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lunes, 7 de noviembre de 2011

dos veces de la cantidad destinada al akulliku, se utiliza para producir cocaína. NNUU lo expresa claramente. de qué sirve que Evo informe sobre la erradicación si la diferencia es abismal. causa de alarma mundial!

Un análisis realizado por el representante para el país de la Organización de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDC), Cesar Guedes, apunta a que del total de producción de la hoja de coca en Bolivia, 31 mil hectáreas durante 2010, dos tercios (más de 20 mil hectáreas) estuvieron y están siendo destinadas a la producción de droga, según “GAIA Noticias”.
Las áreas cercanas donde se produce esta planta, los Yungas (La Paz) y el Chapare (Cochabamba) son donde mayor presencia de laboratorios y fabricas de estupefacientes existiría.
La evaluación alerta sobre la presencia de cada vez más ciudadanos extranjeros dedicados a la actividad ilícita de la producción y tráfico de pasta base y clorhidrato; el intercambio de fuego entre colombianos y efectivos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (UMOPAR) en el rio Sécure sería una muestra clara del incremento de esta actividad delictiva.
“Esta situación ya es una alerta y es importante que estos casos se estudien, se analicen y se vean realmente los tentáculos de este tipo de bandas, organizaciones que están operando en el país; al haber habido ya muertos y detenidos creo que es una oportunidad realmente para analizar y que las autoridades den a conocer pues en qué situación se encuentra este tipo de crimen organizado en el país y que se tomen rápidamente las medidas del caso”, recomendó el representante.
La solución del problema, según la ONUDC, no solo pasa por incrementar las incautaciones de droga en el país, sino también por diseñar y ejecutar estrategias certeras para erradicar los cocales, debido a que su existencia alentaría y facilitaría, de alguna manera, la producción de droga en Bolivia.
Guedes también señaló que al país llegan emisarios de carteles internacionales, sobre todo colombianos, realidad que debería ser visibilizada por las autoridades, porque muchos de estos sujetos llegan a territorio nacional para incentivar logística y económicamente las actividades ilegales de clanes familiares ligados al mundo del hampa.
Un reciente informe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) detalla que en el país se incautó entre enero y octubre de esta gestión más de 27 toneladas de cocaína, además de destruirse 16 laboratorios de cristalización.
Desvió de coca
Un informe de la Dirección General de Control de hoja de Coca e Industrialización (DIGCOIN) señalan que durante el año 2009, en toda Bolivia, hubo una cosecha de 54.628 toneladas de coca, de las cuales aproximadamente 35.161 toneladas no pasaron por ninguno de los controles de esa oficina gubernamental, cantidad que en el mercado ilícito se habría comercializado en un valor de 265 millones de dólares.
Para 2010, la cantidad de coca comercializada en el país llego a los 40 millones de libras, de las cuales 80 por ciento pertenecieron a los Yungas paceños y 20 por ciento al Chapare de Cochabamba. Durante esa gestión se confisco 1.500.000 libras de la planta.
En el país la cosecha, traslado y comercialización de coca es fiscalizada solo por 140 efectivos del Grupo Especial de Control de Coca (GECC) y 120 funcionarios de DIGCOIN.
Mensualmente, al departamento de Santa Cruz llegan alrededor de un millón y medio de libras de coca, gran parte de este producto, según informes de la FELCN, se desvían a la población de Yapacaní ubicada a 130 km de Santa Cruz de la Sierra y a 170 km de Chapare.
En 2010 el valor de la producción de hoja de coca en Bolivia alcanzó aproximadamente los 310 millones de dólares. Este valor equivale al 1,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La norma
La Ley 1008 reconoce como legales sólo 12.000 hectáreas. A ellas se sumaron las 8.000 has, que legalizó el presidente Evo Morales a través de un decreto, para incluir la producción registrada en los catos del Chapare. (Erbol)

domingo, 6 de noviembre de 2011

de cada 10, 9 hojas de coca van a la cocaína. más claro no puede ser. lo sostiene Andrés Gómez Vela en Página 7, en artículo no desmentido hasta ahora.

    Los datos extraoficiales y oficiales revelan que de cada 10 hojas de coca del Chapare, al menos nueve van al mercado ilegal. ¿A qué mercado ilegal? Sólo se conoce el del narcotráfico. En otras palabras, las federaciones de cocaleros del trópico cochabambino, presididas por el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, producen materia prima para el narcotráfico. Lo admitió hace tiempo el mismo Morales, cuando dijo a sus bases: “ustedes saben que una parte de la coca desvían al problema ilegal (del narcotráfico)”. Según datos de Naciones Unidas, en el último año (2010) el Chapare produjo 26.800 toneladas métricas de coca, de las cuales sólo 1.800 entraron a los mercados autorizados, lo que equivale a decir que alrededor del 93% no va al acullicu, pijche u otro uso tradicional de la hoja de coca. Las recientes informaciones de la ONU señalan además que en el país hay 30.900 hectáreas, aunque otros organismos y países indican que la cifra ya rebasó las 35.000 hectáreas. Entonces, si casi toda la coca del Chapare se va al narcotráfico, ¿qué cantidad de coca necesita el país para el uso tradicional? En la década del 80, la devaluada Ley 1008 fijó 12.000 hectáreas en los Yungas. Aquella cifra fue producto de un simple cálculo, al menos no se conoció un análisis de campo. A fin de superar esta deficiencia, se encargó el año pasado, con apoyo de la cooperación externa, un estudio real. Por las informaciones obtenidas, la investigación ya fue concluida, pero curiosamente aún no se publican los resultados. Ante esta viscosidad y a riesgo de ser declarada persona no grata por las seis federaciones de cocaleros, me animo a pensar que los bolivianos necesitan menos de 12.000 hectáreas para uso lícito. Es cierto, el cálculo no se basa en una investigación, sino en dos presunciones empíricas elementales: a) Las nuevas generaciones no tienen como preferencia la coca, los consuetudinarios acullicadores o pijchadores son reemplazados poco a poco por personas que tienen otros gustos y visiones; b) los hábitos alimenticios, tanto en el área rural como urbana, han ido cambiando muchísimo en el último tiempo y la hoja en cuestión ya no es tan requerida para resistir horas y horas de explotación laboral o de otra naturaleza. Es probable que en los próximos días, el país conozca los resultados del estudio mencionado, pero me asalta una inseguridad informativa sobre “los datos oficiales”, porque el Gobierno es juez y parte desde el momento que Morales preside tanto al país como las federaciones de cocaleros. Tengo enormes dudas incluso sobre las decisiones gubernamentales a partir de los resultados. Por ejemplo, imaginemos que la investigación demuestre que el país requiere sólo 12.000 hectáreas, las restantes 18.900 deben ser erradicadas porque quedaría demostrado que van al narcotráfico y Bolivia no puede alimentar una actividad ilícita en el proceso de cambio. Entre las zonas donde se realizaría la erradicación figuraría obviamente el Chapare. ¿Podrá el Gobierno asumir una decisión de esta naturaleza? Si fuera así, habría una mala y una buena noticia para Morales. La mala, el Presidente se quedaría sin sus bases, y la buena, Bolivia se libraría (en cierto modo) de un mal que carcome las instituciones sociales, políticas y jurídicas, y consume miles de vidas. Para evitar susceptibilidades internacionales y nacionales debiera desarrollarse un estudio sin la participación del Gobierno, sino sólo de organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas y la Comunidad Económica Europea, o al menos debiera prepararse el informe sin la intervención del Ejecutivo. Una investigación de estas características favorecería al país, pero más que todo al propio presidente Morales, quien luego diría al mundo con la suficiente solvencia moral que “no hay una sola hoja de coca (del Chapare) desviada al problema ilegal”. Andrés Gómez Vela es periodista.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La Coca Contra las Cuerdas. titula Harold Olmos su último artículo que revela la presión de la Unión Europea para que Evo presente "un estudio serio" sobre el tema dado que recibió un millón de euros . no puede continuar la demora injustificada

Los países europeos han manifestado impaciencia con Bolivia a raíz del crecimiento de los cultivos de la llamada “coca excedentaria”, que alimenta la producción de drogas, y le reclaman un  “estudio serio” sobre el consumo natural y los excedentes de producción de los que se nutre el narcotráfico.
La información sobre la actitud europea fue dada en las últimas horas por Erbol, que colocó en su página web una entrevista con el embajador de Dinamarca, Morten Elkjaer.
El diplomático dijo que los países europeos aguardan “un estudio bien hecho” por parte de Bolivia respecto al consumo interno de la hoja y sobre el combate al narcotráfico.  “Hay preocupación en todo el mundo sobre el narcotráfico. Es importante que los estudios que se hagan sean bien hechos. Yo creo que es la primera vez que se aprobó hacer un estudio sobre eso, respecto al consumo de la coca. Tiene que ser un estudio bien hecho y de calidad”, dijo el diplomático, citado por Erbol. En lenguaje diplomático, las palabras del representante europeo llevan un mensaje que las autoridades no podrán ignorar: basta con informes que muestran cifras y presentan afirmaciones no comprobables por estudios independientes.
Para ese estudio, la Unión Europea asignó a Bolivia un millón de euros y  debía haber sido entregado en octubre al cabo de año y medio de retraso, dice la ihformación. Pero el mes acaba de vencer y el trabajo aún no llegó a manos europeas, de acuerdo al informe de Erbol.
Bolivia, particularmente bajo el gobierno del presidente Morales, insiste en que el consumo de coca es una tradición ancestral y que los países con alto consumo de cocaína deberían hacer más esfuerzos contra las drogas entre sus propios consumidores.
La noticia viene tras la racha de descubrimientos de laboratorios de producción de droga a lo largo de casi todo el año y la captura de decenas de personas sospechosas de narcotraficar. Similar impaciencia fue exhibida anoche por el presidente del Comité pro Santa Cruz, Herland Vaca Díez. Al leer un mensaje durante una ceremonia en la que se conmemoraban 61 años de la creación de ese comité, Vaca Díez reclamó protección para los parques nacionales del departamento, invadidos por sembradores de coca.
El temor de que el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure se vuelva tierra libre para los cocaleros fue una de las razones para la rebelión pacífica de los nativos que obligaron al gobierno a cancelar el proyecto carretero que atravesaría el lugar. Más de un millar de nativos y simpatizantes de la preservación de ambiente marcharon durante 66 días desde Trinidad hasta La Paz y fueron objeto de una de las mayores manifestaciones de simpatía de la sede del gobierno que con desgano visible tuvo que anular la ley que permitía la construcción de la vía por ese parque.
Erbol también entrevistó al jefe de la Delegación de la UE, Kenny Bell, quien dijo que los países europeos, donde el gobierno del presidente Morales gozaba de amplias simpatías, esperaban recibir ese documento a pesar de la sensibilidad que lo rodea.
Originalmente, el estado boliviano autorizaba  una extensión máxima de 12.000 hectáreas a ser dedicadas a  los sembradíos de coca. Luego, esa cantidad fue ampliada a 20.0o0. El total de área cultivada sería de 31.000, de acuerdo con los más recientes informes de Naciones Unidas. La nota de Erbol, que asocia a más de 300 emisoras rurales, dice que el total excedentrio llegaría a 19.000 hectáreas, es decir que habría  un total de 39.000 hectáreas de cocales. La cifra anterior ya era un récord para Bolivia, que es el tercer productor de hoja de coca, después de Colombia y Perú.

miércoles, 19 de octubre de 2011

uno de los valores positivos de la marcha del TIPNIS es su postura claramente antidroga. "TIPNIS sí, coca no" resume una conducta contraria a la producción del arbusto que origina la cocaína. ciertamente valiosa conducta


Al repique de las campanas la marcha hace su ingreso a la Plaza Murillo, están dando la vuelta con rumbo a la Catedral. "TIPNIS si, coca no", es la consigna de la gente reunida en torno a los marchistas.
La marcha que defiende el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure espera tras su llegada a la ciudad sede de gobierno, el presidente Evo Morales emitida dos señales: Vete la Ley Corta de consulta previa para la construcción del tramo II de la carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos por el TIPNIS y considere tratar con seriedad el pliego petitorio de 16 puntos, que presentaron los representantes de la marcha.
Las declaraciones fueron vertidas por Fernando Vargas, presidente de la Subcentral TIPNIS, quien lamentó la soberbia del gobierno de Evo Morales que se empecinó en rechazar las demandas de los pueblos indígenas de tierras bajas.
La marcha recorrió villa El Carmen, Villa Fátima, Avenida Bush, Carrasco, avenida Camacho, ingresará a la plaza Murillo y concluirá su trayecto en la plaza San Francisco, donde los esperan estudiantes, activistas de derechos humanos, indígenas del oriente y occidente, ciudadanía, además del alcalde Luis Revilla.
El obispo de El Alto y monseñor Jesús Juárez, quien se trasladó al promediar las 07.50 de este miércoles al lugar de la marcha, les dio la bendición a los indígenas deseando éxito en el diálogo con el Gobierno. Además entregó donaciones en nombre de la institución de la Iglesia Católica "Caritas Bolivia".
La marcha indígena en su último recorrido de ingreso a la ciudad, se encontró con la escolta ciudadana conformada por gente de las juntas vecinales de La Paz y El Alto, estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), la Universidad Católica Boliviana (UCB) y vecinos, que repartían desde medias, jugos y panes para aliviar el hambre y cansancio.
Tras la llegada de los marchista a la plaza mayor de San Francisco, uno de los principales dirigentes leerá un manifiesto público de los indígenas del TIPNIS hacia toda la población boliviana.

Posteriormente serán llevados a recintos municipales y las instalaciones de la Universidad Mayor de San Andrés para alojarlos los días que permanezcan en la ciudad.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

cocaleros culpables, laboratoristas, narcos que venden en las escuelas, todos culpables en la cadena productiva de la "maldita coca". no se la pierda


coca maldita

Nicolas Loayza
n.loayza123@hotmail.com

Los bolivianos estamos siendo engañados con propaganda sobre que la cacaina es mala mientras la hoja de coca sí es buena y es una parte muy importante de nuestra cultura. Es mentira: la cocaína es mala y la coca lo es también.

La hoja de coca es nociva para la salud. La hoja de coca es un coctel tóxico de 14 alcaloides que engañan al cerebro, deteriorar la dentadura y como es un estimulante hace creer a los consumidores que no tienen ni hambre ni cansancio cuando si tienen las dos cosas.

Está medicamente probado que el acullico produce adicción y que el uso crónico de la hoja mascada de coca se asocia con cuadros de apatía, depresión, trastornos de la conducta y alteraciones cognitivas. Además, el uso de legía en el pijcheo daña la dentadura

Por ello, es necesario que los bolivianos no nos sigamos engañando: Los bolivianos viviríamos mejor sin coca y con una alimentación equilibrada con suficientes proteínas y vitaminas. Como el Estado boliviano no puede garantizarnos alimentación nos da coca y pretende engañarnos diciéndonos que todo está bien, que la hoja es curativa y alimenticia. No es verdad. Ojala que en lugar de ser presidente de las seis federaciones de productores de coca Evo Morales fuese presidente de las federaciones de productores de carne de res, o de criadores de pollo, o de productores de fruta y verduras. Mucho mejor le iría a Bolivia y a los pobres de Bolivia.

La hoja de coca tampoco es el centro de nuestra cultura. Eso es mentira. Quizás para muchos bolivianos mascar coca sea una tradición, como para muchos otros lo es emborracharse los fines de semana o golpear a sus esposas; pero eso no es nada cultural. Una adicción no puede ser cultura y algo que se usa para enmascarar el hambre, tampoco. La cultura boliviana es Gilberto, Rojas, el carnaval de Oruro, los Kjarkas, Gladys Moreno, los Loukass, Yolanda Bedregal, Pedro Shimoshe o Jaime Saenz y ni los cocaleros ni los narcotraficantes pichicateros han aportado nunca nada para nuestra cultura nacional y el que sostenga lo contrario, miente.

No es verdad que la coca sea una hoja milenaria. Esta probado que los incas no permitían que el pueblo acullicase, porque sabían que era nocivo. La práctica del consumo de la coca tenía fines rituales y entre la élite inca y no se acullicaba constantemente, de hecho el consumo masivo sólo llegó con la colonización de los españoles, que querían adormilar al pueblo y dominarlo para que trabajase más horas en las minas sin tener casi necesidad de comer. Acullicaban y se morían de hambre y cansancio en las mitas ¿Podemos estar de acuerdo con eso? Tener a nuestro pueblo sometido ¿es una práctica cultural milenaria? Mentira.

Otra falsedad es la industrialización de la hoja de coca. La hoja de coca sólo se industrializa intensivamente para fabricar cocaína. No sirve para nada más y eso lo sabe todo el mundo. Todos los esfuerzos por industrializar la hoja han fracasado: la goma de mascar de coca, la pasta de dientes de coca, el licor, los caramelos, el jarabe, la sopa, todos esos productos han sido un gran fracaso. Si los bolivianos no toleramos la pasta de diente de coca ¿cómo queremos convencerle a un sueco o a un chino que la consuma? Es mentira, la industrialización es una tapadera para el narcotráfico.

La hoja de coca y los cocaleros son depredadores del medio ambiente. Basta con ver lo que sucede en el TIPNIS: los cocaleros quieren ampliar su frontera agrícola para satisfacer el apetito insaciable del narcotráfico. Esa es la única verdad. El cultivo de la coca acaba con los suelos y provoca desforestación. Según los estudios existentes, la expansión del cultivo, la producción y el tráfico de coca en Perú, Bolivia y Colombia ha causado la destrucción de por lo menos 2,4 millones de hectáreas de bosque tropical en la región andina en los últimos 20 años. En Bolivia, el despeje por medio de la tala y quema para nuevos cultivos de coca tuvo como resultado la destrucción de casi 40.000 hectáreas de bosque en la región del Chapare sólo desde la mitad de la década del ochenta hasta el final de los años noventa.

La deforestación causada por el cultivo de narcóticos en las cuencas montañosas aumenta la gravedad de inundaciones y sequías Igual de grave o peor: el proceso de transformación de las hojas de coca a cocaína genera un gran daño ambiental como resultado de la eliminación irresponsable de los desechos de químicos tóxicos utilizados en el procesamiento. Durante cada uno de los pasos para producir cocaína o pasta base, se utiliza una gran cantidad de químicos que posteriormente son arrojados como desechos en la zona circundante: ácido sulfúrico, kerosén, carbonato de sodio, ácido clorhídrico, amoniaco, acetona. Los narcos no se andan con delicadesas ambientales y todos esos químicos acaban en los ríos contaminando el agua que bebemos o los peces que luego se pescan y se comen en todo el país. Se estima que la producción de un kilo de base de coca requiere el uso de tres litros de ácido sulfúrico concentrado, 10 kilos de cal, 60 a 80 litros de kerosén, 200 gramos de permanganato de potasio y un litro de amoníaco concentrado. Estamos hablando de un kilo mientras que la producción de droga estimada en Bolivia anual es de 195 toneladas, es decir, 195.000 kilos.

Entonces, acabemos con la mayor de las mentiras: coca no es cocaína. Mentira.

Los productores de coca del Chapare son parte integral del negocio del narcotráfico, admitámoslo de una vez. El 99% de la coca que producen en Cochabamba se destina a producir cocaína, entonces ¿por qué pretendemos sacar a los cocaleros de El Chapare de la cadena del narcotrafico A nadie se le ocurre decir que los productores de soya no son parte de la cadena productiva del aceite de soya, o que los productores de cacao no son parte de la cadena del Toddy, entonces ¿por qué sacamos a los cocaleros de la cadena de la cocaína? Los productores de coca nos han convencido de eso y los bolivianos ingenuamente les hemos creido. Sería impensable decir que los productores de opio de Afganisthan no son parte de la cadena de la heroína, pero los bolivianos pretendemos creer y hacer creer que nuestros cocaleros no son culpables de nada. Al hacerlo, nos ponemos en ridículo ante el mundo, porque el 99% de los cocaleros se dedican al negocio del narcotráfico y son una parte fundamental de esta industria: son los productores de la materia prima.

Los cocaleros tienen tanta culpa y son tan indispensables para el narcotráfico como lo son los dueños de los laboratorios de cocaína o los narcos que venden el polvo maldito en las puertas de las escuelas de Miami, de Moscú, Sao Paulo o Santa Cruz. Todos son culpables. Lo es también el gobierno que les cobija y les da amparo. El Presidente y tambien sus ministros, viceministros, etc.

lunes, 26 de septiembre de 2011

una nueva burla de Evo Morales. no cumple con la Ley 2640 relativa a un resarcimiento a las víctimas de la violencia política. se prepara una actuación ante el Tribunal de Justicia de La Haya para el cumplimiento de la Ley y el pago retroactivo del Gobierno del MAS

La Unión Nacional de Víctimas de Violencia Política (Unavipo) convocó a una movilización de protesta, a partir de este lunes en La Paz, contra la postergación indefinida de la indemnización que deben recibir.

Los afectados exigen al Gobierno el cumplimiento de la Ley 2640 que establece el pago individual.

El presidente de Unavipo en Cochabamba, Gilberto Mamani Coro, manifestó su rechazo a la “ley corta” propuesta por el Ministerio de Justicia, porque desestima los expedientes ya calificados por la comisión Comteca.

En 2004 fue aprobada la ley, pero hasta la fecha ninguna de las víctimas de las dictaduras de 1964 a 1982 recibió la indemnización que le corresponde. Hay más de 6.000 afectados en todo el país.

jueves, 22 de septiembre de 2011

oportuno llamado de atención de El Día ante el tema de la coca. mencionando solo de paso que el consumo de cocaína es cada vez mayor en Bolivia, discurre sobre el dilema y las contradicciones.


Hace unos días el ex aliado del Gobierno del MAS, Juan del Granado, lanzó una propuesta que pasó casi desapercibida en el país por motivos obvios. El exalcalde paceño, quien critica a la administración de Evo Morales, pero dice ser fiel al “proceso de cambio” (al que propone recuperar y reconducir), le planteó al presidente legalizar el consumo de la cocaína en el país, con el objetivo de evitar que las mafias y los cárteles de la droga se apoderen de la realidad nacional como ha sucedido en el norte de México y ocurría en Colombia hace una década.

Rápidamente la pregunta provocó inquietud en la prensa internacional y fue trasladada al primer mandatario boliviano, quien la rechazó de plano, porque según dice, él solo defiende la coca y no las drogas. Pese a esa afirmación, Evo Morales sorprendió ayer a los asistentes a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, cuando volvió a plantear su acostumbrada y férrea defensa de la “hoja sagrada”, acompañada de algunos comentarios sobre la despenalización de la cocaína, droga que tiene usos terapéuticos en algunos lugares de Estados Unidos, Reino Unidos y otros países.

Para Evo Morales, resulta una hipocresía que la cocaína tenga aceptación bajo receta médica, mientras que el consumo de la coca siga siendo penalizado por la Convención de Viena sobre Estupefacientes, mecanismo multilateral que el Gobierno ha propuesto abandonar precisamente por el asunto de la coca. La apuesta la diplomacia boliviana es volver a adherirse al convenio pero con reservas, algo que no parece ser viable, según los entendidos en la materia.

De cualquier forma, el debate sobre la legalización de las drogas llegará tarde o temprano a ocupar la política nacional y tanto la declaración de Juan del Granado como el discurso presidencial son indicios de que esta discusión está muy cerca de Bolivia. Primero que nada, el Gobierno de Evo Morales no podrá seguir ocultando una posición que desde hace mucho es un secreto a voces. Esa misma contradicción que el primer mandatario ve en los países consumidores de cocaína se da a nivel interno cuando el régimen defiende y promueve los cultivos de coca, pero pretende hacerse el desentendido con la explosión de la producción de droga.

La política de manos abiertas hacia la coca le está ocasionando graves problemas a nivel internacional al régimen de Evo Morales, quien se encuentra en el ojo de la tormenta, no solo porque han llegado a vincular a su administración con la producción y el tráfico de cocaína, sino porque los países vecinos, principales destinatarios de la droga boliviana, han comenzado a exigir mayor determinación de las autoridades nacionales en el combate a las mafias que controlan el negocio. El cerco es cada vez más estrecho y el régimen del MAS necesita tomar una decisión urgente.

No es desconocido que en el mundo crecen las críticas hacia la política internacional contra las drogas y muchos la consideran una guerra fracasada. Muchas personalidades de talla mundial como el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, se han pronunciado a favor de la despenalización de las drogas y de hecho, un ilustre allegado al régimen de Evo Morales, George Soros, es precisamente uno de los mayores impulsores de esta propuesta. El magnate, considerado uno de los más grandes especuladores del mundo, obviamente pone sus ojos en Bolivia porque de producirse la apertura, tendría en sus manos un negocio multimillonario y en un país que ha convertido a la coca en su razón de ser.

¿Es esta la visión del Gobierno de Evo Morales? ¿Hacia ahí apunta la jugada diplomática sobre la Convención de Viena? Esa es una realidad que tal vez muy pronto tendrá que ser admitida.
Esa contradicción que el primer mandatario ve en los países consumidores de cocaína se da a nivel interno cuando el régimen defiende los cultivos de coca, pero pretende hacerse el desentendido con la explosión del narcotráfico.