de la mayor zona cocalera y productora de drogas de Bolivia.
Y decimos que el presidente avaló la expulsión porque él también ejerce la presidencia de la Federación de Cocaleros. Y, por lo que sabemos, nada se hace sin su consentimiento y autorización. Y aunque así no fuera, el gobierno debió ordenar a los cocaleros respetar la presencia de ese organismo en el Chapare como una forma de garantizar la lucha contra las drogas en Bolivia.
Nada de esto se hizo. Al contrario, el presidente avaló y complementó la expulsión ordenando la suspensión de actividades de la DEA y, más adelante, a través del ministerio de Gobierno, se instruyó la coordinación para que los agentes antidroga de EEUU abandonen el país.
No es necesario ser analista para darse cuenta de que en Bolivia la actividad del narcotráfico, sin duda que ahora tiene el camino libre para multiplicar, por varios dígitos, la fabricación de cocaína como para inundar todos los mercados, incluyendo el boliviano que ya tiene, desde hace unos años, un incremento en el consumo de drogas.
Si no tenemos la capacidad para atender el grave problema del alcoholismo en Bolivia, mucho menos vamos a tener capacidad para atender a miles de drogadictos que requieren de centros de rehabilitación que en el país no existen, por lo menos no financiados por el gobierno. Las familias bolivianas estamos expuestas a caer en las garras de la drogadicción y a ganarnos, como país, el desprecio del mundo que sufre, en gran medida, el flagelo de la droga.
martes, 4 de noviembre de 2008
la razón de la paz se suma a los tiempos de cochabamba cuando advierte de la estúpida salida de la DEA por decisión personal de evo
Las medidas diplomáticas más arriesgadas en la relación de Bolivia con Estados Unidos se dieron con la expulsión de Usaid y del embajador norteamericano, lo que convierte a la suspensión forzada de las operaciones de la DEA en una réplica de ese primer remezón, reiteradamente anunciado por el presidente Evo Morales, quien vuelve a escudarse en acusaciones sin pruebas y un supuesto pedido de las organizaciones sociales para adoptar una temeraria determinación.
Más allá de las repercusiones diplomáticas y las consecuencias que pueda acarrear esta decisión en la cooperación norteamericana –que no es agua de borrajas–, la virtual expulsión de la policía antidrogas puede generar serias complicaciones en la lucha contra el narcotráfico.
Los efectivos de la DEA no salen a las calles a patrullar ni se internan a la selva para destruir fábricas de cocaína o interceptar cargamentos de droga. Pero estas operaciones dependen casi en su totalidad de la información de inteligencia, la tecnología y la logística que aportan los cooperantes, cuyo soporte se despliega en las áreas más conflictivas del país. Sin esa ayuda, sin los helicópteros, la gasolina (así de pobre es la Policía, no tiene ni para combustible), el armamento, la capacitación y la enorme cantidad de recursos que se despliegan en forma coordinada con la Policía Nacional, los esfuerzos propios serán absolutamente insuficientes para afrontar un problema que se está acentuando en forma exponencial.
Los últimos datos dan cuenta de que las incautaciones de droga se han multiplicado por mil y el sentido común indica que en lugar de disminuir la fuerza de combate a los narcotraficantes, se debería hacer todo lo contrario. No hay duda que los primeros en celebrar el “estate quieto” y posterior expulsión de la DEA serán las mafias organizadas. El presidente Morales quiere dar otra imagen haciendo aspavientos de los últimos esfuerzos en la erradicación de plantaciones de coca, pero en realidad, en este momento hay materia prima de sobra para inundar el país con cocaína y lo lamentable es que ahora no habrá quién detenga ese “turbión”, sin menospreciar por ello la dignidad del trabajo que realiza la Policía Nacional.
Justamente la Policía Boliviana debería ser sincera con el país y con el Presidente para advertir sobre las consecuencias inmediatas que tendrá esta decisión sobre la seguridad nacional. Estamos frente a las puertas de un gigantesco desborde no sólo del narcotráfico. Esta actividad siempre viene de la mano de los secuestros, los asesinatos, el robo de automóviles y toda una gama delincuencial que todavía está muy fresca en la memoria de los bolivianos. De la misma forma, todos recuerdan la fuerte penetración de las redes de mafiosos en la política nacional. El caso de las hermanas Terán debería ser una advertencia, a no ser que ese justamente haya sido el detonador de la expulsión.
Estamos frente a las puertas de un gigantesco desborde no sólo del narcotráfico. Esta actividad siempre viene de la mano de los secuestros, los asesinatos, el robo de automóviles y toda una gama delincuencial que todavía está muy fresca en la memoria de los bolivianos.
Más allá de las repercusiones diplomáticas y las consecuencias que pueda acarrear esta decisión en la cooperación norteamericana –que no es agua de borrajas–, la virtual expulsión de la policía antidrogas puede generar serias complicaciones en la lucha contra el narcotráfico.
Los efectivos de la DEA no salen a las calles a patrullar ni se internan a la selva para destruir fábricas de cocaína o interceptar cargamentos de droga. Pero estas operaciones dependen casi en su totalidad de la información de inteligencia, la tecnología y la logística que aportan los cooperantes, cuyo soporte se despliega en las áreas más conflictivas del país. Sin esa ayuda, sin los helicópteros, la gasolina (así de pobre es la Policía, no tiene ni para combustible), el armamento, la capacitación y la enorme cantidad de recursos que se despliegan en forma coordinada con la Policía Nacional, los esfuerzos propios serán absolutamente insuficientes para afrontar un problema que se está acentuando en forma exponencial.
Los últimos datos dan cuenta de que las incautaciones de droga se han multiplicado por mil y el sentido común indica que en lugar de disminuir la fuerza de combate a los narcotraficantes, se debería hacer todo lo contrario. No hay duda que los primeros en celebrar el “estate quieto” y posterior expulsión de la DEA serán las mafias organizadas. El presidente Morales quiere dar otra imagen haciendo aspavientos de los últimos esfuerzos en la erradicación de plantaciones de coca, pero en realidad, en este momento hay materia prima de sobra para inundar el país con cocaína y lo lamentable es que ahora no habrá quién detenga ese “turbión”, sin menospreciar por ello la dignidad del trabajo que realiza la Policía Nacional.
Justamente la Policía Boliviana debería ser sincera con el país y con el Presidente para advertir sobre las consecuencias inmediatas que tendrá esta decisión sobre la seguridad nacional. Estamos frente a las puertas de un gigantesco desborde no sólo del narcotráfico. Esta actividad siempre viene de la mano de los secuestros, los asesinatos, el robo de automóviles y toda una gama delincuencial que todavía está muy fresca en la memoria de los bolivianos. De la misma forma, todos recuerdan la fuerte penetración de las redes de mafiosos en la política nacional. El caso de las hermanas Terán debería ser una advertencia, a no ser que ese justamente haya sido el detonador de la expulsión.
Estamos frente a las puertas de un gigantesco desborde no sólo del narcotráfico. Esta actividad siempre viene de la mano de los secuestros, los asesinatos, el robo de automóviles y toda una gama delincuencial que todavía está muy fresca en la memoria de los bolivianos.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Bolivia Capital del Narcotráfico titula Los Tiempos su principal artículo y hace ver tan terrible contingencia

Dando continuidad a una de las líneas maestras de su política exterior, el gobierno del Movimiento al Socialismo ha decidido asestar otro golpe a nuestras relaciones con Estados Unidos al suspender las operaciones de la Drug Enforcement Administration (DEA), agencia antidrogas del país del norte. Los argumentos con que el presidente Morales respalda su decisión son los mismos con que justificó sus anteriores ofensivas antiestadounidenses: la supuesta injerencia política, labores de espionaje y financiamiento al “golpe cívico-prefectural”. Como en los anteriores casos, la decisión de Morales ha sido interpretada por algunos analistas y dirigentes de la oposición como “un error más”.
Es decir, sería sólo un simple desacierto ocasionado por el “mal asesoramiento”, mala comprensión de la realidad o, peor aún, un exabrupto presidencial. Sin embargo, dados los antecedentes del caso, todo parece indicar que se trata más bien de la secuela lógica de una meditada política exterior que responde a objetivos precisos y a una estrategia geopolítica articulada con importantes aliados del régimen en el frente externo. De lo que se trataría, en ese contexto, es de que Bolivia consolide su ya importante papel en el escenario mundial como uno de los pivotes de un proyecto político internacional cuyo principal objetivo es destruir el rol hegemónico de Estados Unidos en nuestro continente y en el mundo para sustituirlo por un esquema “multipolar”.
La red de alianzas tejidas por la diplomacia boliviana con países como Rusia e Irán, que en sus respectivas áreas de influencia avanzan tras el mismo objetivo, es parte fundamental de tal estrategia. No es casual, por ello que, como paso previo a la expulsión de la DEA, se haya avanzado en las negociaciones con Rusia para que ese país ocupe el lugar que va dejando Estados Unidos en nuestro país.
Las consecuencias de ese proceso de alineamiento de Bolivia con un poderoso eje antiestadounidense serán, por supuesto, muchas y complejas. En lo económico, éstas ya se han comenzado a sentir mediante la eliminación de nuestro país de la lista de beneficiarios de la Ley de Preferencias Arancelarias para los países andinos (ATPDEA). Pero en el caso que nos ocupa, las consecuencias negativas pueden ser aún peores. Es que el inocultable apogeo del que gozan en Bolivia las actividades relacionadas con la producción y tráfico de cocaína y otras drogas recibirá sin duda un nuevo impulso. Bolivia tiende a constituirse en una especie de capital del narcotráfico, y eso sólo puede acarrear funestos resultados. Estamos avanzando, pues, por un terreno peligroso. La virtual legalización del narcotráfico tiende a adquirir el rango de política de Estado y eso es algo que, en el mundo actual, podemos estar seguros, no quedará en la impunidad.
sábado, 1 de noviembre de 2008
evo que venía anunciando que expulsaría la DEA cumplió su amenaza. la noticia da la vuelta al globo

El presidente Evo Morales anunció el sábado la "suspensión indefinida" de las operaciones en Bolivia de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, a la que acusó de espiar a su gobierno para desestabilizarlo.
En Estados Unidos, el vocero de la DEA Garrison Courtney dijo que la decisión de Morales crea "una situación desafortunada" pero que la agencia encontrará otros modos de tratar con el tráfico de drogas que viene de la nación sudamericana.
Courney dijo a la AP que durante 30 años la DEA tuvo una amplia cooperación de militares y policías bolivianos.
Morales hizo el anuncio en la localidad de Chimoré al centro de Bolivia donde el sábado dijo que su gobierno erradicó 5.021 hectáreas de cultivos ilegales de coca desde enero, la cantidad mínima que la ley ordena destruir cada año.
"Quiero comunicarles, es una decisión personal, a partir de hoy día (sábado) se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA norteamericana", dijo el mandatario en una ceremonia ante decenas de cocaleros, jefes militares y policiales.
Aseguró que la DEA alentó acciones opositoras destinadas a atentar contra la vida del mandatario y la de otras autoridades así como acciones conspirativas apoyando y financiando a grupos de opositores que entre agosto y septiembre llevaron adelante un frustrado "golpe civil" para destituirlo.
"Existieron agentes de la DEA que trabajaban realizando espionaje político, financiando a grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades, por no decir del presidente", agregó.
Morales implicó a la DEA en las protestas regionales que organizaron en septiembre sus opositores en cuatro regiones con el saldo de 19 muertos, la mayoría campesinos seguidores suyos.
Al mismo tiempo, pidió a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) liderar la lucha contra el narcotráfico en la región para sustituir el papel que actualmente cumple el gobierno de Estados Unidos.
El gobierno de Morales expulsó al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, en septiembre al que acusó de injerencia en asuntos internos. Washington respondió con reciprocidad al expulsar al embajador boliviano.
Morales aseguró que espera recomponer las maltrechas relaciones entre La Paz y Washington a partir de un cambio en el gobierno estadounidense que el 4 de noviembre celebrará elecciones presidenciales.
"Ojalá en Estados Unidos también se vista de azul (color con que se identifica popularmente al partido Demócrata), no quiero que se entienda que estoy haciendo campaña por nadie. En Bolivia se entiende azul por cambio y ojalá con el nuevo gobierno haya cambio en Estados Unidos", dijo Morales, en un juego de palabras en que también pareció usar el lema del candidato Barack Obama: "El cambio que necesitamos".
Estados Unidos incluyó a Bolivia en la lista de países que no cooperan en la lucha antidroga poco después de la expulsión de Goldberg y el presidente George W. Bush recomendó suspender las preferencias comerciales que desde hace más de diez años permiten a los bolivianos exportar textiles y manufacturas sin aranceles a Estados Unidos.
Morales planteó la necesidad de "regionalizar" el control de la lucha contra las drogas desde Unasur ya que, según dijo, Estados Unidos utiliza la certificación con fines políticos.
"El país que más se esfuerza ha sido castigado", dijo en referencia a un informe de Naciones Unidas que en junio dijo que Bolivia incrementó sus cultivos de coca en 2007 en un 5% frente a 12% de Perú y 27% de Colombia.
Morales aún es líder de los cocaleros del Chapare en el centro de Bolivia. (The Associated Press)
En Estados Unidos, el vocero de la DEA Garrison Courtney dijo que la decisión de Morales crea "una situación desafortunada" pero que la agencia encontrará otros modos de tratar con el tráfico de drogas que viene de la nación sudamericana.
Courney dijo a la AP que durante 30 años la DEA tuvo una amplia cooperación de militares y policías bolivianos.
Morales hizo el anuncio en la localidad de Chimoré al centro de Bolivia donde el sábado dijo que su gobierno erradicó 5.021 hectáreas de cultivos ilegales de coca desde enero, la cantidad mínima que la ley ordena destruir cada año.
"Quiero comunicarles, es una decisión personal, a partir de hoy día (sábado) se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA norteamericana", dijo el mandatario en una ceremonia ante decenas de cocaleros, jefes militares y policiales.
Aseguró que la DEA alentó acciones opositoras destinadas a atentar contra la vida del mandatario y la de otras autoridades así como acciones conspirativas apoyando y financiando a grupos de opositores que entre agosto y septiembre llevaron adelante un frustrado "golpe civil" para destituirlo.
"Existieron agentes de la DEA que trabajaban realizando espionaje político, financiando a grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades, por no decir del presidente", agregó.
Morales implicó a la DEA en las protestas regionales que organizaron en septiembre sus opositores en cuatro regiones con el saldo de 19 muertos, la mayoría campesinos seguidores suyos.
Al mismo tiempo, pidió a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) liderar la lucha contra el narcotráfico en la región para sustituir el papel que actualmente cumple el gobierno de Estados Unidos.
El gobierno de Morales expulsó al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, en septiembre al que acusó de injerencia en asuntos internos. Washington respondió con reciprocidad al expulsar al embajador boliviano.
Morales aseguró que espera recomponer las maltrechas relaciones entre La Paz y Washington a partir de un cambio en el gobierno estadounidense que el 4 de noviembre celebrará elecciones presidenciales.
"Ojalá en Estados Unidos también se vista de azul (color con que se identifica popularmente al partido Demócrata), no quiero que se entienda que estoy haciendo campaña por nadie. En Bolivia se entiende azul por cambio y ojalá con el nuevo gobierno haya cambio en Estados Unidos", dijo Morales, en un juego de palabras en que también pareció usar el lema del candidato Barack Obama: "El cambio que necesitamos".
Estados Unidos incluyó a Bolivia en la lista de países que no cooperan en la lucha antidroga poco después de la expulsión de Goldberg y el presidente George W. Bush recomendó suspender las preferencias comerciales que desde hace más de diez años permiten a los bolivianos exportar textiles y manufacturas sin aranceles a Estados Unidos.
Morales planteó la necesidad de "regionalizar" el control de la lucha contra las drogas desde Unasur ya que, según dijo, Estados Unidos utiliza la certificación con fines políticos.
"El país que más se esfuerza ha sido castigado", dijo en referencia a un informe de Naciones Unidas que en junio dijo que Bolivia incrementó sus cultivos de coca en 2007 en un 5% frente a 12% de Perú y 27% de Colombia.
Morales aún es líder de los cocaleros del Chapare en el centro de Bolivia. (The Associated Press)
jueves, 23 de octubre de 2008
lamentando que bolivia no hubiera corregido su política en la lucha contra drogas rice ratificó corte de atepea

Estados Unidos suspenderá "desafortunadamente" a Bolivia de las preferencias comerciales andinas, anunció el jueves la secretaria de Estado Condoleezza Rice. "En varias oportunidades" durante los últimos dos años, desde que asumió funciones el presidente Evo Morales, Estados Unidos le ha estado pidiendo a Bolivia que mejore sus políticas en la lucha contra las drogas, pero sin resultado, agregó. "Desafortunadamente, tendremos que separar a Bolivia de esos beneficios", dijo Rice en una rueda de prensa, al concluir conversaciones con su colega mexicana Patricia Espinosa. El anuncio se produjo justamente en el día en que una delegación de Morales se presentaba en las oficinas del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) en Washington en una audiencia para demostrar que la separación "sería injusta", según lo había adelantado el ministro de Hacienda, Luis Arce, jefe de la delegación. El gobierno boliviano ha dicho que la separación de Bolivia de esos beneficios, instituidos por el Congreso estadounidense en 1990, ocasionaría al país el despido de 30.000 trabajadores con empleo directo y más de 300 millones de dólares en exportaciones bolivianas se quedarían sin mercado.
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